¿Dinero fácil?
En los últimos días se ha divulgado por todos los medios de comunicación social, lo sucedido a una empresa no bancaria, establecida en Panamá; la cual ha estado captando fondos, ofreciendo una alta tasa de interés, para colocarlos en otra institución, sin licencia de banco, establecida y operando en otro país. Se comenta que se ha descubierto una pérdida de US$25 millones en la compañía que opera en nuestro país, aunque sin dar mayores detalles de cómo se destapó el escándalo, y mucho menos, de cómo se realizó o a qué se debe, el enorme déficit detectado.
Sin embargo, lo más curioso del caso es que, tanto la Superintendencia de Bancos, como la Bolsa de Valores de Panamá, tenían conocimiento de las actividades de captación de fondos que llevaban a cabo, tanto la empresa local como la extranjera, desde nuestro suelo patrio, en forma irregular, pues no contaban con la licencia para ese tipo de intermediación financiera; pero paradójicamente, por no tener las licencias necesaria para ese negocio, no podían evitar que lo efectuaran, al no ser bancos sujetos a la supervisión de la Superintendencia de Bancos, ni inversionista financieros registrados en la Bolsa de Valores Panameña, es decir, por no contar con los permisos necesarios para ese negocio, no estaban sujetos a fiscalización de ninguna índole. ¿¡Qué cómodo verdad!?
Con esta experiencia tan traumática para los afectados, nuestras autoridades deben actuar con mayor diligencia, en defensa de todos los que, con grandes sacrificios, confían sus ahorros y subsistencia futura a instituciones supuestamente supervisadas por entes reguladores competentes. No permitamos más sorpresas desagradables; si no existen las licencias correspondientes, que no se permita, bajo ningún pretexto, la operación de compañías especuladoras; no esperemos más sorpresas de otras empresas que, actualmente operan en circunstancias similares desde Panamá sin ningún control. Recientemente se informó, a través de los medios, que "más de 200 personas de la provincia se Veraguas resultaron afectadas económicamente, al inscribirse en el llamado círculo de los ganadores, actividad promovida por una supuesta empresa norteamericana".
En otro caso, se dio cobertura por televisión, el insólito hecho de una persona en Panamá que recibió un billete de US$1,000,000.00 (un millón de dólares), parece ser que por un valor de veinte dólares; al menos eso fue lo que entendí de la noticia. Si el dólar de Norteamérica es de uso legal en la República de Panamá, no comprendo cómo es posible que a estas alturas de nuestra vida republicana no tengamos claro las distintas denominaciones del papel moneda de los Estados Unidos de América, actualmente en circulación. Desde hace muchos años, se dejó de imprimir el billete de US$10,000.00 (diez mil dólares); se comenta que para evitar su uso por los mafiosos de diferentes ramas delictivas, incluida las drogas y su consecuente lavado de dinero, quedando el billete de US$100.00 (cien dólares) como el de más alta denominación. Luego, es incomprensible cómo, hoy en día, alguien pueda recibir como bueno, un billete de un millón de dólares. Según la escueta información televisiva, no parece ser que le estafaron un millón de dólares al denunciante, pues sólo se dijo que el poseedor del billete informó haber dado un vuelto de veinte dólares por el billete millonario. Lo que parece ser es que, el incauto, consideró que la Pascua había llegado ya y que un benefactor desconocido se había presentado con semejante regalo.
Las famosas pirámides de recuperación rápida de su inversión original con pingues ganancias, no cesan de conseguir adeptos, con la fusión de hacer dinero sin trabajar. A nadie se le ocurre analizar que solamente los que inician las cadenas o pirámides de inversión, son quienes hacen dinero, pues de pronto se encuentran que ésta se rompió, el dinero no llega y no existe ninguna persona a quien reclamar. Lo más triste de todos estos casos es que, los afectados, usualmente son personas muy humildes. No concibo a ninguna persona con título académico y experiencia laboral o comercial que reciba un billete de un millón de dólares, y menos que entregue a cambio un billete bueno de veinte dólares.
El dinero "fácil", no existe; hay que tener mucha malicia y sobre todo tener claro que, sólo el trabajo honesto le proporciona al hombre y a la mujer un sustento decoroso; lo demás es fantasía, un engaño, con el riesgo adicional de parar en la cárcel si participa en "negocios" dudosos.
