Discusiones en materia religiosa y la fe
Se comienza a producir una acalorada discusión sobre diversas materias que involucran la religión. Varias personas se han dedicado a criticar unilateralmente los artículos de la fe católica y han recibido críticas tan duras, como las que han proferido; por otra parte, proyectos de ley sobre salud sexual y reproductiva, y sobre derechos del niño, están suscitando controversias, incluso entre católicos. El potencial de tales controversias en Panamá es enorme y es preferible esta situación a la anterior de silencio e indiferencia, como si la religión no importara, con tal de que éstos no se lleven a cabo con intransigencias y falsedades, en base a un cientificismo agresivo por una parte y de un integrismo obtuso por la otra. Convendría que ambas partes se plantearan el problema de fondo que reside en la naturaleza de la fe.
Quisiera aportar un texto que me parece sumamente luminoso para ambos contendores: “El creyente sólo puede realizar su fe en el océano de la nada, de la tentación y de lo problemático; el océano de la inseguridad es el único lugar que se le ha asignado para vivir su fe; pero no pensemos por eso que el no creyente es el que, sin problema alguno, carece sencillamente de fe… el creyente no vive sin problemas, sino que está siempre amenazado por la caída en la nada. Pero tenemos que reconocer y hemos de decir que los destinos de los hombres se centraliza: tampoco el no-creyente vive una existencia encerrada en sí misma, ya que incluso a aquél que se comporta como positivista puro, a aquel que ha vencido la tentación e incitación de lo sobrenatural y que ahora vive en conciencia directa, siempre le acuciará la misteriosa inseguridad de si el positivismo tiene realmente la última palabra, de si jamás va abandonarle. Igual que el creyente se esfuerza por no dejarse ahogar por el agua salada de la duda que el océano continuamente le lleva a la boca, también el no-creyente duda de su incredulidad, de la real totalidad del mundo que él ha decidido explicar como un todo. Jamás estará seguro del carácter total de lo que él ha considerado y explicado como el todo, sino que acuciará la pregunta de si a pesar de toda la fe no será lo real y la que exprese lo real…En una palabra: nadie puede sustraerse al dilema del ser humano”(*).
Este texto es de un famoso teólogo católico alemán quien llegó a ser Arzobispo de Colonia y Prefecto de la Congregación de la Doctrina Cristiana y que recientemente fue electo Papa, bajo el nombre de Benedicto XVI. Debemos por tanto decir que el creyente y el incrédulo, ambos participan cada uno a su manera de la duda y de la fe, según el Papa: “para uno la fe estará presente a pesar de la duda para el otro, mediante la duda o en forma de duda”.
Santa Teresita de Lisieux, quien murió con las más atroces dudas suscitadas por el materialismo y la Madre Teresa de Calcuta quien experimentó un período de extrema duda sobre la fe, nos demuestran que la posición del Papa Benedicto XVI no es puramente teórica, sino que además, es vivencia de muchos santos.
Sería de esperar que quienes entren en discusiones en materia religiosa tengan conciencia de la naturaleza de la fe en base a los "destinos entrelazados" de creyentes e incrédulos, y por lo tanto el propósito de la fe no es excluir a personas ni separarlas, sino incluir a todo el género humano por su común filiación a Dios a través de su Salvador.
*Introducción al Cristianismo, Joseph Ratzinger, Ediciones Sígueme, Salamanca, Undécima Edición 2005, página 43 a 45.
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