Disidencia y violencia
EN LA INTRODUCCIÓN al Informe de la Comisión de la Verdad que presidió, en Argentina, el escritor Ernesto Sábato, se dice: "En el curso de nuestras indagaciones fuimos insultados y amenazados por los que cometieron los crímenes, quienes lejos de arrepentirse vuelven a repetir las consabidas razones de la guerra sucia, de la salvación de la patria y de los valores occidentales, valores que precisamente fueron arrastrados por ellos, entre los muros sangrientos de los centros de la represión y nos acusan de no propiciar la reconciliación nacional, de activar los odios y resentimientos y de impedir el olvido"; y añade que: "las grandes calamidades son siempre aleccionadoras y sin duda del más terrible drama que en toda su Historia, sufrió la Nación durante el período que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976, servirá para hacernos comprender que, únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Únicamente así, podremos estar seguros que nunca más en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado".
En menos de una semana, los panameños hemos asistido a bochornosas y descaradas declaraciones de parte del otrora jefe de los batalloneros, en las cuales dice sentirse orgulloso de sus actividades paramilitares en contra de la población panameña, así como del ex ministro de la dictadura Amado III, que con la desfachatez propia de los verdugos de las libertades democráticas, expresa que no tienen (los de la dictadura militar) que pedir ningún perdón a nadie de nada.
Para los que denunciamos la creciente impunidad con las que en nuestro país se han manejado las graves e inolvidables violaciones a los más elementales Derechos Humanos, perpetradas durante los 21 años del régimen militar y durante los tres últimos lustros, esas declaraciones se inscriben dentro de la espiral de violencia que vienen promoviendo destacadas figuras del gobierno actual con el abierto propósito de justificar el Estado policíaco que ha ido montando aceleradamente en estos tres últimos años y que ya ha comenzado a rendirle los frutos esperados.
En efecto, el asesinato de un trabajador y dirigente sindical de la construcción en las instalaciones de la Oderbrecht y las justificaciones de este crimen expresadas por altas autoridades gubernamentales, evidencia que la violencia que ayer decíamos asomaba, ya ha llegado a nuestras playas con la contratación de sicarios que, por el momento, se les encarga de asesinar trabajadores, pero que pronto utilizarán para amedrentar, desaparecer y asesinar a quienes planteen cualquier tipo de disidencia ante las actuaciones y pretensiones antipopulares de los jefes gubernamentales.
No contentos con el andamiaje legal de carácter represivo que han ido montando con toda una serie de leyes y el nuevo código penal, así como con toda una serie de prácticas de permanente violación a la presunción de inocencia y al debido proceso, que cada día se perpetran más y más en los juzgados nocturnos, en las corregidurías y en el Ministerio Público, se valen más y más de todo tipo de manipulación de la información para ahogar cualquier disidencia, no sólo dentro del propio partido gobernante, sino también la que pueda emanar de una población golpeada y castigada por el altísimo costo de la vida, los bajos salarios, el desempleo y la inseguridad de todo tipo.
Cada día menos el Estado protege jurídicamente a sus habitantes en la intangibilidad de sus Derechos Humanos, sociales, económicos y políticos y al resto de sus elementos constitutivos. Cada día más el Gobierno busca debilitar el espíritu público de los ciudadanos. Cada día más se busca desdibujar y descuadernar las sanas aspiraciones de amplios sectores de la población, trastocando sus nobles propósitos. Cabe, entonces, volvernos a preguntar: ¿Qué pasa "cuando un sistema de ideas pierde vigencia, cuando los dogmas establecidos ya no inspiran fe, cuando las instituciones no corresponden a la realidad, cuando un conjunto de desgastadas doctrinas ya no despiertan ningún noble entusiasmo"?
Bosco Lasso: "Debe haber más seguridad, se han dado mucho casos de muertos y no creo que estén haciendo nada para solucionar y evitar más accidentes en las construcciones.
En menos de una semana, los panameños hemos asistido a bochornosas y descaradas declaraciones de parte del otrora jefe de los batalloneros, en las cuales dice sentirse orgulloso de sus actividades paramilitares en contra de la población panameña, así como del ex ministro de la dictadura Amado III, que con la desfachatez propia de los verdugos de las libertades democráticas, expresa que no tienen (los de la dictadura militar) que pedir ningún perdón a nadie de nada.
Para los que denunciamos la creciente impunidad con las que en nuestro país se han manejado las graves e inolvidables violaciones a los más elementales Derechos Humanos, perpetradas durante los 21 años del régimen militar y durante los tres últimos lustros, esas declaraciones se inscriben dentro de la espiral de violencia que vienen promoviendo destacadas figuras del gobierno actual con el abierto propósito de justificar el Estado policíaco que ha ido montando aceleradamente en estos tres últimos años y que ya ha comenzado a rendirle los frutos esperados.
En efecto, el asesinato de un trabajador y dirigente sindical de la construcción en las instalaciones de la Oderbrecht y las justificaciones de este crimen expresadas por altas autoridades gubernamentales, evidencia que la violencia que ayer decíamos asomaba, ya ha llegado a nuestras playas con la contratación de sicarios que, por el momento, se les encarga de asesinar trabajadores, pero que pronto utilizarán para amedrentar, desaparecer y asesinar a quienes planteen cualquier tipo de disidencia ante las actuaciones y pretensiones antipopulares de los jefes gubernamentales.
No contentos con el andamiaje legal de carácter represivo que han ido montando con toda una serie de leyes y el nuevo código penal, así como con toda una serie de prácticas de permanente violación a la presunción de inocencia y al debido proceso, que cada día se perpetran más y más en los juzgados nocturnos, en las corregidurías y en el Ministerio Público, se valen más y más de todo tipo de manipulación de la información para ahogar cualquier disidencia, no sólo dentro del propio partido gobernante, sino también la que pueda emanar de una población golpeada y castigada por el altísimo costo de la vida, los bajos salarios, el desempleo y la inseguridad de todo tipo.
Cada día menos el Estado protege jurídicamente a sus habitantes en la intangibilidad de sus Derechos Humanos, sociales, económicos y políticos y al resto de sus elementos constitutivos. Cada día más el Gobierno busca debilitar el espíritu público de los ciudadanos. Cada día más se busca desdibujar y descuadernar las sanas aspiraciones de amplios sectores de la población, trastocando sus nobles propósitos. Cabe, entonces, volvernos a preguntar: ¿Qué pasa "cuando un sistema de ideas pierde vigencia, cuando los dogmas establecidos ya no inspiran fe, cuando las instituciones no corresponden a la realidad, cuando un conjunto de desgastadas doctrinas ya no despiertan ningún noble entusiasmo"?
Bosco Lasso: "Debe haber más seguridad, se han dado mucho casos de muertos y no creo que estén haciendo nada para solucionar y evitar más accidentes en las construcciones.