Discernimiento institucional
Cuando una institución como la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) actúa y toma decisiones, no siempre le resulta fácil formular posiciones y emitir opiniones que satisfagan a todos los miembros de la sociedad, particularmente si algunos de estos han estado por años abusando de la voluntad de los consumidores y restringiendo el proceso de libre competencia entre los agentes económicos. A lo largo de esta entrega trataremos de explicar con la mayor fidelidad posible el mecanismo de nuestras deliberaciones, desde la ponderación de las razones antes de emprender el discernimiento, hasta la manera de concluirlo con la toma de decisión.
Ante la necesidad de trabajar y cumplir con las funciones establecidas en la Ley 29 de 1996, lo primero que se hace es analizar la situación, teniendo en cuenta todos los factores. También se prevé las consecuencias de la acción que se va a emprender. En esta búsqueda de la verdad y del esclarecimiento de los hechos, lo que siempre se pretende es llegar a adoptar medidas que nos embarquen en una acción concreta y que nos dirijan a lograr el fin que nuestra institución persigue, es decir, promover la competencia y defender los derechos del consumidor.
El discernimiento es el arte de tomar decisiones en libertad. En consecuencia, es una de las etapas clave para liberarnos de las presiones de injusticia y ataduras del pasado que paralizan o frenan el bienestar colectivo, y adherirnos a las fuerzas de bien que liberan y favorecen la ascención de la equidad general. Estos dos elementos formales de bienestar y equidad se entrelazan siempre al momento de una decisión en la CLICAC.
El esquema más sencillo para representar este proceso de toma de decisión es el de la bifurcación. Es decir, nos encontramos en un camino que se divide en dos. ¿Tiraré por el de la derecha o por el de la izquierda? Si vamos de paseo con la única finalidad de descansar, haremos nuestra elección en función del panorama que se nos presenta, y decideremos por el camino que más nos conviene y atraiga. Pero si previamente se nos ha fijado por Ley un punto de destino, trataremos de ver cuál de esos dos caminos, el de la derecha o el de la izquierda, nos lleva con mayor determinación a ese destino. En este caso hay que hacer un alto en el camino, discernir y tomarse un tiempo para estudiar la realidad y consultar la Ley, antes de tomar una decisión.
Hay que entender que también puede ser que existan otras consideraciones distintas antes de llegar al punto de destino. Por ejemplo, para el camino de la derecha puede ser que existan aspectos político-partidistas que obstaculicen o contradigan los preceptos establecidos en la Ley; el de la izquierda tal vez arriesgue la transparencia del libre mercado y pretenda proteger injustificadamente a un sector en particular en perjuicio de la mayoría. En otras palabras, hay que sopesar todo esto según sus ventajas e inconvenientes.
Estas consideraciones son objeto de las decisiones que se toman en una institución que fue creada por Ley para instituir un entorno competitivo en Panamá; para velar que los trámites administrativos no se burocraticen y se conviertan en barreras al comercio; y para garantizar la creación de una cultura económica basada en la honestidad, justicia y equidad. Por lo tanto, es preciso prever las consecuencias que van a seguir una decisión, pues ésta compromete otras decisiones que irán vinculadas a ella: ya nada volverá a ser igual ...
Sin embargo, hay que considerar que la libertad no se puede reducir a la facultad de elegir entre dos caminos. Más radicalmente, nuestra libertad para trabajar es la posibilidad que se nos da o no de avanzar. Preguntad a un preso qué es para él la libertad. No responderá que es el aprovechamiento de algunas opciones libres que se le ofrecen entre las cuatro paredes de su celda, como, por ejemplo, leer o hablar con su compañero de celda... ¿Qué es para él la libertad?: ¡El día que se le abran las puertas de la carcel: su liberación!
En consecuencia, la decisión es una liberación que nos va a poner en marcha hacia un futuro que realizar. Esta perspectiva nos lleva a establecer que toda decisión en la CLICAC es, en efecto, un momento en nuestra vida que va a partir la historia institucional en dos: un antes y un después, porque nuestra vida y la de la institución no será ya como antes. Por eso toda decisión es histórica y contingente. Pero también es cierto que, si lo que persigue la CLICAC es lograr que el país consiga lo que verdaderamente necesita (bienestar y prosperidad para todos), nuestra decisión será un momento de la voluntad histórica de los que convivimos en éste.
Así pues, las decisiones se toman en un momento que tiene su origen con la creación de la CLICAC como institución independiente y autónoma, y en momentos en que la CLICAC realiza diligencias y esfuerzos para lograr que en Panamá prevalezca un ambiente de competencia, característica esencial para armonizar las relaciones entre agentes económicos y consumidores. Además, nuestras decisiones se toman con referencia al momento actual en que la CLICAC se siente totalmente identificada con la moral cristiana de precio justo, peso exacto, equidad, información veraz y respeto a los pobres.
En esta perspectiva, el momento de nuestras decisiones constituye un encuentro de la voluntad popular representada por los consumidores responsables y los agentes económicos serios, y de nuestra propia voluntad liberada, es decir, convertida, hecha capaz no ya de hacer tal o cual cosa que al principio nos parecía imposible, sino de responder con la verdad y el apego a la Ley a aquel o aquellos que no logran comprender que ya se inició un proceso de liberación para erradicar por todas las conductas restrictivas de la competencia y las prácticas abusivas a los consumidores.
