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Disociación y abusos


Interesados porque la opinión de los ciudadanos posea más y mejores canales de expresión, los diarios incluyeron hace algunos años, en sus portales en la Web, espacios interactivos de comentarios para que al final de sus artículos y noticias los lectores emitieran su opinión, a favor, en contra o con cualquier otra observación. Salvo en los casos de obscenidades o agresiones que riñan con la ética y las buenas costumbres, los diarios no aplican en dichos comentarios nada que se parezca a la censura. Magnífica medida si se considera que antes de que se introdujera la modalidad, los lectores, estuvieran de acuerdo o no, simplemente tenían que guardarse sus reflexiones. Pero como no todo es color de rosa, en los últimos años ha sido notorio el mal uso que algunos lectores dan a dicho servicio, incluyendo en ocasiones distorsiones, mentiras, y hasta recriminaciones hacia las opiniones de los demás. Dichos espacios se han convertido en verdaderos campos de batalla, que si bien permiten conocer las formas de pensamiento que prevalecen con respecto a determinados temas, lo cierto es que en muchas ocasiones llenan de injurias una herramienta que debe es servir para la reflexión positiva. Los estilos de cada escrito permiten detectar a lectores que podrían estar opinando hasta cuatro veces con nombres y correos falsos, en lo que puede ser un abuso lamentable, porque en lugar de agredir debía servir para arribar a conclusiones y propuestas que mejoren la vida de nuestra sociedad.

101 años de Panamá América

 
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