¡Dios mío, qué hacer!
Esta fue la expresión de mi esposa al deducir de un noticiero que el fenómeno de corrupción en nuestro medio está generalizado. He escuchado toda clase de teorías sobre los orígenes de la actual crisis política, las fórmulas para erradicar la corrupción y hasta los remedios para el malestar que se siente al no ver una luz a esto. De todo ello lo que más me preocupa es la frustración manifiesta de muchos panameños de buena voluntad, quienes en su desesperación por golpear la corrupción, llegaron hasta ver los pasados carnavales como un enemigo de la lucha.
Soy de la opinión que la corrupción en nuestro país es un problema cultural, que su solución está en el hombre y que la mejor forma de soportar verla caminar libremente por las calles es estar convencido de que en lo personal se está poniendo un granito de arena para combatirla. Estamos ante un fenómeno tan poderoso que no podemos siquiera pensar que lo podemos enfrentar y destruir, pero sí podemos y debemos resistir.
Esa resistencia será larga y honestamente no sé si la ganaremos. Lo cierto es que el "oro falso ha mostrado el cobre" y lo hemos aprovechado muy bien para darle duro, y debemos seguir "martillando". Contrario a lo que muchos con pesimismo han manifestado sobre la lucha contra la corrupción, creo que la batalla -no la guerra- ya se libró y la hemos ganado. Independientemente de lo que digan los tribunales de justicia, pienso que hemos ganado bastante porque aquellos encapotados ya no pueden salir a la calle a vanagloriarse de su posición, como aquel rey que creía que su trono era un mandato divino.
111Mientras muchos ven los recientes escándalos como un mal ejemplo para la juventud, yo lo veo como una lección para ellos.
Pronto saldrán de su madriguera y la historia se repetirá, pero habremos dado un paso hacia delante.
Mientras muchos ven los recientes escándalos como un mal ejemplo para la juventud, yo lo veo como una lección para ellos. Las manifestaciones de repudio al "juega vivo" muestran a nuestra juventud que todavía hay mucha gente honesta por convicción, lo cual invalida aquella excusa de que "todo el mundo lo hace". Los que representan la "clase política" -término que usamos como si fuesen personas diferentes a nosotros- también fueron alguna vez jóvenes entusiastas, estudiosos, populares y con muchas virtudes para hacer sentir a sus padres orgullosos, como seguramente lo está el lector de los suyos.
Entonces, ¿por qué se convirtieron en lo que son ahora? Tal vez porque nunca escucharon tanto de ese mal llamado corrupción.
Todavía quedan muchas cosas que podemos hacer. Podemos comenzar por hacer un esfuerzo adicional para dedicarle más tiempo a nuestros hijos. Debemos resistir a esa influencia de la sociedad en nuestros hijos aumentando la nuestra en ellos. Esa juventud que observa cómo sus padres sacrifican el tiempo de la familia para buscar el dinero, con la excusa de darles lo mejor; esa juventud crecerá con la idea de buscar lo que aprendió es lo más importante, el dinero.
Con relación a nuestro trabajo, podemos comenzar con ser puntuales y responsables con nuestros deberes y sobre todo, no llevarnos nada para la casa. Como ciudadanos podemos dejar de votar por aquel que nos ofrece algo, incluso la construcción de una calle. Documentarnos sobre la persona por quien se votará y dejar de votar por un apellido.
Estoy preparado para no molestarme, si de todo esto no sale un imputado, porque sé que estoy haciendo lo que está a mi alcance y espero contagiar con ello a aquellos que desesperadamente esperan acabar con la corrupción en Panamá. Tenemos que prepararnos psicológicamente para ello, porque de lo contrario podríamos terminar "nadando con la corriente" o simplemente contemplarla con apatía.
(svasquez@sinfo.net)
Soy de la opinión que la corrupción en nuestro país es un problema cultural, que su solución está en el hombre y que la mejor forma de soportar verla caminar libremente por las calles es estar convencido de que en lo personal se está poniendo un granito de arena para combatirla. Estamos ante un fenómeno tan poderoso que no podemos siquiera pensar que lo podemos enfrentar y destruir, pero sí podemos y debemos resistir.
Esa resistencia será larga y honestamente no sé si la ganaremos. Lo cierto es que el "oro falso ha mostrado el cobre" y lo hemos aprovechado muy bien para darle duro, y debemos seguir "martillando". Contrario a lo que muchos con pesimismo han manifestado sobre la lucha contra la corrupción, creo que la batalla -no la guerra- ya se libró y la hemos ganado. Independientemente de lo que digan los tribunales de justicia, pienso que hemos ganado bastante porque aquellos encapotados ya no pueden salir a la calle a vanagloriarse de su posición, como aquel rey que creía que su trono era un mandato divino.
111Mientras muchos ven los recientes escándalos como un mal ejemplo para la juventud, yo lo veo como una lección para ellos.
Pronto saldrán de su madriguera y la historia se repetirá, pero habremos dado un paso hacia delante.
Mientras muchos ven los recientes escándalos como un mal ejemplo para la juventud, yo lo veo como una lección para ellos. Las manifestaciones de repudio al "juega vivo" muestran a nuestra juventud que todavía hay mucha gente honesta por convicción, lo cual invalida aquella excusa de que "todo el mundo lo hace". Los que representan la "clase política" -término que usamos como si fuesen personas diferentes a nosotros- también fueron alguna vez jóvenes entusiastas, estudiosos, populares y con muchas virtudes para hacer sentir a sus padres orgullosos, como seguramente lo está el lector de los suyos.
Entonces, ¿por qué se convirtieron en lo que son ahora? Tal vez porque nunca escucharon tanto de ese mal llamado corrupción.
Todavía quedan muchas cosas que podemos hacer. Podemos comenzar por hacer un esfuerzo adicional para dedicarle más tiempo a nuestros hijos. Debemos resistir a esa influencia de la sociedad en nuestros hijos aumentando la nuestra en ellos. Esa juventud que observa cómo sus padres sacrifican el tiempo de la familia para buscar el dinero, con la excusa de darles lo mejor; esa juventud crecerá con la idea de buscar lo que aprendió es lo más importante, el dinero.
Con relación a nuestro trabajo, podemos comenzar con ser puntuales y responsables con nuestros deberes y sobre todo, no llevarnos nada para la casa. Como ciudadanos podemos dejar de votar por aquel que nos ofrece algo, incluso la construcción de una calle. Documentarnos sobre la persona por quien se votará y dejar de votar por un apellido.
Estoy preparado para no molestarme, si de todo esto no sale un imputado, porque sé que estoy haciendo lo que está a mi alcance y espero contagiar con ello a aquellos que desesperadamente esperan acabar con la corrupción en Panamá. Tenemos que prepararnos psicológicamente para ello, porque de lo contrario podríamos terminar "nadando con la corriente" o simplemente contemplarla con apatía.
(svasquez@sinfo.net)