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Día mundial de la Alimentación


La verdad es que hay mucho más que hablar y muchas cuestiones que solucionar cuando se habla del Día Mundial de la Alimentación cuya fecha conmemoraron el pasado 16 de octubre las Naciones Unidas, aunque en algunas naciones la verdadera realidad es que uno de los problemas más agobiantes es la falta de alimentos en regiones apartadas de la civilización donde muchos niños viven una pobreza extrema debido a múltiples razones.

Una de ellas es la escasez de alimentos donde no logran tener un adecuado aporte a su contextura física.

Lo cierto es que las Naciones Unidas destinan hacia lugares como la parte septentrional de África ayuda en alimentación. Pero la batalla contra el hambre no solamente es el continente africano.

Esta fecha representa un verdadero mensaje a la humanidad, la verdadera concienciación del problema del hambre y escasez de alimentos que hay en algunas regiones del mundo.

Es verdad que se vive en el pleno siglo 21, con avances tecnológicos, en Internet, innovaciones científicas en los famosos celulares, donde las personas imitan un estilo de vida pensando que si no tienen el último celular no alcanzan la nueva tecnología del 2009 y 2010, sin embargo, no es malo pensar en esos cambios sino lo fundamental es alimentarse para lograr muchas cosas en la vida.

La verdadera alimentación contempla en fortalecer tanto lo material como lo espiritual. No es malo estos avances, sin embargo, la necesidad de cada familia en solucionar y proyectar alternativas al problema de la alimentación en cada hogar del planeta es algo grande.

Hay personas que si desayunan y almuerzan no cenan o viceversa debido a las condiciones económicas que viven las naciones del mundo, pero el ser humano debe buscar alternativas para mejorar su estilo de alimentación.

La necesidad de alimentarse debe ser tanto en lo espiritual como lo humano manteniendo una relación entre Dios y el Hombre.

En el Día Mundial de la Alimentación, Jesús le dejó saber al mundo que, Él como pan de vida eterna es el único alimento que necesita el hombre para sustentar su vida espiritual y terrenal.

Jesús no les hablaba del pan material que sacia el hambre física y luego se vuelve a tener hambre.

Jesús se refería a Él mismo como sustento y fundamento para una comunión, una relación personal e íntima que nos lleva a disfrutar de una vida eterna donde Él es nuestro sustento.

Igual que el cuerpo carnal necesita alimentarse físicamente, el ser humano debe entender que también necesita alimentar el espíritu a través de una comunión estrecha con Jesús que fortalezca el alma y traiga sanidad.

101 años de Panamá América

 
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