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Dos actitudes ejemplares


Así como criticamos, siempre con sincero ánimo rectificador, las faltas de algunos funcionarios, en esta ocasión deseamos exteriorizar nuestras felicitaciones al señor Alcalde del Distrito de Panamá y al señor Ministro de Educación.
En cuanto al primero, aplaudimos su iniciativa de combatir la corrupción de menores de edad por parte de inescrupulosos comerciantes propietarios de negocios en que se sirve licor y les permiten la entrada y su consumo. Tal es lo que acaba de ocurrir en un centro nocturno en nuestra ciudad, y para colmo, reincidente. Ojalá este ejemplo frene el apetito crematístico de propietarios de negocios similares.
En cuanto al señor Ministro de Educación, admiramos y aplaudimos su viril decisión de abandonar un diálogo con los educadores por su audaz e insolente actitud al que jayanescamente le dieron un giro ofensivo e intimidatorio.
El gobierno en este caso ha actuado muy comprensiva y pacientemente y con la mejor disposición de ánimo para llegar a un acuerdo con los docentes, quienes parecen haber perdido la noción de lo que es la realidad y lo que es la caballerosidad.
Es bueno que entiendan que no van a ninguna parte con la alharaca que han formado ni con la anunciada huelga que, mientras más se prolongue, será peor para ellos. Si son catorce mil los actuales maestros, los padres de familia a cuyos hijos perjudicará la huelga no los apoyarán, y esos pueden sumar varios catorce mil. El caos que van a formar, merecerá la más rotunda repulsa pública, y, en esta ocasión, el país entero estará de acuerdo con que a los calenturientos cabecillas los destituyan y a que no se les pague por el tiempo no servido. Esa huelga será un crimen contra el estudiantado nacional.
Ojalá los maestros reflexionen y no sigan pensando que tienen la sartén por el mango.

101 años de Panamá América

 
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