Domund 1999
Ocurrió una breve confusión en la Epacta o Calendario Litúrgico local en cuanto a la celebración del Domund. Se trata de un "error preli", error de imprenta, lo cual ha servido para recordar con más interés esta fecha. El Domund es este domingo, no el domingo pasado.
Es una contracción del Domingo Mundial de las Misiones. ¿Cuáles misiones? Misión, tomado en sentido exclusivo es la predicación de la Buena Nueva de Jesús y del Reino de Dios entre aquellos que no lo han oído jamás.
El Domund se celebra entre católicos. Se caracteriza por una toma de conciencia del hecho de que ya que nosotros fuimos misionados, también como bautizados, debemos misionar. Misionamos con el interés espiritual expresado en la oración, el interés por colaborar de alguna manera con las misiones, una de las cuales, quizás la que más cuesta, con nuestra generosidad económica como lo hacen algunos pocos.
Debe existir una solidaridad dentro de la militancia católica, a fin de que se expanda la fe católica en el mundo, humanizando las culturas y las vidas de los seres humanos en sitios distantes de este país y del mundo.
No puedo omitir la impresión que me ha hecho el grupo Médicos Sin Fronteras, que acaban de recibir un galardón internacional, "El Príncipe de Asturias" Es una nueva manera de misionar. Allí donde surge una desgracia en cualquier parte del mundo, allí se presentan dispuestos a ofrecer su ayuda desinteresada. Incluso con el riesgo de perder la vida. No sabemos que confesión de fe hacen, pero de hecho han demostrado que no tratan de inocular ninguna manera de creer, ni ninguna manera política, ni propaganda de algún país del primer mundo, ni de un nuevo modo de vivir "way of life". Se trata de ayudar al prójimo sea el que sea. Recordemos Ruanda Burundi. En ese sentido han trascendido estilos anteriores de ayudar. Nada de ayudar para someter o colonizar. Son universales y humanitarios. Una fe en un Dios predicado con hechos, con disponibilidad, con sacrificios, sin reyertas, sin competencias ideológicas ridículas y estériles, y lo más curioso es que, no son ni monjes, ni presbíteros, ni religiosos sino simplemente laicos, sin el remoquete de comprometidos.
Por radio oí un comentario en torno a los Médicos sin Fronteras y su reconocimiento, y se advertía que una asociación local con ese mismo nombre no tenía nada que ver. Ya que la local tiene fines más bien frívolos. Siempre el sarcasmo. Usar un nombre serio para algo disipador.
Hablar de las misiones no deja de ser romántico. Cruzar ríos, subir montañas, dormir a la intemperie, predicar la palabra de Dios en medios hostiles, pero todo visto en televisión sentado en una butaca. Desafortunadamente no es así. La vida del misionero no tiene nada romántico. La vocación del misionero es una gracia muy especial de Dios. Una cosa es el nombre y otra la realidad. El misionero se ve retado diariamente por la heroicidad.
Dios Padre, mediante Jesús resucitado y su Espíritu, está saliendo de continuo en misión para infundirnos su amor globalizador, cada cristiano hemos de colaborar con El. Aceptándole y dejándole hacer, lo primero: cada uno somos, todavía y siempre, campos de misión en los que ni Dios ni el prójimo han arraigado del todo.
Anunciándole tal cual El es, con verdad y realidad, a nuestro alrededor, no hay nación, (Panamá con todos sus corredores Norte y Sur), ni comunidad social, ni ámbito cívico o familiar que no sea tierra de misión, ni siquiera la comunidad eclesial en sus esferas más pequeñas (grupos, movimientos, parroquias...) y en toda amplitud de la Iglesia universal y local con sus estructuras.
Agradezcámosle a los misioneros que han sentido la vocación de ir a lejanas tierras entregando su vida y su quehacer, no pocas veces duro hasta el límite del martirio para que otros hermanos, que carecen de los bienes materiales y espirituales puedan acceder a ellos, haciendo creíble a Dios dando al mundo razón de esperanza. Si no podemos ser misioneros reales, hermanémonos con ellos, acogiendo las aportaciones que hacen a nuestra Iglesia, un tanto envejecida; la novedad de sus impulsos jóvenes, su creatividad, el protagonismo de los laicos, sus nuevas formas de conocer a Dios y de ser sensibles a lo humano. Así veremos el compromiso bautismal del Mateo 28; Id, por todo el mundo y predicad el evangelio.
