Dios no se come
Sí, ya sabemos que la soberanía y la dignidad no se comen. Si se comieran ya se las hubieran comido aquellos "cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal" (Filipenses 3,19). Dios no se come, ni está en las páginas amarillas del directorio telefónico, pero tampoco la dignidad, ni la decencia, ni la libertad.
1. Los estadounidenses y sus múltiples bases militares estuvieron aquí casi un siglo y nunca garantizaron la seguridad de Panamá contra el narcotráfico, como tampoco garantizaron la de Honduras, por ejemplo. Todo lo contrario, después de eliminar el cártel de Noriega, no hicieron otra cosa que implantar el cártel ¿de la DEA?, que multiplicó por tres veces, en su primer año de reinado, el narcotráfico de Panamá.
2. Sabemos de sobra quiénes en Panamá no sólo aceptan, sino que desean, la presencia del ejército norteamericano, a costa, desde luego, de la soberanía y autonomía de los panameños, para que ese ejército les proteja sus intereses económicos, que es de verdad lo único que les importa; para eso no nos hace falta ninguna encuesta, nos basta con leer los artículos que publican en los periódicos.
3. El problema que tenemos en Darién no se soluciona con la presencia militar estadounidense. La prueba fehaciente de esto es la misma Colombia. La alianza militar del gobierno de Colombia y los peores representantes del pueblo estadounidense, no ha hecho otra cosa que poner a la pobre Colombia en el centro de la geografía mundial del narcotráfico, de los secuestros, del comercio de armas y de la muerte para el pueblo colombiano que, desde luego, merece mejor suerte.
4. La presencia militar estadounidense no ha servido para ahuyentar ningún peligro ni siquiera para el pueblo de los Estados Unidos, menos todavía para el pueblo de Colombia, o de Venezuela, o Perú, o Brasil, o Ecuador, o Panamá que, por cierto, fue invadida por el ejército estadounidense, innumerables veces, desde su propio territorio, gracias a las bases, tan deseadas por el comerciante articulista. Que conste, para esas invasiones no se tuvo en cuenta tampoco ningún plebiscito previo.
5. ¿Cuándo los estadounidenses han cuidado "lo nuestro"? Los gobiernos y militares estadounidenses ni han defendido nunca ni defenderán jamás ninguna otra cosa que sus intereses. ¿Por qué han hecho la guerra a Afganistán? ¿En función de los intereses del pueblo afgano o de los intereses estadounidenses en Afganistán? ¿Por qué están en guerra contra Irak? ¿En función de los pobres iraquíes o en función de los intereses del gobierno y el capital estadounidense?
6. Ya sabemos que los terroristas no reconocen fronteras, lo sabemos desde Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Perú, víctimas del Plan Cóndor, por ejemplo, o de la Escuela de las Américas, tanto tiempo "basada" en Fort Gullick.
7. El pueblo de Panamá, el pueblo-pueblo de Panamá, tomó hace rato una opción acerca de las bases militares extranjeras en Panamá; exactamente eso fue lo que hizo cuando aprobó, por un plebiscito, un tratado que ponía fecha fija al abandono definitivo de la presencia militar estadounidense en el territorio de la República de Panamá.
Lo repito, por si no ha quedado claro, ni la soberanía, ni la dignidad, ni la libertad, se comen, porque no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (ver Mt.4,4; Lc.4,4). Una vez más: en donde lo único que importa es el dinero, lo único que no importa es la gente.
Además de la contaminación ambiental existen otros factores, como son vivir en ciudades "apiñadas", en apartamentos chicos, con poca ventilación y conviviendo con animales en reducidos espacios, realidad palpable en Panamá, especialmente en la ciudad capital.
Por su parte, Adams explicó que por tratarse de una enfermedad hereditaria, el individuo nace con la predisposición genética a desarrollarla, pero puede ocurrir que en el transcurso de su vida no llega a enfrentarse con un alergeno, entonces tal vez nunca desarrolle la afección, incluso podría morir sin que llegue a saber de su predisposición.
