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Dictadura exprés


Cada día se hace más evidente que al presidente Hugo Chávez se le está haciendo muy cómoda su decisión de hacer lo que le de su real gana con el país y con sus pobladores.

Esta dramática realidad quedó plasmada en su alocución del 14 de octubre, cuando "razonó" la medida de expropiación forzosa decretada, sin aviso ni protesto, en contra del Complejo Hotelero Margarita Hilton & Suites y la Marina.

Ante las cámaras de televisión el gran mandatario aseveró que la orden de expropiación la había dado porque, a pesar de que el Estado era accionista minoritario del Complejo Margarita Hilton & Suites, el gobierno había tenido que "pedir permiso" para realizar en ese lugar la Cumbre de África-Sudamérica, donde Chávez compartió experiencias con dictadores del mundo.

Entre "las trabas" que no mencionó el mandatario habían varias decenas de reservaciones realizadas por turistas de diferentes países y propietarios de tiempo compartido desde hace mucho tiempo.

Sin embargo, las expropiaciones, confiscaciones y apropiaciones de bienes privados por parte del gobierno, no son cosas nuevas en estos tiempos de revolución comunista. Sólo, por enumerar algunas de las que antecedieron a la expropiación del Margarita Hilton & Suites y su Marina, basta recordar: el Banco Venezuela, cuya venta al Banco Occidental de Descuento fue saboteada por el gobierno, para luego someterlo a una compra forzosa por parte del Estado. La Marqueseña, a cuyo dueño no le valió de nada acogerse a la Constitución ni tratar de negociar con el "método Chaaz". O las empresas petroleras de la Costa Oriental del Lago.

Lo único nuevo en este tipo de proceder, en tiempos de revolución comunista, es que la "justificación" dada por el mandatario "sencillamente" significa que él (Chávez) es quien manda en el país y por tanto aquí se hace lo que a él (Chávez) le de la gana.

En la Venezuela de hoy, Chávez es, incluso, el hacedor de leyes acomodaticias, que ordena promulgar a su antojo. De hecho, la Asamblea Nacional ya ni se molesta en montar el parapeto del "parlamentarismo de calle", inventado para dar la sensación de participación y de esfuerzo por informar a la ciudadanía, tal como quedó evidenciado con la promulgación de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana..

Lo lamentable en esta dictadura que se gesta en Venezuela es la ausencia de instituciones que la enfrenten o la frenen. Y lo dramático es que tampoco se ve en la población, en sus dirigentes políticos ni en los representantes de la sociedad civil arrojo alguno para impedir el secuestro exprés que se le hace a la democracia en Venezuela.

101 años de Panamá América

 
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