Día Mundial del Riñón
La Comunidad Internacional de Asociaciones de Nefrología, principalmente (la Sociedad Internacional de Nefrología, SIN, y la Nacional Kidney Foundation, NKF), ante el avance alarmante, en forma silenciosa, de las enfermedades relacionadas a las fallas renales, han fijado la conmemoración del Día Mundial del Riñón, para el segundo jueves de marzo de cada año.
En esta fecha se hace un llamado a la conciencia de la población sobre los cuidados que deben tener en su salud para evitar daños al sistema renal de sus organismo y evitar ser diagnosticado como paciente con insuficiencia renal. También a la comunidad de funcionarios de salud que realizan atención primaria a los pacientes, en cuanto a su responsabilidad en conocer los síntomas que pueden ayudar a detectar la enfermedad renal con anticipación y cómo tratarla inmediatamente; y a los gobiernos, en cuanto a la prioridad que deben, por medio de los sistemas de salud, con programas preventivos para evitar las enfermedades renales.
En nuestro país, lamentablemente, aún estamos muy lejos de brindar a la población, la oportunidad temprana de conocer las causas principales y la forma en que podrían evitar llegar a un diagnóstico de falla renal, debido a la ausencia de programas primarios de atención sanitaria y de inversión tecnológica en sistemas de informática, que permitan al médico de cabecera tener la información integral de salud de cada paciente; así como de programas nacionales de promoción sobre prevención de enfermedades renales.
La Fundación David Ocalagán está realizando, por medio de su programa de promoción en la prevención de enfermedades crónicas, jornadas de charlas a nivel nacional desde enero, sobre la prevención en enfermedades como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, el alcoholismo, la obesidad, la insuficiencia renal, y otras, como un pequeño aporte para la comunidad panameña, a fin de que se inicie a tomar conciencia en torno a los daños, no solamente a su salud que ocasionan estas enfermedades crónicas, sino también los efectos colaterales sociales, familiares y económicos que deberán enfrentar una vez son diagnosticados con una de estas enfermedades silenciosas pero mortales.
Es oportuno enviar un mensaje a las máximas autoridades de salud del país, a los políticos y todas aquellas personas que tiene la capacidad de mejorar las políticas de prevención de estas enfermedades, que revisen las inversiones sanitarias y las mejoren creando o apoyando los programas de promoción de prevención, no sólo con el mosquito, la garrapata, caravanas de salud, cáncer de mama, sexo seguro, sino una real política de prevención nacional contra estas enfermedades silenciosas que, de acuerdo con las estadísticas mundiales, para el 2015 deben llevar a más de 36 millones de personas a fallecer, principalmente del corazón, vía fallas renales.