¿Difícil de creer?
"No se cansará el ojo de ver, ni el oído de oír" reza el texto sagrado. Y uno podría añadir los demás sentidos incluso la lengua, no se cansará de hablar, y la imaginación de inventar, y la capacidad de creer de seguir creyendo cosas que nunca pensó podría creer.
Pero en esto, pecamos a pesar de la experiencia, de ingenuos. Todo es posible. Algunos solemos decir, tratándose de fulano, o de tal gente "todo se puede creer", y a veces , cuando nos hablan de las ocurrencias de los amigos de lo ajeno y de la forma como engañaron y saquearon a un pasajero en un vehículo de transporte selectivo, asustados nos decimos: que más vamos a ver y a esperar de la malicia humana. Me refiero al caso contado en Panorama Católico por el P. Sean Rooney de la Parroquia de San Miguel, Calidonia.
Con motivo del asunto de los restos encontrados en Tocumen y de los distintos comentarios y de la presentación de incómodas defensas de algunos protagonistas que aún viven entre nosotros, tanto en un programa de TV como por otros conductos, llegó a nuestros oídos que las metas y el motor por el cual Jesús Héctor Gallego luchó pues no se habían logrado e incluso las cosas se habían mantenido igual e incluso peor, pues los que entonces lo acompañaron en esa faena hoy distan mucho de los ideales que entonces los animaron junto al sacerdote mártir de la causa liberadora de nuestro campesinado oprimido.
Difícil de creer. Incluso cuando lo oí, también escuché la defensa que se hizo y no supe a qué atenerme pero posteriormente en visita a aquellos lugares, aquellos parajes distantes y tan atractivos por verdura forestal y clima tan agradable, me tocó intercambiar opiniones con los que tienen a su cuidado pastoral aquellas regiones con todas las privaciones y dedicación del caso, y me reiteraron que deafortunadamente era verdad.
Viéndolo desde otro ángulo y pensando en otras situaciones similares, hechos como el del difunto y desaparecido cura de Santa Fe, en sí obviamente, son fácilmente susceptibles de convertirse en una bandera simbólica de lucha por una causa. Nada tiene de objetable. Lo crítico es cuando se le convierte en bandera para otros propósitos.
Dentro de la misma Iglesia católica, no sólo aquí en Panamá sino en muchas otras partes del mundo decir padre Gallego es tratar de invitar a vivir el evangelio del desprendimiento de las cosas materiales y el de resaltar los valores de la persona humana sobre todo los espirituales.
Equivocadamente, otros se han adueñado de ese nombre para propósitos de orden politiquero y en algunas instancias para beneficio propio material, lo cual está muy alejado de lo que constituía el móvil de su acción apostólica.
El vio, como existe en todas partes, la dualidad opresor-oprimido. Se identificó con los oprimidos y trató de practicar la pedagogía del oprimido a su manera.
Con lo que escuchamos ha sucedido tras 28 años dentro de esa sucesión de gobernantes y de distintas influencias ideológicas y de orientación política es fácil entender que los ideales prístinos se hayan desorientado y ocurra lo que dice el autor :"Por eso sólo los oprimidos liberándose pueden liberar a sus opresores. Estos, en tanto, clase que oprime, no pueden liberar ni liberarse.....Lo importante por esto mismo, es que la lucha de los oprimidos se haga para superar la contradicción en que se encuentran; que esta superación sea el surgimiento del hombre nuevo, no ya opresor, no ya oprimido sino hombre liberándose. Precisamente, porque si su lucha se da en el sentido de hacerse hombres, hombres que estaban siendo despojados de su capacidad de ser, no lo conseguirían si sólo invierten los términos de la contradicción. Los frenos que los antiguos oprimidos deben imponer a los antiguos opresores para que no vuelvan a oprimir, no significan la inversión de la opresión. La opresión sólo existe cuando se constituye como un acto prohibitivo al "ser más" de los hombres. Por esta razón, estos frenos que son necesarios, no significan, en sí mismos, el que los oprimidos de ayer se encuentren transformados en los opresores de hoy".
