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Diagnóstico de una contienda electoral


En la medida que se acercan las elecciones del 2 de mayo, observamos sin lugar a dudas, que las fuerzas políticas se polarizan entre el candidato del P.R.D., representando el continuismo y la candidata del arnulfismo y de la auténtica oposición, Mireya Moscoso.
Martín el candidato de Pérez Balladares, el hijo del dictador, quien en la actualidad lo dirige una cúpula corrupta, cada día pierde credibilidad y simpatía. Muchos de sus copartidarios le han quitado el apoyo, mientras otros miles han renunciado del partido. Este fenómeno se da por primera vez dentro de las filas del P.R.D., por la falta de respuestas a los problemas más apremiantes de la población, porque el actual gobierno ha trabajado para los ricos, dejando a los pobres más pobres. Durante los cuatro años y medio de gobierno del P.R.D., hemos observado cómo se aplica el plan de privatización de empresas estatales; hemos visto que empresas que generan riquezas para el Estado han sido vendidas a grandes transnacionales, lo que significa que el dinero producto de las ganancias que se obtenga de las mismas irá a parar en el extranjero y a los bolsillos de los que han promovido dicho plan. Ante tal situación es poco lo que puede prometer el candidato del oficialismo, que no sea la continuidad del programa de privatización del actual gobierno. Cualquier otra cosa que diga distinta a ésta es pura demogogia.
La auténtica oposición que dirige doña Mireya Moscoso, debe sacarle provecho a los errores y desaciertos que han cometido durante estos cuatro años y medio los personeros del actual régimen. Pienso que ésta es una de las razones por la cual se ha elaborado un programa de trabajo que va dirigido especialmente a las clases más necesitadas del país. Y es que sólo aquel que haya vivido con los pobres entre los pobres, con el campesino que en muchas ocasiones tiene que comer yuca con miel para poder subsistir, y que haya palpado con su mano la desnutrición de miles de niños, podrá comprender y conocer mejor de las necesidades de éstos, que aquel que siempre ha vivido en cámaras refrigeradas, o en oficinas hechas especialmente para banqueros.
Solo un ideal eleva a la candidata de la Unión por Panamá a ser presidenta, un ideal que Arnulfo Arias Madrid compartía, cuando decía: "Voz Populi- Vox Dei"; la voz del pueblo es la voz de Dios.
Indudablemente que esa auténtica oposición aumentará su caudal de votos, en la medida que la campaña de intensifica, y en la medida que el pueblo tome conciencia que el país necesita de un cambio, un cambio que le permita recobrar el sendero de la prosperidad, la paz y la abundancia; que le permita a la población trabajo, vivienda y salubridad; que cada individuo se sienta seguro de los antisociales; que la educación sea regulada en todos los niveles; que le permita a profesores y alumnos mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje, en la búsqueda de la perfección académica.
Los problemas se han acrecentado por la imposición del gobierno, de un programa neoliberal que ha resultado un fracaso. El programa de modernización de la economía ha dejado en la calle a miles de trabajadores, ha llevado a la quiebra al pequeño productor, mientras se incrementa la pobreza en todos sus niveles.
Todo esto tiene un costo político, una factura que hay que pasarle al candidato del oficialismo.
Hablar de una tercera fuerza es hacerle el juego al P.R.D., nadie votaría por malos perdedores, ya que un mal perdedor nunca podría ser un buen presidente.

101 años de Panamá América

 
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