¡A dónde va sin metas?
¡Alto! ¿A dónde va usted por la vida sin metas? Pregúntese, ¿quién quiere ser, qué clase de persona pretende ser, dónde se propone llegar, qué quiere hacer con su vida, por qué hace las cosas que hace? ¿Ha pensado bien en sus propósitos, ha planificado bien sus objetivos, está contento con lo que hace y realiza? ¿Le falta algo más en su vida? ¿Qué puede esperar una persona del futuro si vive sin ilusiones ni metas? ¿Qué balance podrá hacer al final de su existencia una persona que no suene, que no tenga ideales ni metas? ¿Ha deseado o anhelado siempre algo noble y bueno, pero nunca ha intentado conseguir? ¿Por qué no se lo plantea en serio y lucha de verdad para alcanzarlo?. No es fácil encontrar respuestas adecuadas a estas preguntas y no todos se atreven a hacerlas. Pero, al responder sincera y objetivamente a estas preguntas, estará fijándose objetivos claros y definidos.
Los grandes hombres han sido y serán siempre aquellos guiados por propósitos concretos y objetivos definidos. Si en verdad quiere alcanzar la plenitud en su vida, debe saber cuáles son los suyos, porque no puede caminar a ciegas, dando tumbos. Para esclarecer sus metas y objetivos primordiales, sus prioridades, el por qué usted vive, las razones profundas para su existir, no se deje llevar por un planteamiento superficial del problema. Usted debe saber que triunfar en la vida no es solamente tener dinero y un estado social. Ciertamente, algunas conquistas materiales son necesarias e indispensables, pero, realizarse en la vida implica que en el terreno espiritual y sentimental usted también pone todo su corazón y su alma para triunfar. Su vida nunca será equilibrada ni plena si muestra deficiencias serias en alguno de estos aspectos. Amar y ser amado es una necesidad innata de todo ser humano. Triunfar en la vida significa mantener una armonía entre muchos factores, metas y objetivos: espirituales, humanos y materiales. Si usted tiene como única meta en la vida acumular riqueza y desprecia el valor innegable del afecto y de la vida intelectual, nunca alcanzará un éxito verdadero y perdurable. Usted puede convertirse en un millonario, pero si relega a segundo plano todo lo que concierne a su espíritu, mente y corazón, será un ser vacío, incompleto, incapaz de gozar plenamente de la vida y fracasado.
La experiencia nos ofrece tristemente casos de personas muy ricas, pero muy frustradas, tristes y vacías. Su único objetivo en la vida fue almacenar fortunas muy grandes, pero mientras más tenían, más tristes se convertían, habiéndose olvidado de lo más importante y fundamental. Como le dijo Jesús a María, la hermana de Marta: tú te afanas por muchas cosas, pero tu hermana escogió lo más importante. También dijo Jesús que almacenaran los tesoros en el cielo donde ni los ladrones ni la polilla los podrán corroer.
Fije sus propios objetivos y propóngase aquello que realmente sienta como necesario para desarrollar plena y felizmente su vida. Para eso, elija sus metas en función de un interés específico, su educación, vocación, el ambiente en el que se desenvuelve, las necesidades propias y ajenas. Es una elección estrictamente personal, y lógicamente, no impide que busque ayuda a orientadores vocacionales, psicólogos y sacerdotes que le puedan ayudar mucho. Elegir correctamente sus objetivos es fundamental para su tranquilidad interior y su perfección. No permita que alguien anule su juicio personal ni su libertad. Usted es el que piensa, decide y manda sobre su propia vida. Sobre todo, pida a Dios sabiduría, inteligencia e inspiración para saber cuáles son las metas e ideales que más llenarán su vida. Una de las situaciones más tristes y lamentables consiste en frustrarse por no haber sido lo que Dios quiso que fuera. Si cree que debe hacer o quitar algo de su vida para ser mejor, hágalo a partir de hoy porque hay muchas cosas que hacer. Siéntese en oración y haga una lista prioritaria de ideales y metas profundos, de lo que usted quiere ser y hacer en la vida, y lo que puede contribuir para que el mundo sea mejor. Esa lista puede convertirse en una verdadera declaración de principios, puede ser todo un programa de vida, un credo personal. No la considere como una simple hoja de papel. Será mucho más que eso si la hace en serio, con amor, sinceridad y mucho deseo de triunfar en la vida y ser mejor.
Dice el famoso filósofo británico Bertrand Russell que una vida sin metas transforma al ser humano en algo muy parecido a un trozo de madera que flota en el mar a merced de las olas. Va de un lugar a otro sin destino ni concierto, empujado por fuerzas extrañas que no puede controlar. Cuando llega al fin del ciclo, ya no sirve para nada y está destruido y gastado, como el trozo de madera cuando el mar lo arroja a la orilla. Tener metas es tener razones para vivir, propósitos para luchar, objetivos que lograr, proyectos que cumplir y triunfos que conquistar. Eso marca el inicio del camino hacia la plenitud, el éxito y el triunfo. ¿Cuando usted se levanta por la mañana, sabe que ese día se lo brinda Dios para que siembre propósitos y motivos y coseche triunfos? ¿Se ha puesto a pensar que en la vida o se vive para cumplir propósitos grandes o se muere sin haber hecho nada?.
