Divulgar la cultura es, además, rentable
El patrocinio a la divulgación cultural es adjudicado convencionalmente al Estado y al mecenazgo del sector privado, pero, los hechos evidencian que apoyar a los cultores, encaja como una inversión en el contexto de cualquier proyecto, pues la publicidad es un rubro con un margen de sensibilidad considerable, pero, redituable. Conclusión que se reitera, por ejemplo, con los testimonios de las diversas entidades que por más de diez lustros han apalancado en América y Europa, la obra quijotesca al comienzo y magistral siempre del humanista Bernardo Hoyos Pérez, quien recién recibió el Gran Premio a la Vida y Obra de un Periodista, siendo la quinta vez que gana el Premio Simón Bolívar.
Oriundo de Santa Rosa de Osos, en la Cordillera Central de los Andes, abogado y Juez Promiscuo Municipal en su pueblo, ganó la beca Fulbright en Cátedra de Derecho Comparado en la U. Southern Methodist en Dallas. Por supuesto, no perdió oportunidad para devorarse en los centros culturales estadounidenses, las obras relativas al medioevo y las letras francesas. Con igual espíritu viajó a Europa. De regreso en su patria, se vinculó a empresas comunicadoras y turísticas, siempre culturales, e incursionó en la publicidad y en la radio. De nuevo en Roma, le detectaron un desprendimiento de retina (secuelas que hoy sufre) lo que forzó su regreso a Colombia. Convaleciente, siguió laborando y en 1971 volvió a Londres para editar la revista International Management, y cumplir con un gran anhelo: la realización de sus propios programas en la BBC. Fue condecorado por Inglaterra, España, Austria, Bélgica y Francia.
Después de casi una década como esponja de la cultura universal desde el viejo continente, retornó ingresando a la Academia Colombiana de la Lengua y desarrollando una invaluable divulgación a través de los medios en los que explica con la misma solvencia los temperamentos de Bach y de Vivaldi, que los poemas de Borges y el pensamiento de Proust. Su sencillez comentando las obras de los grandes genios obliga al auditorio; su destreza al conjugar lo fundamental con lo trivial suscita la avidez por degustar más a Glenn Miller y a Duke Ellington. A la par, ha dado muchas luces sobre teatro y el 7º Arte. En 1992 recibió el Premio Especial por su senda como periodista cultural, si bien ya había sido condecorado con la Gran Orden Ministerio de Cultura, la máxima en Colombia.
Y más allá del apostolado cultural neto, el maestro Hoyos ha quebrado aquel paradigma, según el cual las más altas expresiones culturales son exclusiva florescencia de las sociedades del primer mundo, ya que su cultivo es coadyuvado por los mejores niveles de vida. Estos trasfondos de la obra de un iberoamericano deben acicatear la acción directa y comprometida de publicistas y patrocinadores, y de manera universal como la humanidad misma, aquí en Panamá también. José Martí dijo: "Ser culto es el único modo de ser libre".
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