No nos dejemos cautivar por cantos de sirenas, ni locales ni foráneas; embaucadores existen en todas partes y de todas las nacionalidades; sólo podemos contar con algo seguro, nuestro supremo esfuerzo honesto de superación y la capacidad física y moral de trabajo que nos permita lograr un sustento decoroso para todos nuestros dependientes; lo demás, el dinero fácil, es una ilusión.
Sin embargo, lo más curioso del caso es que, tanto la Superintendencia de Bancos, como la Bolsa de Valores de Panamá, tenían conocimiento de las actividades de captación de fondos que llevaban a cabo, tanto la empresa local como la extranjera, desde nuestro suelo patrio, en forma irregular, pues no contaban con la licencia para ese tipo de intermediación financiera; pero paradójicamente, por no tener las licencias necesaria para ese negocio, no podían evitar que lo efectuaran, al no ser bancos sujetos a la supervisión de la Superintendencia de Bancos, ni inversionista financieros registrados en la Bolsa de Valores Panameña, es decir, por no contar con los permisos necesarios para ese negocio, no estaban sujetos a fiscalización de ninguna índole. ¿¡Qué cómodo verdad!?
Con esta experiencia tan traumática para los afectados, nuestras autoridades deben actuar con mayor diligencia, en defensa de todos los que, con grandes sacrificios, confían sus ahorros y subsistencia futura a instituciones supuestamente supervisadas por entes reguladores competentes. No permitamos más sorpresas desagradables; si no existen las licencias correspondientes, que no se permita, bajo ningún pretexto, la operación de compañías especuladoras; no esperemos más sorpresas de otras empresas que, actualmente operan en circunstancias similares desde Panamá sin ningún control. Recientemente se informó, a través de los medios, que "más de 200 personas de la provincia se Veraguas resultaron afectadas económicamente, al inscribirse en el llamado círculo de los ganadores, actividad promovida por una supuesta empresa norteamericana".
En otro caso, se dio cobertura por televisión, el insólito hecho de una persona en Panamá que recibió un billete de US$1,000,000.00 (un millón de dólares), parece ser que por un valor de veinte dólares; al menos eso fue lo que entendí de la noticia. Si el dólar de Norteamérica es de uso legal en la República de Panamá, no comprendo cómo es posible que a estas alturas de nuestra vida republicana no tengamos claro las distintas denominaciones del papel moneda de los Estados Unidos de América, actualmente en circulación. Desde hace muchos años, se dejó de imprimir el billete de US$10,000.00 (diez mil dólares); se comenta que para evitar su uso por los mafiosos de diferentes ramas delictivas, incluida las drogas y su consecuente lavado de dinero, quedando el billete de US$100.00 (cien dólares) como el de más alta denominación. Luego, es incomprensible cómo, hoy en día, alguien pueda recibir como bueno, un billete de un millón de dólares. Según la escueta información televisiva, no parece ser que le estafaron un millón de dólares al denunciante, pues sólo se dijo que el poseedor del billete informó haber dado un vuelto de veinte dólares por el billete millonario. Lo que parece ser es que, el incauto, consideró que la Pascua había llegado ya y que un benefactor desconocido se había presentado con semejante regalo.
Las famosas pirámides de recuperación rápida de su inversión original con pingues ganancias, no cesan de conseguir adeptos, con la fusión de hacer dinero sin trabajar. A nadie se le ocurre analizar que solamente los que inician las cadenas o pirámides de inversión, son quienes hacen dinero, pues de pronto se encuentran que ésta se rompió, el dinero no llega y no existe ninguna persona a quien reclamar. Lo más triste de todos estos casos es que, los afectados, usualmente son personas muy humildes. No concibo a ninguna persona con título académico y experiencia laboral o comercial que reciba un billete de un millón de dólares, y menos que entregue a cambio un billete bueno de veinte dólares.
El dinero "fácil", no existe; hay que tener mucha malicia y sobre todo tener claro que, sólo el trabajo honesto le proporciona al hombre y a la mujer un sustento decoroso; lo demás es fantasía, un engaño, con el riesgo adicional de parar en la cárcel si participa en "negocios" dudosos.
No nos dejemos cautivar por cantos de sirenas, ni locales ni foráneas; embaucadores existen en todas partes y de todas las nacionalidades; sólo podemos contar con algo seguro, nuestro supremo esfuerzo honesto de superación y la capacidad física y moral de trabajo que nos permita lograr un sustento decoroso para todos nuestros dependientes; lo demás, el dinero fácil, es una ilusión.