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¿Discriminante usted, Doña Mireya?


"Lo importante es el ser, y no el figurar" Anthony de Mello. En rigor, siempre será necesario refrescar la memoria colectiva -por aquello de la "Ley del Olvido", de la que nos hablan los discípulos de Sigmund Freud- para reafirmarla, o bien, estimular, alentar, propiciar el interés por conocer los manantiales de nuestros orígenes; sobre esa muchedumbre de panameños que podríamos llamar -como insinuara nuestro eximio "tutor", Prof. Rodrigo Miró Grimaldo- "Herederos Ociosos de la Historia".
Cuando uno se entera de la genialidad de los Mayas en el cálculo matemático-idearon el "0" (cero), que no conocieron los romanos; inventaron una escritura que no idearon ni sumerios, ni egipcios, ni griegos, ni romanos; crearon un instrumento para medir el tiempo, más preciso que el de Sosígenes, y que los calendarios Juliano y Gregoriano (aún imperfecto este último que nos rige); construyeron un observatorio -aún en pie- para determinar, con precisión y exactitud, la ocurrencia de Solsticio y de Equinoccio (MORLEY, Silvanus G.; "La Civilización Maya", F.C.E., México, 1953).
No obedece a nuestro objeto sino brindar un perfil del hombre panameño y su preciosa mentefactura antológica, registrada por el misionero Fray Gregorio de García: "Origen de los Indios del Nuevo Mundo e Indias Occidentales", (Imprenta de Francisco Martínez Abad, Madrid. Año de 1729. Libro V y último. Pp. 335-336); y es del tenor siguiente: "... en Tierra Firme en la provincia de Guaimí, decían que estando a oscuras el mundo, y la gente melancólica, había salido Noncomala (a quien atribuían Deidad Universal, y la creación del cielo y de la tierra) a pasearse por las riberas del Río Guaymí, y viendo a Rubte, mujer hermosísima, se enamoró, tuvo en ella a los nueve meses dos hijos, los cuales, siendo de doce años, llevó al cielo y los convirtió en sol y la luna, con que tuvo el mundo luz; y enojado después le anegó y perecieron todos los hombres, pero el Cerro de Nuba, particular Dios de esta provincia, guardó la familia de los hombres, y algo desalojado Noncamala, la sembró y nacieron los hombres, y los monos". Al ciudadano Eugenio Morice -analista político- ,quizás por asofia, desidia o exigencias laborales "contra reloj", como se dice en el argot, le impidieron conocer la tragedia de todo un pueblo que entregado al descanso y al sueño se despertará entre gritos de espanto, horror, pánico, temblor corporal en medio de un infierno y desesperación de madres por rescatar sus hijos de las llamas que devoraban todo: muebles, techos, paredes, hamacas, etc.; y los ancianos desorientados; el patetismo paralizante los agobia; el humo los asfixia; el horror los conturba; salir, abandonarlo todo; no hay otra alternativa (v. La Prensa, nov. 29, 1999, 24-A. El Panamá América, nov. 29, 1999. Portada).
¡No se puede jugar con el dolor humano, la tristeza y la desventura del prójimo! Consecuentemente, la indiferencia, el abandono y el olvido de las autoridades competentes; las ONGs, los clubes cívicos, la empresa privada, las iglesias, los gremios profesionales y sindicales, la OMS, UNICEF, el PNUD. ¿Dónde está el nacionalismo? ¿Dónde está el patriotismo? ¿Los estudiantes? ¿Obreros? ¿La FENASEP? Al mismo H.L. E. Garrido, presidente de la Asamblea Legislativa, le consta el sufrimiento de estos hermanos panameños, cuando ordenó la suspensión de la visita programada por una Comisión integrada por legisladores a efecto de inspeccionar la condición de los conciudadanos que viven y trabajan en esa región limítrofe de nuestro país; permanentemente amenazados por esos sanguinarios paramilitares (AUC) asalariados, pertrechados logísticamente por el Ejército Regular Colombiano; los mismos que ajusticiaron, hace dos años, en La Bonga, a cuatro ciudadanos colombianos y un panameño por "colaborar" con las huestes de la FARC, ELN y otras facciones de la insurgencia en ese desventurado país.
Aunque tengamos que repetirlo una y mil veces más, por decoro ante los representantes diplomáticos en nuestro país; por orgullo y respeto a nuestra identidad nacional y acendrada devoción a la majestad de la Patria; bien pudiésemos perder bienes, inversiones de capital foráneo para generar fuentes de trabajo; en fin, podemos perderlo todo, pero, la Dignidad de pueblo Soberano, jamás.
Por tanto, como signatarios de la C.I.D.H., y en acatamiento de sus disposiciones de obligatorio cumplimiento, debemos elevar una demanda ante dicho Tribunal Interamericano por la suma de $10,000,000.00 en concepto de violaciones de los derechos humanos a los ciudadanos de La Bonga -víctimas de las atrocidades cometidas contra ella, sin razón ni motivo algunos- por los paramilitares al servicio del gobierno del presidente Pastrana. En sus manos está ciudadana Presidenta, rescatar de las cenizas a La Bonga; hoy convertida en una Cartago Caribeña; debemos reiterarlo. ¡Ese es su deber, y hay que cumplirlo! Nada más. Nada menos.

101 años de Panamá América

 
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