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Dinero para los pobres, no para las armas


Si algo provechoso debió lograrse de la Décima Cumbre Iberoamericana, fue el compromiso compartido de los gobiernos de financiar los programas contra la pobreza, diminuyendo al máximo el gasto militar. Pero si esto resulta evidente en todo el continente, para las naciones centroamericanas y Panamá, con cerca de 30 millones de sus 37 millones de habitantes viviendo en la pobreza, resulta una necesidad vital y una necesidad urgente de encontrar el punto de reversarla.
Conocemos las cifras panameñas, pero veamos el ejemplo de Honduras: De cada 100 familias, 66 de ellas viven bajo la línea de pobreza y de las cuales, el 49% vive en condiciones de indigencia, según lo presentado en la "Estrategia para la reducción de la pobreza". El representante del Programa Mundial de Alimentos en Honduras dice que de 5.8 millones de hondureños, 1.2 millones están desnutridos y que de esta cifra, el 62% son niños. Sin embargo, medios diplomáticos de la Comunidad Económica Europea han comentado que siendo uno de los países más golpeados por el huracán Mitch, no hay razón para que en los próximos años se piense en aumentar, en forma desproporcionada, las compras relacionadas a armas o gasto militar. Hay compromisos de ahorros en intereses de deuda para destinarlos a combatir la pobreza extrema, los cuales deben ser cumplidos por todos y cada uno de los países del área.
Cabe señalar, no obstante, que ésta no es sólo una inquietud de los organismos y gobiernos cooperantes. El Salvador protestó, recientemente, a su homólogo hondureño, porque la adquisición de armamento, hecha y planificada, podría significar el inicio de una carrera armamentista en Centroamérica en detrimento de la estabilidad regional y del ansiado proceso de desarrollo económico y social.
Los esfuerzos y recursos deben ser dirigidos a solucionar lo que nos aqueja a todos, que es el desempleo y la pobreza. De hecho, ningún otro país centroamericano está invirtiendo en compra de armamento. Nosotros en Panamá, nos enfrentamos a este gasto por los problemas de nuestra frontera con Colombia, ojalá no nos subamos en el tren de la carrera armamentista, ya vivida en el pasado. Para muestra un botón, los ministros de Defensa del MERCOSUR, reunidos en Brasil, informaron de recortes de casi 50% en los presupuestos militares. En el caso de Centroamérica, el gasto de El Salvador disminuyó de 204 millones de dólares en 1990 a 90 millones en 1999; en Guatemala, de 170 millones a cien millones y en Nicaragua, de 229 millones a 25.7 millones.
Al enfatizar en la atención a la infancia y a la niñez de todo el continente, especialmente la desnutrida y empobrecida, la reunión de jefes de Gobierno iberoamericanos debió insistir en la importancia de evitar al máximo el desarrollo de condiciones para nuevos conflictos intraregionales y empeñarnos juntos en mejorar la calidad de vida de sus gobernados, mediante políticas en beneficio directo de nuestros pueblos, en particular para los sufridos hermanos centroamericanos. Aprendamos las lecciones.

101 años de Panamá América

 
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