¿Dónde aprenderían a sumar y restar?
La Comisión Económica para la América Latina, por su sigla, la CEPAL, divulgó un informe en el que afirma que en Panamá la pobreza ha disminuido. Y el llamado gobierno de "la patria nueva", más rápido que ligero, montó un espectáculo propagandístico, de los que le son característicos, e inundó los medios de comunicación con mensajes grabados con la voz de "su líder" para vanagloriarse por tan extraordinaria proeza.
Como entre el cuento y la realidad siempre hay notables diferencias, especialmente cuando "el cuentero" es proclive a exagerar en demasía, el montaje oficial se derrumbó como un castillo de naipes. Según la mamarrachada producida por la CEPAL, que celebró con tanta euforia Torrijos y corearon sus adláteres, para sus "mágicas" estadísticas no deben considerarse pobres a las personas que, en el campo, perciben, en promedio, 36 balboas mensuales y, en los centros urbanos, un poco menos del doble de esa cantidad, es decir, un promedio de 68 balboas mensuales.
Los que detentan el poder, "con su líder a la cabeza", saben, pero como les conviene lo callan, que para estimar el ingreso "per cápita" los promedios son totalmente falaces, y, también, que la falacia es mayor en países que, como el nuestro, se distinguen por una marcada desigualdad en la distribución del ingreso. Si, como aquí ocurre, un 20% de la población acapara el 80% del ingreso, y el restante 80% sólo recibe el 20%, al aplicarle cifras a esa realidad y usar como referencia, y para ejemplo, un ingreso de 10,000 balboas, al dividirlo entre cinco panameños, uno recibe 8,000 balboas anuales y a los otros le tocan 2,000, divididos entre 4, es decir, 500 balboas, anuales, a cada uno.
El salario mínimo en Panamá ronda los 300 balboas mensuales, pero no para todo el país sino como promedio. Un informe más que confiable, salido del Banco Mundial señala que de las personas que trabajan en Panamá, en los centros urbanos, cerca del 30% recibe remuneraciones inferiores al salario mínimo y que, en el campo, ese porcentaje sobrepasa el 40%. En otras palabras, en promedio, el 35% de los asalariados cobra menos del salario mínimo.
Si la canasta básica, para una familia de cuatro personas (padre, madre y dos hijos), cuesta alrededor de 300 mensuales, a los que ganan esa cantidad el sueldo solamente les alcanza para comprar la comida; el resto de los gastos básicos: alquiler o hipoteca, electricidad, agua, vestido, calzado, gastos escolares y gastos médicos ¿de dónde salen? Y quienes ganan menos del salario mínimo, que no les cubre ni siquiera el costo de la canasta básica, ¿cómo se las arreglan? Y si esa es la situación de los que tienen trabajo, ¿cómo se la apañan los que no lo tienen? ¿Han pensado en eso Torrijos y sus pregoneros de "la patria nueva"?
En algún momento se dijo que el premio Nobel de Economía deberían otorgárselo a las amas de casa de los países pobres, que hacen verdaderos milagros para distribuir muy pocos recursos entre muchas necesidades. De ellas, que sí saben sumar y restar, debieran aprender muchos gobernantes; el nuestro, el primero.