Diagnósticos
Hemos venido escuchando conceptos y comentarios que pretenden convertir en diagnósticos de nuestra situación económica como país. El panameño común, escucha o lee sobre estas exposiciones, y como carecen de formación o conocimientos adecuados son fácil presa de quienes exponen, muchos de los cuales, tampoco son calificados para emitir criterios con algo de certeza o veracidad. Es así como las responsabilidades y causas de nuestras penurias se las atribuyen a la cabeza visible del Estado, quien ciertamente debe tener la capacidad de administrar y proyectar.
Para manifestarse en esta materia especifica hay que tener información global de que pasa en el mundo y en nuestro país. Hay muchos factores exógenos (del exterior) que afectan la economía nacional. El fenómeno o modelo de globalización ha sido el martillazo final a una escalada de errores impuestos a nuestros países sumiéndonos en una espiral de desastre una de cuyas lacras es la impagable deuda externa que, de paso, ya se ha repagado.
El aberrante intercambio comercial continúa lesionando las economías de los países del Tercer Mundo (será que somos de Tercera clase?) con imposiciones, engaños y domping. Presiones, chantaje, sabotajes, intervenciones militares, "sanciones" económicas y todo recurso coercitivo se valida para lograr objetivos unilaterales en beneficio de países ricos. La incapacidad y corrupción campea en la mayoría de los países del orbe terrestre. La falta de interés y de un real compromiso con las mayorías; la decadencia de la clase política y la falta de una conciencia de grupo entre países pobres, también son causas de lo que vivimos.
Un vistazo a la economía global nos permite ver que la crisis es mundial. Los índices mundiales están cayendo con el líder desacelerado, como admite el presidente norteamericano. Claro que la repercusión es mayor para los pobres. Para colmos, el sectarismo político local se ensaña en ridiculeces mientras no se dedica esa energía y ese tiempo en buscar mecanismos de supervivencia. Es necesario que entendamos todo esto y que traemos un arrastre pesado; que es necesario que la empresa privada se vincule y cumpla su papel. No es tiempo de discusiones estériles ni de reformas al código de trabajo, el pueblo viene pagando muy caro su derecho a la vida.
Para manifestarse en esta materia especifica hay que tener información global de que pasa en el mundo y en nuestro país. Hay muchos factores exógenos (del exterior) que afectan la economía nacional. El fenómeno o modelo de globalización ha sido el martillazo final a una escalada de errores impuestos a nuestros países sumiéndonos en una espiral de desastre una de cuyas lacras es la impagable deuda externa que, de paso, ya se ha repagado.
El aberrante intercambio comercial continúa lesionando las economías de los países del Tercer Mundo (será que somos de Tercera clase?) con imposiciones, engaños y domping. Presiones, chantaje, sabotajes, intervenciones militares, "sanciones" económicas y todo recurso coercitivo se valida para lograr objetivos unilaterales en beneficio de países ricos. La incapacidad y corrupción campea en la mayoría de los países del orbe terrestre. La falta de interés y de un real compromiso con las mayorías; la decadencia de la clase política y la falta de una conciencia de grupo entre países pobres, también son causas de lo que vivimos.
Un vistazo a la economía global nos permite ver que la crisis es mundial. Los índices mundiales están cayendo con el líder desacelerado, como admite el presidente norteamericano. Claro que la repercusión es mayor para los pobres. Para colmos, el sectarismo político local se ensaña en ridiculeces mientras no se dedica esa energía y ese tiempo en buscar mecanismos de supervivencia. Es necesario que entendamos todo esto y que traemos un arrastre pesado; que es necesario que la empresa privada se vincule y cumpla su papel. No es tiempo de discusiones estériles ni de reformas al código de trabajo, el pueblo viene pagando muy caro su derecho a la vida.