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Días puente


La primera medida de la actual administración de la Presidenta de la República, Mireya Moscoso, fue la de eliminar los días puente. La decisión estaba fundada en una promesa electoral que apuntaba a sus coterráneos santeños, quienes se empeñaban en que se celebraran el 10 y el 28 de noviembre en sus fechas. La primera marca el primer grito de independencia verificado en la Villa de Los Santos y la segunda, el de la independencia resultante de España, gestada originalmente por patricios de esa región.
Argumentos semejantes surgieron con respecto a otras fechas, trayendo por resultado que el beneficioso efecto que se tuvo con la adopción de la medida de decretar los días puente, esto es, fines de semana largos al postergar el descanso un par de días, se perdió. Los hoteles del interior y sus pequeños negocios quedaron vacíos.
Gracias a la obstinada iniciativa del Legislador Arturo Araúz, tras dos intentos fallidos, logró por fin encontrar una fórmula flexible, vigente en la actualidad, que permite al Ejecutivo decretar los días puente, restituyendo el flujo de turismo interno del que hoy gozan los pueblos del interior del país.
En efecto, los días puente constituyen elemento fundamental del actual auge de turismo que se desarrolla en la franja costera de Coclé, parte de Azuero y las tierras altas de Chiriquí, sin excluir el turismo de playa de San Blas y Bocas del Toro, por mencionar los favoritos. El flujo de capital está creando infraestructura hotelera y centenares de puestos de trabajo, cuyo impacto denota a simple vista.
Resta, sin embargo, que el Gobierno Nacional haga un esfuerzo para completar el ensanche a cuatro vías de la interamericana en el segmento que une a la ciudad de Aguadulce y Santiago. Deberá al mismo tiempo, enfrentar de inmediato el compromiso de reparar la vía en los sitios donde se ha deteriorado, especialmente entre Río Hato y Antón. Si la deja perder, reconstruirla será más costoso.
Entonces volverá el olor del lechoso pegamento, los formularios de mensajes y la venta de estampillas a dominar las comunicaciones entre marinos, buhoneros y parientes mientras más allá del imponente río -prendido otra vez con el aroma de un jazmín ausente- la civilización seguirá avanzando en pos de condiciones mejores para favorecer a la colectividad mundial.
(rbermudez@cableonda.net)

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