Es una contracción del Domingo Mundial de las Misiones. ¿Cuáles misiones? Misión, tomado en sentido exclusivo es la predicación de la Buena Nueva de Jesús y del Reino de Dios entre aquellos que no lo han oído jamás.
El Domund se celebra entre católicos. Se caracteriza por una toma de conciencia del hecho de que ya que nosotros fuimos misionados, también como bautizados, debemos misionar. Misionamos con el interés espiritual expresado en la oración, el interés por colaborar de alguna manera con las misiones, una de las cuales, quizás la que más cuesta, con nuestra generosidad económica como lo hacen algunos pocos.
Debe existir una solidaridad dentro de la militancia católica, a fin de que se expanda la fe católica en el mundo, humanizando las culturas y las vidas de los seres humanos en sitios distantes de este país y del mundo.
No puedo omitir la impresión que me ha hecho el grupo Médicos Sin Fronteras, que acaban de recibir un galardón internacional, "El Príncipe de Asturias" Es una nueva manera de misionar. Allí donde surge una desgracia en cualquier parte del mundo, allí se presentan dispuestos a ofrecer su ayuda desinteresada. Incluso con el riesgo de perder la vida. No sabemos que confesión de fe hacen, pero de hecho han demostrado que no tratan de inocular ninguna manera de creer, ni ninguna manera política, ni propaganda de algún país del primer mundo, ni de un nuevo modo de vivir "way of life". Se trata de ayudar al prójimo sea el que sea. Recordemos Ruanda Burundi. En ese sentido han trascendido estilos anteriores de ayudar. Nada de ayudar para someter o colonizar. Son universales y humanitarios. Una fe en un Dios predicado con hechos, con disponibilidad, con sacrificios, sin reyertas, sin competencias ideológicas ridículas y estériles, y lo más curioso es que, no son ni monjes, ni presbíteros, ni religiosos sino simplemente laicos, sin el remoquete de comprometidos.
Por radio oí un comentario en torno a los Médicos sin Fronteras y su reconocimiento, y se advertía que una asociación local con ese mismo nombre no tenía nada que ver. Ya que la local tiene fines más bien frívolos. Siempre el sarcasmo. Usar un nombre serio para algo disipador.
Hablar de las misiones no deja de ser romántico. Cruzar ríos, subir montañas, dormir a la intemperie, predicar la palabra de Dios en medios hostiles, pero todo visto en televisión sentado en una butaca. Desafortunadamente no es así. La vida del misionero no tiene nada romántico. La vocación del misionero es una gracia muy especial de Dios. Una cosa es el nombre y otra la realidad. El misionero se ve retado diariamente por la heroicidad.
Dios Padre, mediante Jesús resucitado y su Espíritu, está saliendo de continuo en misión para infundirnos su amor globalizador, cada cristiano hemos de colaborar con El. Aceptándole y dejándole hacer, lo primero: cada uno somos, todavía y siempre, campos de misión en los que ni Dios ni el prójimo han arraigado del todo.
Anunciándole tal cual El es, con verdad y realidad, a nuestro alrededor, no hay nación, (Panamá con todos sus corredores Norte y Sur), ni comunidad social, ni ámbito cívico o familiar que no sea tierra de misión, ni siquiera la comunidad eclesial en sus esferas más pequeñas (grupos, movimientos, parroquias...) y en toda amplitud de la Iglesia universal y local con sus estructuras.
Agradezcámosle a los misioneros que han sentido la vocación de ir a lejanas tierras entregando su vida y su quehacer, no pocas veces duro hasta el límite del martirio para que otros hermanos, que carecen de los bienes materiales y espirituales puedan acceder a ellos, haciendo creíble a Dios dando al mundo razón de esperanza. Si no podemos ser misioneros reales, hermanémonos con ellos, acogiendo las aportaciones que hacen a nuestra Iglesia, un tanto envejecida; la novedad de sus impulsos jóvenes, su creatividad, el protagonismo de los laicos, sus nuevas formas de conocer a Dios y de ser sensibles a lo humano. Así veremos el compromiso bautismal del Mateo 28; Id, por todo el mundo y predicad el evangelio.