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Diálogo por la Universidad Nacional


En la marcha que funcionarios administrativos y docentes de la Universidad Nacional realizaron a la Asamblea Legislativa para solicitar un presupuesto más a tono con las necesidades de la institución, el doctor Gustavo García de Paredes, quien ha sido rector de esta casa de estudios en tres ocasiones, manifestó ante los legisladores, que la Universidad Nacional está en crisis económica que pudiera llevarla al desastre. Tales declaraciones resultan muy lamentables, porque la Casa de Méndez Pereira ha venido a través de los años, desde su fundación por el doctor Harmodio Arias Madrid, contribuyendo de manera positiva al progreso y desarrollo de la educación y cultura de la nación. Y nosotros nos preguntamos: ¿Cuál es la razón de esta realidad que está afectando, con notoriedad, la marcha de este importante centro de estudios superiores? ¿Qué podríamos hacer para salvar el prestigio y eficiencia de esta entidad? ¿Está el gobierno central aportando un presupuesto justo a una Universidad que crece cada día más? ¿Han venido las autoridades universitarias administrando con verdadera planificación y honestidad los recursos, producto de sus impuestos?
El planteamiento que ha hecho el señor rector Gustavo García de Paredes es muy grave para el futuro de la institución y todos los panameños estamos en la obligación de aportar nuestros esfuerzos para que la situación que hoy vive la Casa de Méndez Pereira encuentre las soluciones debidas.
Nosotros insistimos en un Diálogo por la Universidad Nacional en el menor tiempo posible que permita que todos los sectores de la comunidad nacional, empresa privada, instituciones de gobierno así como aquellos candidatos que aspiran capturar la dirección del Estado, tengan la oportunidad de estudiar, profundamente, la realidad existente y se encuentren caminos que nos lleven a salvar a una de las instituciones más importantes en la vida de la república.
Es el momento propicio para que el doctor Gustavo García de Paredes, tres veces elegido como rector, inicie una tarea de reestructuración docente y administrativa que contribuya aliviar la grave situación económica por la que atraviesa la institución. Y si anhelamos un universidad que responda a los verdaderos problemas de la nación y que participe en la vida democrática, de libertad y justicia social es necesario como lo indica el editorialista del diario "El Panamá América": "Reestructurar volviendo a las bases que le dieron su origen tras su fundación. La universidad no debe ser, ciertamente, popular; pero al mismo tiempo, retornar a la excelencia, circunscribirse a los mejores. No puede entrar en ella todo el mundo, porque no todo el mundo sirve para estudiar. Tampoco debe permitirse que se siga bajando el standard de calidad por ponerla a nivel de las masas que, careciendo de verdadero interés y capacidad, perjudican a quienes si quieren y pueden hacerlo. Obviamente hay que crear alternativas efectivas para quienes por una razón u otra, no son aptos para seguir estudios superiores de modo que puedan prepararse para ganar un sustento digno, aún sin la formación universitaria".

101 años de Panamá América

 
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