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Dos caminos


Mi distinguido vecino de la columna de a lado, en este diario, escribió la semana pasada, "¿Dónde está el Foro 2020?" En parte, su propósito fue el de relatar el nacimiento, vida y catalepsia de dicha agrupación. Desde un comienzo, hace siete años, se fundó bajo muy buenos y aparentes augurios el Foro 2020, con un documento denominado Visión Nacional 2020, que "fue firmado por los representantes de todos los partidos políticos, la sociedad política y la sociedad civil panameña". Aquel año (más o menos 1998), "ese documento fue discutido con más de mil dirigentes de la sociedad civil en todas las provincias y comarcas indígenas del país", "pero pese a esto la Visión fue siendo olvidada o ignorada por diversos señores", razón por la cual "se creó el Foro panameño 2020, a través de un Grupo Dinamizador".
"Quería ese Foro trabajar a través de tres propuestas específicas: Elementos de un Plan, el Visionómetro como propuesta de medición ciudadana y las Líneas Fundamentales de una nueva Constitución Nacional". ¿Qué le sucedió al Foro? ¿Por qué no funciona? ¿Cuál es la razón de su silencio? se pregunta el amigo Leis, quien, al parecer, cree posible "dinamizar" el Foro. No obstante, nosotros dudamos mucho de los actuales partidos políticos, ciertos grupos civiles y unidades que dijeron unirse bajo las toldas del Foro, lleguen a creer en la posibilidad de resucitarlo.
Todos los partidos políticos nacionales, que integran la partidocracia constitucionalizada, no se apartarán de ella, por la sencilla razón de que su único objetivo real, independientemente de todos los documentos que quieran firmar o firmen, es el de participar en las archiconocidas contiendas electoreras, para que el pueblo, arrastrado por la propaganda millonaria y personalista, deposite su voto, y se produzca el milagro de los ganadores y dueños, al menos por cinco años, de todas las canonjías, puestos públicos para su clientela, negociados bien conocidos, aparato gubernamental, etc., etc.
Todo el siglo XX panameño se desarrolló políticamente conforme a ese patrón, en que los partidos tejen y destejen alianzas y compactaciones, para escoger dos o tres de ellos, al ganar la elección empleando toda clase de recursos y métodos, incluso los constitucional y legalmente prohibidos, y se alcen con todos los gajes gubernamentales requete conocidos.
Ese camino gastado de la Oligarquía reinante, nada nuevo le ha dado al país, ni nada le ha garantizado a lo largo de cien años de falsa "República", y mucho menos le garantizó cuando una crisis oligárquica interna propició que la Guardia Nacional se apoderara, pistola en mano, del Gobierno, por veintiún años. En los tres últimos lustros (comenzando desde 1989), la situación del país se ha convertido en un verdadero y gran fracaso, en una verdadera debacle, y continuamos por el camino de la frustración total.
Nosotros creemos, en cambio, que el país podría salvarse por otro camino: el del surgimiento de un grupo de profesionales jóvenes y de adultos experimentados, que se haga consciente de que la República necesita de un trabajo político que unifique los intereses de la clase media y los del pueblo (éste, de dos millones de habitantes), a fin de hacer a la mayoría nacional consciente de que sólo puede esperar algo de su propia unificación, que tenga como objetivo verdadero, esforzado y consciente, la solución de los problemas nacionales que nos agobian. Así, democráticamente, el mismo pueblo salvará al pueblo. Los elementos personales, líderes profesionales, líderes obreros no vendidos, están a la orden del día. Busquémoslos, y que ellos comprendan el papel que deben cumplir para alcanzar la nueva República que requerimos urgentemente.
Otro día volveremos sobre el tema, que tiene muchas aristas y vericuetos.

101 años de Panamá América

 
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