Día Internacional de la Familia
Dentro del calendario de celebraciones anuales, el 15 de mayo está dedicado a la familia. La fecha debe movernos a una profunda reflexión sobre la importancia de que la sociedad civil, las empresas y los gobiernos apoyen decididamente a la familia con nuevas iniciativas que mejoren las condiciones sociales y laborales de sus miembros y, de esta manera, puedan desarrollarse plenamente de acuerdo con su dignidad.
La familia del presente no es estática, ni es aquella tradicional que vivieron nuestras abuelas y madres, ya que va evolucionando al mismo tiempo que las sociedades. Tal vez el cambio más importante del último siglo ha sido la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral, que es uno de los factores más decisivos en la promoción del cambio de la institución familiar, situación que ha significado la ruptura del modelo tradicional de división del trabajo basado en la diferenciación sexual y ha sido origen de profundos cambios en la organización interna de las familias.
Sin embargo, estas transformaciones han incidido más en el ámbito de los valores que en la práctica, pues aunque en la actualidad el modelo referencial es el de la familia democrática en que hombre y mujer comparten en igualdad tanto responsabilidades laborales como familiares y domésticas, lo cierto es que este modelo aún está muy lejos de ser una realidad, aunque sirve para señalar el rumbo de esa transformación que está experimentando la institución familiar. Es entre esos dos grandes fuegos: familia y trabajo, que se mueven las mujeres de hoy, atravesando fuertes tensiones para ajustar el mundo familiar con el laboral.
Es en este contexto que surge la importancia de que los gobiernos promuevan las condiciones laborales que permitan conciliar el legítimo derecho de las mujeres a desarrollarse profesionalmente y atender sus responsabilidades familiares sin discriminación alguna por motivos de su fundamental función reproductora.
La protección de la familia y la instauración de políticas públicas que beneficien a la unidad familiar deben ser prioridades en cualquier gobierno y administración, porque la salud afectiva, social y económica de la familia y dentro de ésta, la de la mujer, es vital para el desarrollo de los pueblos; por tanto, su protección debe ser responsabilidad tanto del Estado como de toda la sociedad, pues como bien señala Daryl Hannah: "La Familia proporciona valores que quedan para toda la vida. Una familia unidad y llena de amor es un lujo difícil de conseguir".
Yo soy el más afectado/ y, en lo que respecta a mí,/ cuando yo sea presidente,/ ni muerto iré a Pedasí. Me compraré otra mansión/ con billete del Estado,/ con mejor ubicación/ y que sea más de mi agrado. Al final de mi quinquenio/ haré igualito que Yeya:/ la saco a licitación/ pero me quedo con ella.
(Si aparece un licitante/ que ofrece menos que yo,/ descalifico su oferta/ o digo que se perdió.) Los futuros presidentes/ que sigan la tradición/ legalmente adquirirán/ mansiones de su elección.
La familia del presente no es estática, ni es aquella tradicional que vivieron nuestras abuelas y madres, ya que va evolucionando al mismo tiempo que las sociedades. Tal vez el cambio más importante del último siglo ha sido la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral, que es uno de los factores más decisivos en la promoción del cambio de la institución familiar, situación que ha significado la ruptura del modelo tradicional de división del trabajo basado en la diferenciación sexual y ha sido origen de profundos cambios en la organización interna de las familias.
Sin embargo, estas transformaciones han incidido más en el ámbito de los valores que en la práctica, pues aunque en la actualidad el modelo referencial es el de la familia democrática en que hombre y mujer comparten en igualdad tanto responsabilidades laborales como familiares y domésticas, lo cierto es que este modelo aún está muy lejos de ser una realidad, aunque sirve para señalar el rumbo de esa transformación que está experimentando la institución familiar. Es entre esos dos grandes fuegos: familia y trabajo, que se mueven las mujeres de hoy, atravesando fuertes tensiones para ajustar el mundo familiar con el laboral.
Es en este contexto que surge la importancia de que los gobiernos promuevan las condiciones laborales que permitan conciliar el legítimo derecho de las mujeres a desarrollarse profesionalmente y atender sus responsabilidades familiares sin discriminación alguna por motivos de su fundamental función reproductora.
La protección de la familia y la instauración de políticas públicas que beneficien a la unidad familiar deben ser prioridades en cualquier gobierno y administración, porque la salud afectiva, social y económica de la familia y dentro de ésta, la de la mujer, es vital para el desarrollo de los pueblos; por tanto, su protección debe ser responsabilidad tanto del Estado como de toda la sociedad, pues como bien señala Daryl Hannah: "La Familia proporciona valores que quedan para toda la vida. Una familia unidad y llena de amor es un lujo difícil de conseguir".
Yo soy el más afectado/ y, en lo que respecta a mí,/ cuando yo sea presidente,/ ni muerto iré a Pedasí. Me compraré otra mansión/ con billete del Estado,/ con mejor ubicación/ y que sea más de mi agrado. Al final de mi quinquenio/ haré igualito que Yeya:/ la saco a licitación/ pero me quedo con ella.
(Si aparece un licitante/ que ofrece menos que yo,/ descalifico su oferta/ o digo que se perdió.) Los futuros presidentes/ que sigan la tradición/ legalmente adquirirán/ mansiones de su elección.