No hay duda que este mecanismo de análisis y consulta a la Ley, antes de tomar decisiones, nos ha permitido posicionarnos ante la comunidad con respeto y credibilidad. No obstante, es el discernimiento institucional lo que al final nos ha dado fortaleza para actuar con firmeza, sabiduría para soportar la resistencia, y determinación para trabajar sin compromiso particulares con nadie, sólo con Panamá.
Ante la necesidad de trabajar y cumplir con las funciones establecidas en la Ley 29 de 1996, lo primero que se hace es analizar la situación, teniendo en cuenta todos los factores. También se prevé las consecuencias de la acción que se va a emprender. En esta búsqueda de la verdad y del esclarecimiento de los hechos, lo que siempre se pretende es llegar a adoptar medidas que nos embarquen en una acción concreta y que nos dirijan a lograr el fin que nuestra institución persigue, es decir, promover la competencia y defender los derechos del consumidor.
El discernimiento es el arte de tomar decisiones en libertad. En consecuencia, es una de las etapas clave para liberarnos de las presiones de injusticia y ataduras del pasado que paralizan o frenan el bienestar colectivo, y adherirnos a las fuerzas de bien que liberan y favorecen la ascención de la equidad general. Estos dos elementos formales de bienestar y equidad se entrelazan siempre al momento de una decisión en la CLICAC.
El esquema más sencillo para representar este proceso de toma de decisión es el de la bifurcación. Es decir, nos encontramos en un camino que se divide en dos. ¿Tiraré por el de la derecha o por el de la izquierda? Si vamos de paseo con la única finalidad de descansar, haremos nuestra elección en función del panorama que se nos presenta, y decideremos por el camino que más nos conviene y atraiga. Pero si previamente se nos ha fijado por Ley un punto de destino, trataremos de ver cuál de esos dos caminos, el de la derecha o el de la izquierda, nos lleva con mayor determinación a ese destino. En este caso hay que hacer un alto en el camino, discernir y tomarse un tiempo para estudiar la realidad y consultar la Ley, antes de tomar una decisión.
Hay que entender que también puede ser que existan otras consideraciones distintas antes de llegar al punto de destino. Por ejemplo, para el camino de la derecha puede ser que existan aspectos político-partidistas que obstaculicen o contradigan los preceptos establecidos en la Ley; el de la izquierda tal vez arriesgue la transparencia del libre mercado y pretenda proteger injustificadamente a un sector en particular en perjuicio de la mayoría. En otras palabras, hay que sopesar todo esto según sus ventajas e inconvenientes.
Estas consideraciones son objeto de las decisiones que se toman en una institución que fue creada por Ley para instituir un entorno competitivo en Panamá; para velar que los trámites administrativos no se burocraticen y se conviertan en barreras al comercio; y para garantizar la creación de una cultura económica basada en la honestidad, justicia y equidad. Por lo tanto, es preciso prever las consecuencias que van a seguir una decisión, pues ésta compromete otras decisiones que irán vinculadas a ella: ya nada volverá a ser igual ...
Sin embargo, hay que considerar que la libertad no se puede reducir a la facultad de elegir entre dos caminos. Más radicalmente, nuestra libertad para trabajar es la posibilidad que se nos da o no de avanzar. Preguntad a un preso qué es para él la libertad. No responderá que es el aprovechamiento de algunas opciones libres que se le ofrecen entre las cuatro paredes de su celda, como, por ejemplo, leer o hablar con su compañero de celda... ¿Qué es para él la libertad?: ¡El día que se le abran las puertas de la carcel: su liberación!
En consecuencia, la decisión es una liberación que nos va a poner en marcha hacia un futuro que realizar. Esta perspectiva nos lleva a establecer que toda decisión en la CLICAC es, en efecto, un momento en nuestra vida que va a partir la historia institucional en dos: un antes y un después, porque nuestra vida y la de la institución no será ya como antes. Por eso toda decisión es histórica y contingente. Pero también es cierto que, si lo que persigue la CLICAC es lograr que el país consiga lo que verdaderamente necesita (bienestar y prosperidad para todos), nuestra decisión será un momento de la voluntad histórica de los que convivimos en éste.
Así pues, las decisiones se toman en un momento que tiene su origen con la creación de la CLICAC como institución independiente y autónoma, y en momentos en que la CLICAC realiza diligencias y esfuerzos para lograr que en Panamá prevalezca un ambiente de competencia, característica esencial para armonizar las relaciones entre agentes económicos y consumidores. Además, nuestras decisiones se toman con referencia al momento actual en que la CLICAC se siente totalmente identificada con la moral cristiana de precio justo, peso exacto, equidad, información veraz y respeto a los pobres.
En esta perspectiva, el momento de nuestras decisiones constituye un encuentro de la voluntad popular representada por los consumidores responsables y los agentes económicos serios, y de nuestra propia voluntad liberada, es decir, convertida, hecha capaz no ya de hacer tal o cual cosa que al principio nos parecía imposible, sino de responder con la verdad y el apego a la Ley a aquel o aquellos que no logran comprender que ya se inició un proceso de liberación para erradicar por todas las conductas restrictivas de la competencia y las prácticas abusivas a los consumidores.
No hay duda que este mecanismo de análisis y consulta a la Ley, antes de tomar decisiones, nos ha permitido posicionarnos ante la comunidad con respeto y credibilidad. No obstante, es el discernimiento institucional lo que al final nos ha dado fortaleza para actuar con firmeza, sabiduría para soportar la resistencia, y determinación para trabajar sin compromiso particulares con nadie, sólo con Panamá.