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Día del Trabajo


El martes próximo, tenemos el feriado del primer día de mayo, desde hace tiempo, dedicado a celebrar el Trabajo o el Trabajador. En abstracto no celebramos el concepto del trabajo, sino a la persona, el ser humano que trabaja, no sólo porque tiene un sitio donde trabaja, o una causa remunerada o no, pero a quien dedica sus habilidades y cualidades, el que trabaja no sólo con el pico y la pala, ni con el serrucho y el martillo, ni el que barre las calles, o el que recoge los desechos orgánicos o inorgánicos de los demás, no sólo el que está detrás del volante del vehículo articulado, de transporte humano sea colectivo o selectivo, el que está al frente de un grupo numeroso de niños y niñas, adolescentes y gente madura, es el día también del que trabaja con su pluma, con su mente, todos menos del ocioso, del que celebra el día del trabajo para irse a la playa o sentarse a bajar unas cuantas pintas. El Día del Trabajador, por tanto, es como la síntesis de todas las otras profesiones que a lo largo del año celebran su propio día, y quizás será el día de los que no tienen un día específico para celebrar.
La liturgia católica presenta al Venerable Patriarca San José Obrero "Faber Lignarius", carpintero, padre de Jesús, con el trasfondo de su Taller ayudado por su Hijo, como Patrono del Trabajador manual hoy Día del Trabajo. Trabajar tiene muchas significaciones. Curiosamente en latín la palabra correspondiente a trabajo es "labor-laboris". En ese sentido, en inglés "labor day" se acerca más a la palabra latina. En castellano, el diccionario le encuentra oriundez a la palabra trabajo en el latín en el verbo más bien raro: tripaliare de tripallium.
Grandes autores han acuñado frases referentes al trabajo que con gusto se las repetiríamos hoy, mencionemos nuevamente las ya famosas.
"Con el sudor de tu rostro comerás el pan". Palabras del Señor a Adán después que sucumbió a la tentación. Y continuó "hasta que vuelvas a la tierra de la que fuiste tomado porque polvo eres, y en polvo te convertirás" (Gen. 3, 19). Comenta alguien: Dios no condenó al hombre a trabajar, le condenó a vivir y le concedió el trabajo como atenuante. "Si alguno no quiere trabajar que tampoco coma" (II Tesalonicenses 3, v. 10). Un texto paulino, más bien áspero, pero que en nuestra sociología diaria quizás no funciona porque vemos que se cumple lo contrario que el que come es el que no trabaja. Y los que trabajan a duras penas tienen tiempo para comer o sustentarse. El trabajo no puede limitarse únicamente al que se afana con sus manos y sus pies sino a toda clase de trabajo.
El trabajo es ley de la humanidad. Es la ocupación retribuida. Ocuparse en cualquier actividad física o intelectual. Ejercer determinada profesión u oficio. Intentar conseguir algo. Cultivar la tierra. Elaborar o dar forma a la materia. Producto de la fuerza por el espacio recorrido, lo definen los físicos. Y muchas significaciones más.
Se dan clases de personas, unas que disfrutan con su trabajo y otras que odian su trabajo. Muchos que siempre encuentran trabajo. Y también abundamos los que hablamos del trabajo y los que hacen que otros trabajen y no trabajan ellos. En una oficina encontrarás a personas consagradas a su trabajo y otras que a lo lejos observamos que lo que menos quieren es cumplir con su trabajo. No trabajan pero andan viendo si los otros cumplen con sus deberes. Hay otros que ni trabajan ni dejan trabajar. El trabajar llena de satisfacción, con o sin salario, a los que ayudan al necesitado, al enfermo. La ociosidad, madre de todos los vicios.
Todo cede a la pujanza del trabajo infatigable y a la necesidad. El trabajo todo lo vence. "Labor omnia vincit", cantaba el poeta Virgilio en el primer canto de las Geórgicas, era la divisa para los trabajadores animosos y consuelo para los desgraciados.
Dichosos los que tienen un sitio donde trabajar y más dichosos si lo saben apreciar en estos tiempos en que hay muchos y muchas personas desesperadas por encontrar un trabajo decente. Acertada la iniciativa la de preparar a muchos para poder trabajar, ya que nuestros métodos educativos más preparan para cerrar calles que para trabajar. Día del trabajador, día para meditar cómo anda nuestra voluntad para ofrecer nuestra capacidad para colaborar positivamente.

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