Discrepancia con el Pacto Etico
No siempre coincidimos con la Comisión de Justicia y Paz y el Pacto Etico Electoral. Durante la campaña política de 1999 deploramos su excesivo rigor restrictivo con propaganda electoral que se refería a hechos históricos (crímenes y asesinatos durante la dictadura), que incomodaban a un candidato. La contrastamos incluso con la agresiva y urticante propaganda electoral en Estados Unidos y abogamos por un punto medio entre ambos extremos, en el que sin permitirse los excesos de la ofensa, el irrespeto y la calumnia, se diera lugar a críticas relativas a las cualidades y antecedentes de los aspirantes a puestos de elección.
En la actual campaña mantenemos el mismo criterio, sobre el cual hemos manifestado discrepancias con el Tribunal Electoral sobre el uso de símbolos e imágenes sobre hechos y personalidades históricas, independientemente de su interpretación que es el derecho de cada cual.
Con el Pacto Etico Electoral, en cambio, no estamos de acuerdo con su tímida postura frente al hecho de la participación de la presidenta de la República, Mireya Moscoso, en la campaña electoral, a favor de los candidatos de su partido y la alianza política que integra. El titular del organismo, Alcibiades López, ha dicho que la polémica surgida entre el Tribunal Electoral, el Fiscal Electoral y la presidenta Moscoso, en torno a dicha participación, "pone en peligro el proceso democrático" y no estamos de acuerdo. Es confundir causa con consecuencia. No es la polémica o ventilación pública de la diferencia de criterio sobre el tema lo que daña la democracia - por el contrario la beneficia y enriquece-; lo que realmente pone en peligro el proceso electoral y nuestra democracia es ver apartarse con indiferencia y complacencia a la presidenta de todos los panameños de su condición de tal para vestir colores partidistas, sin percatarse que desde que asumió la máxima investidura de la Nación - quiéralo o no- nos representa a todos, personifica la Patria y está ataviada permanentemente de su glorioso tricolor hasta el momento que cese en el cargo.
Tampoco es pertinente abogar por reunión alguna entre los magistrados y la mandataria. No hay igualdad ni equilibrio entre ambas partes, a más de oler a contubernio. Lo que procede simplemente es cumplir la ley: se prohíbe -dice el artículo 130 de la Constitución - "El apoyo oficial directo o indirecto a candidatos a puestos de elección popular, aun cuando fueron velados los medios empleados a tal fin". ¿Y qué cree el señor López que ocurre cuando quien personifica la majestad de la Nación y el máximo poder del Estado sube a una tarima a gritar que se vote por fulano y no por mengano? ¿Es o no "apoyo oficial directo o indirecto"? Y si, como alega, lo hace "en su tiempo libre", ¿ Es o no un "velado medio" para dar "apoyo oficial" a candidatos, siendo que se trata oficialmente de la Presidenta de la República?
Si hoy día las encuestas hablan es porque el pueblo calla. Cuando el pueblo tome la palabra y desenmascare a los fariseos y los muestre en carne y hueso, y dé a los impostores el lugar que se merece, encuestadores y encuestas, manipuladores y engañadores, "los hunos y los hotros" (con h también, como diría Unamuno), pasarán a ocupar su sitio en el vertedero de la historia.
En la actual campaña mantenemos el mismo criterio, sobre el cual hemos manifestado discrepancias con el Tribunal Electoral sobre el uso de símbolos e imágenes sobre hechos y personalidades históricas, independientemente de su interpretación que es el derecho de cada cual.
Con el Pacto Etico Electoral, en cambio, no estamos de acuerdo con su tímida postura frente al hecho de la participación de la presidenta de la República, Mireya Moscoso, en la campaña electoral, a favor de los candidatos de su partido y la alianza política que integra. El titular del organismo, Alcibiades López, ha dicho que la polémica surgida entre el Tribunal Electoral, el Fiscal Electoral y la presidenta Moscoso, en torno a dicha participación, "pone en peligro el proceso democrático" y no estamos de acuerdo. Es confundir causa con consecuencia. No es la polémica o ventilación pública de la diferencia de criterio sobre el tema lo que daña la democracia - por el contrario la beneficia y enriquece-; lo que realmente pone en peligro el proceso electoral y nuestra democracia es ver apartarse con indiferencia y complacencia a la presidenta de todos los panameños de su condición de tal para vestir colores partidistas, sin percatarse que desde que asumió la máxima investidura de la Nación - quiéralo o no- nos representa a todos, personifica la Patria y está ataviada permanentemente de su glorioso tricolor hasta el momento que cese en el cargo.
Tampoco es pertinente abogar por reunión alguna entre los magistrados y la mandataria. No hay igualdad ni equilibrio entre ambas partes, a más de oler a contubernio. Lo que procede simplemente es cumplir la ley: se prohíbe -dice el artículo 130 de la Constitución - "El apoyo oficial directo o indirecto a candidatos a puestos de elección popular, aun cuando fueron velados los medios empleados a tal fin". ¿Y qué cree el señor López que ocurre cuando quien personifica la majestad de la Nación y el máximo poder del Estado sube a una tarima a gritar que se vote por fulano y no por mengano? ¿Es o no "apoyo oficial directo o indirecto"? Y si, como alega, lo hace "en su tiempo libre", ¿ Es o no un "velado medio" para dar "apoyo oficial" a candidatos, siendo que se trata oficialmente de la Presidenta de la República?
Si hoy día las encuestas hablan es porque el pueblo calla. Cuando el pueblo tome la palabra y desenmascare a los fariseos y los muestre en carne y hueso, y dé a los impostores el lugar que se merece, encuestadores y encuestas, manipuladores y engañadores, "los hunos y los hotros" (con h también, como diría Unamuno), pasarán a ocupar su sitio en el vertedero de la historia.