Donde la huelga se justifica
El derecho a huelga es una garantía consagrada en las Constituciones, luego de cruentas luchas obreras. Los dirigentes más preclaros saben que es un instrumento de último recurso, sobre todo, porque -excepto en el sector público panameño- el costo de la huelga lo pagan los huelguistas.
La huelga es, pues, la última herramienta en el acervo de la lucha pacífica. También es importante conocer sus diferentes tipos. La llamada huelga general es un instrumento de la lucha política utilizada por los movimientos insurreccionales para precipitar la caída de un régimen. Las huelgas indiscriminadas y no enfocadas terminan debilitando al movimiento obrero. Las huelgas focalizadas y bien planteadas logran normalmente los objetivos de los huelguistas.
En el Panamá del "boom" inmobiliario pareciera que el frenesí constructivo hiciera a algunos confundir la velocidad con el atropello. Proyectos anunciados y publicitados que ni siquiera tienen los permisos para iniciar la obra, pueblan las vallas y las páginas de las publicaciones locales. Ante todo lo bueno que puede venir de este creciente negocio, no podemos dejar de denunciar a los constructores irresponsables que usan equipo en malas condiciones y cuya negligencia inexcusable ya ha causado dos accidentes fatales en menos de diez días.
Es verdad que, en algunos casos, hay trabajadores que no desean usar los equipos de seguridad aduciendo incomodidad o calor; es verdad que algunos abusan de su suerte utilizando los equipos de manera insegura; es verdad que se ha denunciado que el SUNTRACS utiliza el tiempo diario establecido para cursillos de seguridad en adoctrinamiento político-ideológico; es verdad que hay muchos constructores que operan fuera del convenio CAPAC-SUNRACS, pero nadie puede hacer la absurda aseveración de que los obreros se lanzan al vacío porque quieran provocar un conflicto. Las correas raídas no son culpa de los obreros, la falta de mallas tampoco lo es; pero los problemas de seguridad en una obra no son culpa de los demás constructores. Si hay una huelga justificada es aquella que se haga en los sitios de obra que no cumplan con las normas de seguridad, pero la causa perderá justificación -y también efectividad-, si se extiende a proyectos que sí velan por la seguridad de quienes laboran en ellos.