Así se expresaba alguien que analizó nuestra realidad y desafortunadamente no se equivocó y por lo visto sucedió con los ideales de Gallego de parte de algunos de sus seguidores. ¿Difícil de creer ?
Pero en esto, pecamos a pesar de la experiencia, de ingenuos. Todo es posible. Algunos solemos decir, tratándose de fulano, o de tal gente "todo se puede creer", y a veces , cuando nos hablan de las ocurrencias de los amigos de lo ajeno y de la forma como engañaron y saquearon a un pasajero en un vehículo de transporte selectivo, asustados nos decimos: que más vamos a ver y a esperar de la malicia humana. Me refiero al caso contado en Panorama Católico por el P. Sean Rooney de la Parroquia de San Miguel, Calidonia.
Con motivo del asunto de los restos encontrados en Tocumen y de los distintos comentarios y de la presentación de incómodas defensas de algunos protagonistas que aún viven entre nosotros, tanto en un programa de TV como por otros conductos, llegó a nuestros oídos que las metas y el motor por el cual Jesús Héctor Gallego luchó pues no se habían logrado e incluso las cosas se habían mantenido igual e incluso peor, pues los que entonces lo acompañaron en esa faena hoy distan mucho de los ideales que entonces los animaron junto al sacerdote mártir de la causa liberadora de nuestro campesinado oprimido.
Difícil de creer. Incluso cuando lo oí, también escuché la defensa que se hizo y no supe a qué atenerme pero posteriormente en visita a aquellos lugares, aquellos parajes distantes y tan atractivos por verdura forestal y clima tan agradable, me tocó intercambiar opiniones con los que tienen a su cuidado pastoral aquellas regiones con todas las privaciones y dedicación del caso, y me reiteraron que deafortunadamente era verdad.
Viéndolo desde otro ángulo y pensando en otras situaciones similares, hechos como el del difunto y desaparecido cura de Santa Fe, en sí obviamente, son fácilmente susceptibles de convertirse en una bandera simbólica de lucha por una causa. Nada tiene de objetable. Lo crítico es cuando se le convierte en bandera para otros propósitos.
Dentro de la misma Iglesia católica, no sólo aquí en Panamá sino en muchas otras partes del mundo decir padre Gallego es tratar de invitar a vivir el evangelio del desprendimiento de las cosas materiales y el de resaltar los valores de la persona humana sobre todo los espirituales.
Equivocadamente, otros se han adueñado de ese nombre para propósitos de orden politiquero y en algunas instancias para beneficio propio material, lo cual está muy alejado de lo que constituía el móvil de su acción apostólica.
El vio, como existe en todas partes, la dualidad opresor-oprimido. Se identificó con los oprimidos y trató de practicar la pedagogía del oprimido a su manera.
Con lo que escuchamos ha sucedido tras 28 años dentro de esa sucesión de gobernantes y de distintas influencias ideológicas y de orientación política es fácil entender que los ideales prístinos se hayan desorientado y ocurra lo que dice el autor :"Por eso sólo los oprimidos liberándose pueden liberar a sus opresores. Estos, en tanto, clase que oprime, no pueden liberar ni liberarse.....Lo importante por esto mismo, es que la lucha de los oprimidos se haga para superar la contradicción en que se encuentran; que esta superación sea el surgimiento del hombre nuevo, no ya opresor, no ya oprimido sino hombre liberándose. Precisamente, porque si su lucha se da en el sentido de hacerse hombres, hombres que estaban siendo despojados de su capacidad de ser, no lo conseguirían si sólo invierten los términos de la contradicción. Los frenos que los antiguos oprimidos deben imponer a los antiguos opresores para que no vuelvan a oprimir, no significan la inversión de la opresión. La opresión sólo existe cuando se constituye como un acto prohibitivo al "ser más" de los hombres. Por esta razón, estos frenos que son necesarios, no significan, en sí mismos, el que los oprimidos de ayer se encuentren transformados en los opresores de hoy".
Así se expresaba alguien que analizó nuestra realidad y desafortunadamente no se equivocó y por lo visto sucedió con los ideales de Gallego de parte de algunos de sus seguidores. ¿Difícil de creer ?