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¿Dónde está la legalidad internacional?


ES difícil hacer una valoración del tema del terrorismo en los tiempos actuales bajo visiones comprometidas con una plataforma política concreta que discrimina los contenidos y hasta las formas del flagelo según su conveniencia.
El pasado febrero asistí a una conferencia sobre Seguridad Hemisférica para el Siglo XXI, organizada por el Centro Latinoamericano y del Caribe de Florida International University, con el apoyo del Comando Sur y el Colegio de Guerra de Estados Unidos, incluido el Instituto de Estudios Estratégicos.
Fue notoria la ausencia de los países centroamericanos, con la excepción de Nicaragua. De México solamente hubo un ponente, y quien esto escribe fue la única persona que se hizo presente por Panamá, específicamente por la Universidad de Panamá y el Servicio de Paz y Justicia en Panamá.
Pocos países de América del Sur enviaron representantes, reflejo de cierto distanciamiento militar entre América Latina y Estados Unidos.
En esa conferencia se discutieron los temas claves que continúan debatiéndose con cierto déficit o carencia conceptual y jurídica en torno a la definición de terrorismo y con escasa preocupación por la legalidad internacional.
Sin embargo, veo que en la actual conferencia sobre el terrorismo que se realiza en Panamá se ha señalado la necesidad y la importancia de definir los delitos que pudiesen configurar terrorismo y de respetar, justamente, la legalidad internacional.
En el marco de este ambiente, creo que hay algunos temas relacionados con Panamá y con Centroamérica (sin excluir a México) que suscitan nuestras preocupaciones. Por ejemplo: existe cierta tendencia en algunos organismos de seguridad estatal o nacional de criminalizar la protesta social con la intención no solamente de reprimirla sino de enfrentarla con medios militares además de policiales.
Ello se hace en el marco de militarizar a la policía y de capacitar a los militares en técnicas policíacas, lo cual es peligroso y además propende a una anarquía legal e institucional.
Algunos consideran, por ejemplo, que las Maras constituyen una forma especial de insurgencia y enfatizan las relaciones que algunas pandillas tienen con el crimen internacional organizado.
Si tenemos en cuenta que recientemente se aprobó una fuerza militar centroamericana (y panameña) de intervención para hacerle frente al crimen internacional organizado, sería interesante saber si ello conduciría a combatir a dichas pandillas como si fueran terroristas toda vez que pudieran ser vistas como insurgentes.
En otro nivel de apreciación, a los panameños nos gustaría saber de qué manera se preserva la legalidad internacional en las Maniobras Panamax que se celebran anualmente, bajo coordinación del Comando Sur de Estados Unidos, para supuestamente defender a Panamá y su Canal ante un "eventual ataque terrorista".
Dichas maniobras navales, aéreas y terrestres violan directamente el Tratado de Neutralidad, la Constitución Política de la República de Panamá, la Carta de la OEA, la Carta de la ONU y el Derecho Internacional.
El acuerdo, que supuestamente autorizó las Panamax en su primer año, 2003, no ha sido publicado (o sea, es secreto) y no fue enviado a la Asamblea Nacional para su debida autorización y ratificación.
Recordemos que Panamá carece de ejército; que el Tratado de Neutralidad prohíbe la presencia de fuerzas militares extranjeras, sea temporal o permanente; que la Constitución de Panamá faculta únicamente a los panameños para defender el país en caso de agresión y que las intervenciones colectivas están prohibidas por la OEA, la ONU y el derecho internacional.
Las Maniobras Panamax no discriminan en cuanto al carácter de los posibles ataques o amenazas a Panamá y el Canal y las consideran todas automáticamente como "actos terroristas". En las mismas participan decenas de países, miles de soldados, gran cantidad de naves y aeronaves y países observadores, algunos de la OTAN, como Francia.
¿Dónde está la legalidad internacional de las Maniobras Panamax?

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