Diálogo nacional o convenio tripartita
Ingeniero
La crisis económica que atravesamos los panameños se torna cada vez más grave. Para todos los efectos, hemos entrado en un ciclo recesivo. Lo más peligroso de la situación es que no se ve solución a corto plazo. Sin duda alguna, la solución de la crisis requiere del tan pregonado "Diálogo Nacional" con la intervención de todos los sectores de nuestra sociedad civil. Yo abogo por una expansión del diálogo hacia una convenio formal tripartita (gobierno-empresarios-sindicatos) de mediano a largo plazo. Obviamente dicho diálogo debe contar con el apoyo y compromiso patriótico de todos los partidos políticos. Aunque yo no hablo de soluciones politiqueras, ni de quimeras. Propongo un plan de salvamento y recuperación económica serio, bien estructurado, cuyo plazo sobrepase el actual período presidencial y se extienda a otros.
Un convenio tripartita como el que propongo, requiere mucha disciplina y mucho amor a la Patria. No es una idea original. Otros países lo han logrado con éxito. ¿Qué nos evita emular esos éxitos? ¿Seremos acaso menos capaces? ¿Carecemos de disciplina personal y espíritu comunitario? ¿No podemos vencer nuestro egoísmo?
También creo que para lograr un "Diálogo Nacional" y convertirlo en Convenio Tripartita de mediano a largo plazo se requiere, primero, crear un clima de mutua confianza entre todos los sectores que obligatoriamente deben participar en su realización. Condición sine qua non que hoy no existe; pero se puede crear si se actúa prontamente y con seriedad. La iniciativa debe partir del gobierno. El Estado representado por el gobierno debe asumir el papel de liderazgo que obligatoriamente le corresponde. No hay otra opción. Lo que el gobierno debe hacer para contribuir a la creación del necesario clima de mutua confianza es relativamente simple. No requiere mayor elaboración, ya que ha sido objeto de extensiva cobertura por los medios, incluyendo declaraciones de allegados al Ejecutivo: -Eliminar sus titubeos. -Admitir que existe una verdadera crisis económica y no inventar excusas. -Hablar por una sola voz. -Expulsar los grupos de interés que rodean el Ejecutivo.
Aparte de la crisis económica, el tema de la corrupción y el amiguismo es el que más daño le hace a la imagen de este gobierno. La solicitud de presentación de pruebas es una excusa más. Esos grupos de influencia son muy hábiles y no dejan rastros. El hecho que han sobrevivido desde épocas anteriores a los militares, es suficiente evidencia de sus habilidades.
No creo que sean inmunes a un proceso judicial; pero será harto difícil probar su participación en negociados. Lo que deja una sanción moral publica casi como única opción de castigo, que debe iniciar el Ejecutivo con un rompimiento formal de relaciones con cambios dramáticos a todo nivel en las estructuras de poder que ellos han construido dentro del engranaje estatal. Eliminando así sus nexos de amiguismo, nepotismo y corrupción. Obligarlos a competir y sobrevivir profesional y financieramente bajo las reglas de libre mercado, sin las ventajas de ser "amigos" del gobierno, será suficiente castigo. Dudo que sobrevivan.
Los políticos y por ende, los partidos políticos, por el otro lado, deben abandonar sus posturas politiqueras y electoreras demostrando verdadera vocación de servicio comunitario y amor de patria. La crisis económica actual así lo exige. Los partidos políticos deben abandonar sus posiciones antagonistas y unir esfuerzos para el logro del convenio tripartita que propongo. Igual actitud deben asumir los empresarios y sindicatos. Sólo el abandono de los objetivos egoístas de cada uno de los sectores puede crear el clima de mutua confianza necesario para el sacrificio y esfuerzo colectivo requerido para sacarnos de la crisis que nos ahoga.
La ausencia de un esfuerzo serio, constructivo, mancomunado, para sacarnos de la crisis actual dará lugar a un empeoramiento de la crisis política. Ya lo he mencionado en otros escritos, el desprecio que muestran los políticos hacia sus electores y compatriotas, unido al tema de la corrupción, crea condiciones favorables para el surgimiento de falsos profetas y búsqueda de soluciones milagrosas. Ya empiezo a oír, privada y públicamente, añoranzas de los buenos tiempos de los gobiernos autócratas, civiles y militares, donde había "orden y disciplina". Si nuestro pueblo no encuentra soluciones prontas a sus múltiples problemas, empezando por el desempleo, le pondrá más atención a esos cantos de sirenas.
Las evidencias de deterioro social resultado de la crisis económica y ausencia de programación del gobierno son cada día más frecuentes. Hay un límite para la paciencia de todos. Creo que nos estamos acercando a nuestro límite de tolerancia al abuso. Es tiempo para que las mentes sanas que existen en nuestro gobierno (este gobierno es de todos, no será muy bueno, pero es de todos) actúen rápidamente Recuerden que no existe tal cosa como ausencia de poder. Aún está vivo el ejemplo de mi buen amigo "Chinchorro" Carles y el presidente Endara. Actúen u otros lo harán por Uds., en cuyo caso todos saldríamos perdiendo.