Aclaró que en Panamá los individuos se enfrentan a alergenos apenas nacen, entre éstos el polvo, los ácaros, los hongos, la contaminación ambiental, los alimentos con muchos colorantes y preservativos.
En ese sentido, destacó, el clima de Panamá juega un papel determinante, resultando muy desfavorable para el asmático y el alérgico, pues existen altos niveles de humedad, y por tanto, muchos hongos, moho y ácaros.
Para Barrera de Pino el elemento más importante en el diagnóstico del asma es la historia clínica. El paciente debe informar sobre sus antecedentes familiares, las condiciones ambientales que le rodean, ya sea en su residencia, trabajo, contacto con animales, los factores desencadenantes o de exacerbación de síntomas, calendario de síntomas y aficiones.
Una vez esté el paciente orientado, se aplican los métodos de diagnóstico, siendo los más empleados las pruebas cutáneas, las de provocación y las de laboratorio.
La enfermedad alérgica, especialmente el asma, es sumamente costosa, por lo que a muchos pacientes les resulta difícil mantener un tratamiento adecuado, pues las medicinas son caras y generalmente se trata de tratamientos prolongados.
Aunado a ello, la persona asmática o alérgica requiere alimentación especial, condiciones ambientales muy particulares en las cuales no puede exponerse a cambios bruscos de temperatura; debe evitar lugares contaminados y, por tanto, necesita una habitación bien despejada. "El padre de un niño alérgico sabe que se debe acondicionar a que va a ser todo especial", acotó Barrera de Pino.
Además de los altos costos por suplir los medicamentos y condiciones de vida, el impacto socioeconómico de la enfermedad se manifiesta en el ausentismo escolar, porque ésta es la causa principal por la cual los niños faltan a la escuela. Además, los padres de familia se ven afectados debido a que por atender las crisis alérgicas o asmáticas de sus hijos, se ven obligados a ausentarse de sus trabajos.
Los especialistas consultados coincidieron en señalar que las enfermedades alérgicas, por ser incurables, pueden manifestarse en todas las etapas de la vida del ser humano, sin embargo, son más frecuentes en los niños, porque su sistema inmunológico es bastante inmaduro y son más susceptibles a enfermedades respiratorias.
En Panamá, un estudio realizado en diferentes escuelas, determinó que entre un 28 y un 30% de niños panameños sufren de problemas respiratorios. El número de adultos atendidos por estas patologías es menor, prevaleciendo las mujeres frente a los hombres, en una relación de tres a uno, indicaron. Aunque en el país no existe un estudio científico del tema, se estima que se registra entre un 20 y un 30% de prevalencia de asma entre la población.
Barrera de Pino destacó que en su consulta también ha detectado que las crisis más graves de asma o de otro tipo de alergias se dan en personas de bajos niveles económicos, como consecuencia directa de la poca capacidad para adquirir los medicamentos.
"Es así como una persona que tiene rinitis y que no se la trata, termina en un asma o en una otitis o sinusitis, es decir, el curso de la enfermedad se va agravando", acotó.
Estimaciones globales han determinado que entre un 1% y un 2% de la población mundial puede morir por asma, en tanto, en Panamá, las cifras revelan que en los últimos 10 años las muertes por asma han aumentado en un 40%.
Cabe destacar que, de acuerdo con cifras proporcionadas por la Dirección de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República, sólo en el año 2000 murieron en Panamá 111 personas por causa del asma.
Para Barrera de Pino, esta cantidad de defunciones es algo dramático, pues se trata de una enfermedad totalmente controlable. "Nadie debe morir por asma bronquial", aseguró.
El Panamá América contactó al director médico de la Policlínica Joaquín José Vallarino, Sergio Bernales, quien negó que se haya registrado una demora en la atención de la paciente María de las Nieves, no obstante, aclaró que ella fue remitida posteriormente al Hospital Santo Tomás porque no portaba documentos que la acreditaran como asegurada.
