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Domingo de Ramos


Que esta Semana Santa sirva para encendernos más en el amor de quien tanto nos amó.
En la primera lectura se presenta Isaías en el Cap. 50, 4 al 7, figura de Jesucristo, perseguido y saciado de oprobios. La 2ª. lectura es un himno de la primitiva Iglesia recogido por San Pablo, en el que ensalza la humildad de Cristo y la autenticidad de su encarnación cuando se rebajó hasta la muerte (Filipenses 2, 6 al 11), también se proclama su exaltación como respuesta del Padre a su obediencia.
El Evangelio de Lucas (correspondiente al Ciclo C de este año 2007), tanto en la Procesión que se lee el Cap. 19, 28-46, como la lectura de la Pasión desde el capítulo 22, verso 14 al capítulo 23, verso 56, en que nos trae la historia de la Pasión. San Juan, en el cuarto evangelio, al comenzar el relato de la Pasión, escribe: "Habiendo amado a los suyos que vivan en el mundo, los amó hasta el extremo". San Pablo exclama: "Me amó y se entregó a la muerte por mí".
La celebración se distingue por dos elementos: una procesión con palmas y ramos que precede a la eucaristía y repite aquellas escenas con que los paisanos de Jesús festejaron su entrada a Jerusalén, de acuerdo a textos proféticos, Mt. 21, 1-11, Zac. 9,9 Is. 62, 11 Sal 118,26 y la lectura de la Pasión del Señor, como ya dijimos.
Buscándole un sentido a toda esta celebración, vayamos a las Escrituras en forma global. Es un día de triunfo. Habían precedido la espectacular acción de volver a la vida a Lázaro quien, al mismo tiempo, había exacerbado a los fariseos. "Iba subiendo hacia Jerusalén, Jesús caminaba delante y ellos iban sobrecogidos y le seguían medrosos" (Mc. 10,32). Los seguidores de Jesús no le entendían cuando hablaba de lo que le iba a suceder. Jesús iba delante impulsado por el Espíritu Santo, incluso como un atleta que arde en ansias de lucha. "Decidió marchar a Jerusalén" (9,51) Se suceden los episodios de los Zebedeos y el cáliz que han de beber. La indignación del resto de los Apóstoles contra los dos hermanos. Luego la visita a Zaqueo. La unción de Betania y Jesús y lo suyos durmieron en Betania la noche del sábado. Y con la mañana del domingo salieron hacia la ciudad santa por la misma carretera de Jericó. Había movimiento de gentes, la Pascua estaba encima y un gran número de caravanas subían a Jerusalén por el mismo camino que Jesús. El judío sentía siempre júbilo al acercarse a la Ciudad Santa. Iban con las almas abiertas. Caminaban recitando, probablemente, oraciones y salmos, como era normal en todo peregrino que se acerca a la Ciudad Santa. Estaban a unos 2,800 metros .
A los habituales acompañantes del Maestro se habían sumado los admiradores y curiosos de Betania. Una ascensión de un kilómetro y luego descenso hacia la puerta dorada y el templo. Al llegar a Betfagé (casa de los higos verdes) aldehuela y caserío arrabal de Jerusalén, Jesús ordenó a dos de sus seguidores: "Id al pueblo que tenéis delante y en cuanto entréis, hallareis un asnillo atado. Desatadlo y traedlo". Y entramos en una escena que es interpretada de distinta manera. Para unos fue una verdadera toma de la ciudadela de la ciudad, visto desde el prisma político. El Hosanna de las gentes habría sido un grito de liberación contra los romanos. Pero no tiene sentido, ya que no iba a sacar ningún fruto y no aparece en el juicio de Jesús como causa, su actitud de entrada en Jerusalén. Para otros, la interpretación de Jesús como vencedor trascendente, no sólo encaja con una visión del Mesías anunciada por los profetas, sino que es la única aceptable dentro de todo lo que conocemos de la mentalidad de Jesús.
Es el príncipe de la paz, Jesús es quien toma la iniciativa de su triunfo. El que había huido de este tipo de manifestaciones, se diría que la busca ahora. Filión comenta: Un rey puramente temporal, o bien el Mesías tal y como se le representa en la mayor parte de los judíos, hubiera hecho su entrada triunfal en la metrópoli montado en brioso alazán rodeado de brillante escolta de capitanes y soldados al sonido de trompetas, a banderas desplegadas.
El verdadero Mesías obtendrá un triunfo real, pero más humilde y cuyas manifestaciones sean todas pacíficas y llevarán un sello religioso. Por eso entra en Jerusalén sentado sencillamente sobre un pollino como un príncipe de la paz, como un rey espiritual, como un Salvador de las almas.
¿Entendieron los que rodeaban a Jesús el sentido religioso que él quería dar a su triunfo? ¿Nosotros?
Es decir, del piso 3 al 39 la persona que caiga morirá.
Adanson también aseguró que las mamparas del piso 39 son para evitar la caída de objetos contundentes y no para salvar vidas.
"Dentro del proyecto, los huecos de los ascensores tienen precipicios", denunció.
Mencionó que no hay barandas de seguridad, no hay pasamanos, ni luz en las escaleras.
Allí se han reportado cuatro accidentes. En esta obra laboran unos 400 trabajadores.
Denunció que el Ministerio de Trabajo hace recomendaciones y se van.
Este medio trató de conocer la versión de la empresa encargada de la obra, pero evitaron responder.
El ingeniero Georgilio Trejos, encargado, al notar nuestra presencia y a pesar de nuestros insistentes intentos por consultarlo, se retiró.
Se nos impidió la entrada al proyecto, alegando que corríamos peligro.
En otro proyecto visitado encontramos al dirigente Carlos Mata, quien manifestó que desde el miércoles 28 de marzo les dieron plazo a la constructora para que cumplieran con las medidas; sin embargo, no ha sido así.
Mata aprovechó para mencionar que las mallas de las mamparas están deterioradas, pues son compradas en el Mercado Público, a bajo costo.
El ex presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), Valentín Monforte, dijo que es más seguro construir un edificio que un puente.
Según dijo, las obras como acueductos, infraestructuras o de electrificación tienen más riesgos de construcción que un edificio de altura.
"Supuestamente la parte más riesgosa de edificios altos es la relacionada a revestimiento de exteriores".
Se trata de los repellos de la fachada, la instalación de vidrios grandes.
A su juicio, existen las previsiones y las normas para que los trabajos se ejecuten.
El arquitecto explicó que en Panamá ocurren los accidentes porque no existe la supervisión de las normas de seguridad.
Además, hay falta de precaución de los trabajadores que se toman los riesgos, porque no les gusta ponerse los artículos que cuidarán sus vidas.
"No existe por parte de las empresas esa supervisión de que los obreros tomen las medidas de seguridad".
Alegó que hay muchos obreros que, cumpliendo la empresa, ellos se preocupan muy poco por su propia seguridad. Por ejemplo, trabajan en alturas sin amarrarse, en andamios frágiles, sin ninguna protección para la vista.

101 años de Panamá América

 
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