Dos embajadas, un solo país
Los días patrios fueron días de intenso trabajo. Aunque Cancillería sólo permitió que diéramos libre el martes 3 de noviembre, las ocupaciones derivadas de la Embajada de Panamá en Washington, así como aquellas de la Misión ante la OEA, no pudieron ser interrumpidas, al no ser día feriado para el resto de los que trabajan en esta misión.
Me sentía extraño estar laborando ese día, sobre todo cuando nos dirigimos a un grupo de estudiantes panameños que visitaban esta ciudad, aunque el orgullo de hacerlo nos lleno de motivación.
Antes de llegar a la capital norteamericana hicimos un pacto verbal con el Embajador Jaime Alemán Healy, asignado a la Casa Blanca. Decidimos que, siendo tan pocos trabajando acá, debíamos todos remar por un solo lado: aquél del país. Resultaba bastante absurdo que ambas legaciones diplomáticas se trataran como si pertenecieran a países distintos. Era necesario unir fuerzas porque así nuestras funciones serían más productivas.
Cada uno con lo suyo: él con los asuntos bilaterales con los Estados Unidos; yo, en la multilateralidad con los demás países del hemisferio.
De manera que en este tiempo ambas delegaciones han trabajado mancomunadamente en función de las distintas tareas de interés para el país. Eso ha sido la exitosa presentación que la Autoridad del Canal, a través del ministro Roux y el Administrador Alemán Zubieta, hizo ante el Consejo Permanente de la OEA, y en donde ambas legaciones, cada uno en programas distintos, pudimos dar lo mejor para el país.
Igual con la crisis de Honduras, donde cada uno, desde su perspectiva de trabajo, ha apoyado la posición de nuestro gobierno frente al tema.
El pasado 3 de noviembre, en una muestra más de ese trabajo conjunto, nos reunimos en el Salón de las Américas de la Organización de los Estados Americanos, mismo sitio donde se firmaron los Tratados del Canal de Panamá en 1977, con más de trescientos panameños, que en modesta recepción, disfrutaron de la música típica con un pequeño conjunto y bellísimo grupo de polleras y montunos de panameños residentes en el área.
El evento fue prestigiado con la exposición de seis cuadros de un artista colonense, de ascendencia norteamericana, Al Sprague, quien ha sido el causante que en el arte pictórico el mundo conozca del traje típico panameño.
Ha sido Sprague, con sus pinceles y su gracia, quien a través de los años, ha difundido el traje típico de las panameñas, uno de los más vistosos del mundo entero.
La unión hace la fuerza. Por eso, si bien dos embajadas, como un solo país.
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