Bernales explicó que cuando la paciente entró a Urgencias ya tenía un paro cardiopulmonar. En la policlínica fue entubada, estabilizada con maniobras de resucitación y posteriormente trasladada al Santo Tomás. Incluso considera que allí "se le salvó la vida".
Ante los señalamientos en torno a la exigencia de la presentación del carné y ficha del Seguro Social, el funcionario aclaró que éstos eran requeridos para su traslado y no para su atención, pues todo paciente que llega a la JJ Vallarino es atendido, sea asegurado o no.
Sin embargo, al momento de un traslado, los pacientes o sus familiares deben tener sus documentos en regla, porque aunque ellos supieran que se trata de asegurados, sin é00stos, en el Complejo Hospitalario Metropolitano no la iban a admitir. "La ley del Seguro Social dice que todo asegurado debe portar sus documentos para ser atendido", reiteró.
La señora Lidia, quien aún no alcanza la plena resignación, considera que lo que desencadenó el trágico desenlace en el caso de su hija "fue el tiempo que demoraron en atenderla".
Además se pregunta por qué si Nieves había acudido en dos ocasiones a hacerse la terapia, y a pesar de ello, persistía su agitación, no fue hospitalizada o, al menos, dejada en observación.
Sus dudas siempre persistirán. Sobre todo por el control que Nieves mantenía sobre su enfermedad. "Siempre que me faltaba el aire, ella me decía no te desesperes, respira hondo y te vas a componer", pues esa era su fórmula para controlarse.
Ahora, sus esfuerzos están concentrados en ayudar a sus nietas, en especial a la que ha presentado la enfermedad. "Tenemos muchos más cuidados con ella, se le dan sus medicamentos a tiempo y usa mucho la medicina alternativa. "Gracias a Dios, desde que murió la mamá sólo le ha dado una crisis".
Solicitó a los médicos que busquen otras alternativas, porque si a Nieves le estaban haciendo la terapia y no le funcionó, debieron recetarle otra "cosa".
Además, deben dar prioridad cuando un asmático llega en busca de atención médica, pues nadie sabe las condiciones de esa persona, para que no le pase "lo que a mi hija".
1. Los estadounidenses y sus múltiples bases militares estuvieron aquí casi un siglo y nunca garantizaron la seguridad de Panamá contra el narcotráfico, como tampoco garantizaron la de Honduras, por ejemplo. Todo lo contrario, después de eliminar el cártel de Noriega, no hicieron otra cosa que implantar el cártel ¿de la DEA?, que multiplicó por tres veces, en su primer año de reinado, el narcotráfico de Panamá.
2. Sabemos de sobra quiénes en Panamá no sólo aceptan, sino que desean, la presencia del ejército norteamericano, a costa, desde luego, de la soberanía y autonomía de los panameños, para que ese ejército les proteja sus intereses económicos, que es de verdad lo único que les importa; para eso no nos hace falta ninguna encuesta, nos basta con leer los artículos que publican en los periódicos.
3. El problema que tenemos en Darién no se soluciona con la presencia militar estadounidense. La prueba fehaciente de esto es la misma Colombia. La alianza militar del gobierno de Colombia y los peores representantes del pueblo estadounidense, no ha hecho otra cosa que poner a la pobre Colombia en el centro de la geografía mundial del narcotráfico, de los secuestros, del comercio de armas y de la muerte para el pueblo colombiano que, desde luego, merece mejor suerte.
4. La presencia militar estadounidense no ha servido para ahuyentar ningún peligro ni siquiera para el pueblo de los Estados Unidos, menos todavía para el pueblo de Colombia, o de Venezuela, o Perú, o Brasil, o Ecuador, o Panamá que, por cierto, fue invadida por el ejército estadounidense, innumerables veces, desde su propio territorio, gracias a las bases, tan deseadas por el comerciante articulista. Que conste, para esas invasiones no se tuvo en cuenta tampoco ningún plebiscito previo.
