Donación voluntaria de sangre
Saber que parte de nosotros será un medio que dará salud y vida a uno de nuestros semejantes, produce una indescriptible e incomparable satisfacción. Este sentimiento lo experimentan las personas que donan su sangre.
El mencionado acto de sensibilidad, amor y solidaridad se lleva a cabo sin perder la vida, sin perjuicios a nuestra salud. Además, sin gastar ni un centavo. Y, aunque no lo hacemos en medio de un espectáculo publicitario, sí lo ve, lo reconoce y recompensa Dios.
¿Quiénes pueden? Pueden donar sangre: hipertensos controlados, diabéticos que no dependen de insulina, portadores de anemia falciforme con buenas condiciones clínicas y buena hemoglobina, personas con caries que no sean profundas, mujeres que ingieren o se inyectan anticonceptivos, personas con alergia controlada.
¿Quiénes no deben donar? No deben donar, personas: con una conducta sexual de riesgo; que utilizan drogas/ sobre todo intravenosas/; que están ingiriendo antibióticos; que han sufrido Hepatitis B; con síntomas de resfriado; operadas con menos de seis meses de haber sido transfundidas; con pérdida inexplicable de peso; que sufren del corazón; embarazadas.
Mitos. Contrario a lo que se piensa y dice, donar sangre no tiene efecto sobre el peso corporal; no es obligación seguir donando luego de la primera vez; no es necesario estar en ayuna, sólo haber ingerido alimentos libres de grasa y mucho líquido; el material que se utiliza para la colección de sangre es esterilizado y desechado; la pinchada, como cuando nos sacan sangre para exámenes de laboratorio, es lo único que se siente; si se siguen las recomendaciones, no se produce debilitamiento (en 24 horas, el cuerpo recupera el volumen de sangre donado y en dos semanas, los elementos celulares estarán restablecidos a sus valores normales. Después de donar, la persona debe ingerir mucho líquido, no fumar en las próximas dos horas, ni realizar ejercicios ni trabajo que requieran mucho esfuerzo.
Pruebas por las que pasa un posible donante: filtro para conocer su nivel de hemoglobina, entrevista con un médico, con la que se decide si dona o no dona.
Precauciones. Luego de extraída, la sangre es sometida a cuarentena, mientras son separados los componentes de ella. Ninguno de estos componentes se utilizan si no pasan por las pruebas serológicas.
Único riesgo. Si un posible donante miente al ser consultado sobre si ha tenido un contacto de riesgo, puede darse la desafortunada casualidad de que el mismo esté en el "período de ventana" (tiempo en el que, aunque una persona esté infectada, su enfermedad no se refleja en las pruebas serológicas de laboratorio).