Fije sus metas en función de un análisis desapasionado y profundo de su vida social, afectiva, intelectual, espiritual, su salud y situación financiera. Examinando en forma cuidadosa todos esos aspectos, detectará con facilidad las carencias que tiene, los vacíos que registra, las exigencias que plantea y las posibilidades de progreso, desarrollo y consolidación que cada uno de estos factores presenta. Hay que plantearse la vida en serio y vivirla lo mejor que pueda porque se vive una sola vez. Usted tiene que programar su vida, buscar objetivos claros y precisos, y así será feliz. Con Dios esto es posible. A Dios rogando y con el mazo dando. Pida la ayuda del Señor y trabaje fuertemente y verá que con Dios, usted será... ¡Invencible!.
Los grandes hombres han sido y serán siempre aquellos guiados por propósitos concretos y objetivos definidos. Si en verdad quiere alcanzar la plenitud en su vida, debe saber cuáles son los suyos, porque no puede caminar a ciegas, dando tumbos. Para esclarecer sus metas y objetivos primordiales, sus prioridades, el por qué usted vive, las razones profundas para su existir, no se deje llevar por un planteamiento superficial del problema. Usted debe saber que triunfar en la vida no es solamente tener dinero y un estado social. Ciertamente, algunas conquistas materiales son necesarias e indispensables, pero, realizarse en la vida implica que en el terreno espiritual y sentimental usted también pone todo su corazón y su alma para triunfar. Su vida nunca será equilibrada ni plena si muestra deficiencias serias en alguno de estos aspectos. Amar y ser amado es una necesidad innata de todo ser humano. Triunfar en la vida significa mantener una armonía entre muchos factores, metas y objetivos: espirituales, humanos y materiales. Si usted tiene como única meta en la vida acumular riqueza y desprecia el valor innegable del afecto y de la vida intelectual, nunca alcanzará un éxito verdadero y perdurable. Usted puede convertirse en un millonario, pero si relega a segundo plano todo lo que concierne a su espíritu, mente y corazón, será un ser vacío, incompleto, incapaz de gozar plenamente de la vida y fracasado.
La experiencia nos ofrece tristemente casos de personas muy ricas, pero muy frustradas, tristes y vacías. Su único objetivo en la vida fue almacenar fortunas muy grandes, pero mientras más tenían, más tristes se convertían, habiéndose olvidado de lo más importante y fundamental. Como le dijo Jesús a María, la hermana de Marta: tú te afanas por muchas cosas, pero tu hermana escogió lo más importante. También dijo Jesús que almacenaran los tesoros en el cielo donde ni los ladrones ni la polilla los podrán corroer.
Fije sus propios objetivos y propóngase aquello que realmente sienta como necesario para desarrollar plena y felizmente su vida. Para eso, elija sus metas en función de un interés específico, su educación, vocación, el ambiente en el que se desenvuelve, las necesidades propias y ajenas. Es una elección estrictamente personal, y lógicamente, no impide que busque ayuda a orientadores vocacionales, psicólogos y sacerdotes que le puedan ayudar mucho. Elegir correctamente sus objetivos es fundamental para su tranquilidad interior y su perfección. No permita que alguien anule su juicio personal ni su libertad. Usted es el que piensa, decide y manda sobre su propia vida. Sobre todo, pida a Dios sabiduría, inteligencia e inspiración para saber cuáles son las metas e ideales que más llenarán su vida. Una de las situaciones más tristes y lamentables consiste en frustrarse por no haber sido lo que Dios quiso que fuera. Si cree que debe hacer o quitar algo de su vida para ser mejor, hágalo a partir de hoy porque hay muchas cosas que hacer. Siéntese en oración y haga una lista prioritaria de ideales y metas profundos, de lo que usted quiere ser y hacer en la vida, y lo que puede contribuir para que el mundo sea mejor. Esa lista puede convertirse en una verdadera declaración de principios, puede ser todo un programa de vida, un credo personal. No la considere como una simple hoja de papel. Será mucho más que eso si la hace en serio, con amor, sinceridad y mucho deseo de triunfar en la vida y ser mejor.
Dice el famoso filósofo británico Bertrand Russell que una vida sin metas transforma al ser humano en algo muy parecido a un trozo de madera que flota en el mar a merced de las olas. Va de un lugar a otro sin destino ni concierto, empujado por fuerzas extrañas que no puede controlar. Cuando llega al fin del ciclo, ya no sirve para nada y está destruido y gastado, como el trozo de madera cuando el mar lo arroja a la orilla. Tener metas es tener razones para vivir, propósitos para luchar, objetivos que lograr, proyectos que cumplir y triunfos que conquistar. Eso marca el inicio del camino hacia la plenitud, el éxito y el triunfo. ¿Cuando usted se levanta por la mañana, sabe que ese día se lo brinda Dios para que siembre propósitos y motivos y coseche triunfos? ¿Se ha puesto a pensar que en la vida o se vive para cumplir propósitos grandes o se muere sin haber hecho nada?.
Fije sus metas en función de un análisis desapasionado y profundo de su vida social, afectiva, intelectual, espiritual, su salud y situación financiera. Examinando en forma cuidadosa todos esos aspectos, detectará con facilidad las carencias que tiene, los vacíos que registra, las exigencias que plantea y las posibilidades de progreso, desarrollo y consolidación que cada uno de estos factores presenta. Hay que plantearse la vida en serio y vivirla lo mejor que pueda porque se vive una sola vez. Usted tiene que programar su vida, buscar objetivos claros y precisos, y así será feliz. Con Dios esto es posible. A Dios rogando y con el mazo dando. Pida la ayuda del Señor y trabaje fuertemente y verá que con Dios, usted será... ¡Invencible!.