5. ¿Cuándo los estadounidenses han cuidado "lo nuestro"? Los gobiernos y militares estadounidenses ni han defendido nunca ni defenderán jamás ninguna otra cosa que sus intereses. ¿Por qué han hecho la guerra a Afganistán? ¿En función de los intereses del pueblo afgano o de los intereses estadounidenses en Afganistán? ¿Por qué están en guerra contra Irak? ¿En función de los pobres iraquíes o en función de los intereses del gobierno y el capital estadounidense?
6. Ya sabemos que los terroristas no reconocen fronteras, lo sabemos desde Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Perú, víctimas del Plan Cóndor, por ejemplo, o de la Escuela de las Américas, tanto tiempo "basada" en Fort Gullick.
7. El pueblo de Panamá, el pueblo-pueblo de Panamá, tomó hace rato una opción acerca de las bases militares extranjeras en Panamá; exactamente eso fue lo que hizo cuando aprobó, por un plebiscito, un tratado que ponía fecha fija al abandono definitivo de la presencia militar estadounidense en el territorio de la República de Panamá.
Lo repito, por si no ha quedado claro, ni la soberanía, ni la dignidad, ni la libertad, se comen, porque no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (ver Mt.4,4; Lc.4,4). Una vez más: en donde lo único que importa es el dinero, lo único que no importa es la gente.
Además de la contaminación ambiental existen otros factores, como son vivir en ciudades "apiñadas", en apartamentos chicos, con poca ventilación y conviviendo con animales en reducidos espacios, realidad palpable en Panamá, especialmente en la ciudad capital.
Por su parte, Adams explicó que por tratarse de una enfermedad hereditaria, el individuo nace con la predisposición genética a desarrollarla, pero puede ocurrir que en el transcurso de su vida no llega a enfrentarse con un alergeno, entonces tal vez nunca desarrolle la afección, incluso podría morir sin que llegue a saber de su predisposición.
Aclaró que en Panamá los individuos se enfrentan a alergenos apenas nacen, entre éstos el polvo, los ácaros, los hongos, la contaminación ambiental, los alimentos con muchos colorantes y preservativos.
En ese sentido, destacó, el clima de Panamá juega un papel determinante, resultando muy desfavorable para el asmático y el alérgico, pues existen altos niveles de humedad, y por tanto, muchos hongos, moho y ácaros.
Para Barrera de Pino el elemento más importante en el diagnóstico del asma es la historia clínica. El paciente debe informar sobre sus antecedentes familiares, las condiciones ambientales que le rodean, ya sea en su residencia, trabajo, contacto con animales, los factores desencadenantes o de exacerbación de síntomas, calendario de síntomas y aficiones.
Una vez esté el paciente orientado, se aplican los métodos de diagnóstico, siendo los más empleados las pruebas cutáneas, las de provocación y las de laboratorio.
La enfermedad alérgica, especialmente el asma, es sumamente costosa, por lo que a muchos pacientes les resulta difícil mantener un tratamiento adecuado, pues las medicinas son caras y generalmente se trata de tratamientos prolongados.
Aunado a ello, la persona asmática o alérgica requiere alimentación especial, condiciones ambientales muy particulares en las cuales no puede exponerse a cambios bruscos de temperatura; debe evitar lugares contaminados y, por tanto, necesita una habitación bien despejada. "El padre de un niño alérgico sabe que se debe acondicionar a que va a ser todo especial", acotó Barrera de Pino.
Además de los altos costos por suplir los medicamentos y condiciones de vida, el impacto socioeconómico de la enfermedad se manifiesta en el ausentismo escolar, porque ésta es la causa principal por la cual los niños faltan a la escuela. Además, los padres de familia se ven afectados debido a que por atender las crisis alérgicas o asmáticas de sus hijos, se ven obligados a ausentarse de sus trabajos.
Los especialistas consultados coincidieron en señalar que las enfermedades alérgicas, por ser incurables, pueden manifestarse en todas las etapas de la vida del ser humano, sin embargo, son más frecuentes en los niños, porque su sistema inmunológico es bastante inmaduro y son más susceptibles a enfermedades respiratorias.
