Dilemas vaticanos
Medio siglo ha transcurrido desde el final de la II Guerra Mundial y la destrucción del continente europeo durante el mayor enfrentamiento bélico conocido por la historia. Sin embargo, el mero paso del tiempo no ha logrado erosionar el interés por comprender esa tragedia vivida por la humanidad. Ello es particularmente cierto con relación al Holocausto.
En este sentido, el exterminio planificado y sistemático de seis millones de judíos europeos continúa generando serias interrogantes. Una de las personalidades cuyo desempeño durante la guerra resulta particularmente controvertido es el Papa Pío XII. La dimensión de la polémica es tal que la avalancha de biografías, estudios y trabajos históricos publicados recientemente sobre su vida no logran aplacarla.
En junio del año pasado, los tres integrantes judíos del panel de historiadores mixto cristiano-judío conformado en Roma en 1999 para estudiar el tema, decidieron abandonar la tarea. Los expertos argumentaron no tener acceso a toda la documentación relevante que se encuentra en poder del Vaticano. Este debate se verá seguramente amplificado cuando se produzca el estreno de la película "Amén", del director cinematográfico Costa Gavras.
La producción, cuyo lanzamiento es inminente, recreará en la pantalla los años de Pío XII (1938-1958) al frente de la Iglesia Católica. Dado que la película se basa en el libro "El Vicario" -del dramaturgo protestante alemán Rolf Hochhuth- se presume que adoptará una postura sumamente crítica sobre el Papa Pacelli. Publicado en 1963, el libro generó en su oportunidad un apasionado debate al denunciar Hochhuth "el inadmisible silencio" de la jerarquía romana frente al Holocausto.
Por su parte, el Vaticano acaba de anunciar que el año próximo abrirá sus archivos históricos y pondrá a disposición de los expertos "algunos de los documentos" existentes sobre las relaciones entre el Vaticano y Alemania durante la preguerra (1922-1939). Durante parte de ese período, Pío XII se desempeñó como nuncio apostólico en Berlín hasta su posterior elevación al cargo de Secretario de Estado.
111 Los expertos argumentaron no tener acceso a toda la documentación relevante que se encuentra en poder del Vaticano.
Es importante destacar que la apertura anunciada es sólo "parcial". Una parte considerable de la correspondencia y los papeles personales de Pío XII, sus comunicaciones con las representaciones vaticanas en el exterior y los intercambios mantenidos con sus colaboradores cercanos seguirán estando fuera del alcance del público.
El anuncio fue recibido naturalmente con escepticismo, al frustrarse la expectativa de determinar las circunstancias que rodearon la toma de posición por parte del Vaticano al conocer éste la dimensión del Holocausto.
¿Cómo y cuándo se supo de las masacres? ¿Cuál fue la reacción personal de Pío XII? ¿Y sus acciones inmediatas? ¿Qué instrucciones emitió? ¿Qué hay detrás de su silencio hermético mantenido durante el exterminio? ¿Qué impidió la implementación de un accionar humanitario más decidido en favor de las víctimas judías del Nazismo?
Para responder a estos interrogantes es imperativo garantizar el acceso de investigadores e historiadores independientes a todo el material documental disponible en los archivos vaticanos.
Cuando eso ocurra, podremos determinar qué consideración alcanzó en los más altos escalones de la estructura de la Iglesia universal el genocidio entonces en marcha.
Sólo un relevamiento documental exhaustivo, minucioso, imparcial y que no excluya arbitrariamente evidencias podrá satisfacer las interrogantes formuladas. De igual manera, toda medida que apunte a un estudio preseleccionado, parcial y limitado continuará alimentando dudas, incertidumbres y fomentando desencuentros.
En este sentido, el exterminio planificado y sistemático de seis millones de judíos europeos continúa generando serias interrogantes. Una de las personalidades cuyo desempeño durante la guerra resulta particularmente controvertido es el Papa Pío XII. La dimensión de la polémica es tal que la avalancha de biografías, estudios y trabajos históricos publicados recientemente sobre su vida no logran aplacarla.
En junio del año pasado, los tres integrantes judíos del panel de historiadores mixto cristiano-judío conformado en Roma en 1999 para estudiar el tema, decidieron abandonar la tarea. Los expertos argumentaron no tener acceso a toda la documentación relevante que se encuentra en poder del Vaticano. Este debate se verá seguramente amplificado cuando se produzca el estreno de la película "Amén", del director cinematográfico Costa Gavras.
La producción, cuyo lanzamiento es inminente, recreará en la pantalla los años de Pío XII (1938-1958) al frente de la Iglesia Católica. Dado que la película se basa en el libro "El Vicario" -del dramaturgo protestante alemán Rolf Hochhuth- se presume que adoptará una postura sumamente crítica sobre el Papa Pacelli. Publicado en 1963, el libro generó en su oportunidad un apasionado debate al denunciar Hochhuth "el inadmisible silencio" de la jerarquía romana frente al Holocausto.
Por su parte, el Vaticano acaba de anunciar que el año próximo abrirá sus archivos históricos y pondrá a disposición de los expertos "algunos de los documentos" existentes sobre las relaciones entre el Vaticano y Alemania durante la preguerra (1922-1939). Durante parte de ese período, Pío XII se desempeñó como nuncio apostólico en Berlín hasta su posterior elevación al cargo de Secretario de Estado.
111 Los expertos argumentaron no tener acceso a toda la documentación relevante que se encuentra en poder del Vaticano.
Es importante destacar que la apertura anunciada es sólo "parcial". Una parte considerable de la correspondencia y los papeles personales de Pío XII, sus comunicaciones con las representaciones vaticanas en el exterior y los intercambios mantenidos con sus colaboradores cercanos seguirán estando fuera del alcance del público.
El anuncio fue recibido naturalmente con escepticismo, al frustrarse la expectativa de determinar las circunstancias que rodearon la toma de posición por parte del Vaticano al conocer éste la dimensión del Holocausto.
¿Cómo y cuándo se supo de las masacres? ¿Cuál fue la reacción personal de Pío XII? ¿Y sus acciones inmediatas? ¿Qué instrucciones emitió? ¿Qué hay detrás de su silencio hermético mantenido durante el exterminio? ¿Qué impidió la implementación de un accionar humanitario más decidido en favor de las víctimas judías del Nazismo?
Para responder a estos interrogantes es imperativo garantizar el acceso de investigadores e historiadores independientes a todo el material documental disponible en los archivos vaticanos.
Cuando eso ocurra, podremos determinar qué consideración alcanzó en los más altos escalones de la estructura de la Iglesia universal el genocidio entonces en marcha.
Sólo un relevamiento documental exhaustivo, minucioso, imparcial y que no excluya arbitrariamente evidencias podrá satisfacer las interrogantes formuladas. De igual manera, toda medida que apunte a un estudio preseleccionado, parcial y limitado continuará alimentando dudas, incertidumbres y fomentando desencuentros.