En Panamá, un estudio realizado en diferentes escuelas, determinó que entre un 28 y un 30% de niños panameños sufren de problemas respiratorios. El número de adultos atendidos por estas patologías es menor, prevaleciendo las mujeres frente a los hombres, en una relación de tres a uno, indicaron. Aunque en el país no existe un estudio científico del tema, se estima que se registra entre un 20 y un 30% de prevalencia de asma entre la población.
Barrera de Pino destacó que en su consulta también ha detectado que las crisis más graves de asma o de otro tipo de alergias se dan en personas de bajos niveles económicos, como consecuencia directa de la poca capacidad para adquirir los medicamentos.
"Es así como una persona que tiene rinitis y que no se la trata, termina en un asma o en una otitis o sinusitis, es decir, el curso de la enfermedad se va agravando", acotó.
Estimaciones globales han determinado que entre un 1% y un 2% de la población mundial puede morir por asma, en tanto, en Panamá, las cifras revelan que en los últimos 10 años las muertes por asma han aumentado en un 40%.
Cabe destacar que, de acuerdo con cifras proporcionadas por la Dirección de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República, sólo en el año 2000 murieron en Panamá 111 personas por causa del asma.
Para Barrera de Pino, esta cantidad de defunciones es algo dramático, pues se trata de una enfermedad totalmente controlable. "Nadie debe morir por asma bronquial", aseguró.
El Panamá América contactó al director médico de la Policlínica Joaquín José Vallarino, Sergio Bernales, quien negó que se haya registrado una demora en la atención de la paciente María de las Nieves, no obstante, aclaró que ella fue remitida posteriormente al Hospital Santo Tomás porque no portaba documentos que la acreditaran como asegurada.
Bernales explicó que cuando la paciente entró a Urgencias ya tenía un paro cardiopulmonar. En la policlínica fue entubada, estabilizada con maniobras de resucitación y posteriormente trasladada al Santo Tomás. Incluso considera que allí "se le salvó la vida".
Ante los señalamientos en torno a la exigencia de la presentación del carné y ficha del Seguro Social, el funcionario aclaró que éstos eran requeridos para su traslado y no para su atención, pues todo paciente que llega a la JJ Vallarino es atendido, sea asegurado o no.
Sin embargo, al momento de un traslado, los pacientes o sus familiares deben tener sus documentos en regla, porque aunque ellos supieran que se trata de asegurados, sin é00stos, en el Complejo Hospitalario Metropolitano no la iban a admitir. "La ley del Seguro Social dice que todo asegurado debe portar sus documentos para ser atendido", reiteró.
La señora Lidia, quien aún no alcanza la plena resignación, considera que lo que desencadenó el trágico desenlace en el caso de su hija "fue el tiempo que demoraron en atenderla".
Además se pregunta por qué si Nieves había acudido en dos ocasiones a hacerse la terapia, y a pesar de ello, persistía su agitación, no fue hospitalizada o, al menos, dejada en observación.
Sus dudas siempre persistirán. Sobre todo por el control que Nieves mantenía sobre su enfermedad. "Siempre que me faltaba el aire, ella me decía no te desesperes, respira hondo y te vas a componer", pues esa era su fórmula para controlarse.
Ahora, sus esfuerzos están concentrados en ayudar a sus nietas, en especial a la que ha presentado la enfermedad. "Tenemos muchos más cuidados con ella, se le dan sus medicamentos a tiempo y usa mucho la medicina alternativa. "Gracias a Dios, desde que murió la mamá sólo le ha dado una crisis".
Solicitó a los médicos que busquen otras alternativas, porque si a Nieves le estaban haciendo la terapia y no le funcionó, debieron recetarle otra "cosa".
Además, deben dar prioridad cuando un asmático llega en busca de atención médica, pues nadie sabe las condiciones de esa persona, para que no le pase "lo que a mi hija".