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Dos fechas estelares


El 9 de enero de 1964 y el 31 de diciembre de 1999, son dos fechas estelares que registran acontecimientos que le imprimieron un nuevo rumbo a la historia y al destino de la República.
La Patria recuerda con gratitud, a los 200 estudiantes de la Asociación Federada del Instituto Nacional, que hace 37 años tomaron la estoica decisión de rescatar de la vergüenza a la bandera panameña ultrajada por los "zonians" norteamericanos, en la Plaza del Prado frente a la Escuela Superior de Balboa.
La Gesta de Enero fue más allá de una airada explosión emocional. Hombro con hombro, institutores e institutoras fueron intérpretes del sentimiento colectivo. Ellos fueron el factor aglutinante para que los panameños de todos los estratos sociales, de las organizaciones cívicas, estudiantiles, educativas, laborales, profesionales, religiosas, culturales, campesinas, indígenas, deportivas y empresariales, se congregaran en el Primer Congreso de la Soberanía Nacional en el Paraninfo de la Universidad de Panamá, que me tocó presidir, y le plantearan al mundo las reivindicaciones panameñas.
La Gesta de Enero, fue la culminación de un dilatado proceso de luchas generacionales. Puede decirse que los estudiantes del Instituto arrancaron cívicamente de las manos pasivas de los partidos políticos, la bandera de las reivindicaciones nacionales. Se empinaron para dar su sangre y sus vidas en aras de las aspiraciones de todo un pueblo, por recuperar el patrimonio de la antigua Zona del Canal y de la vía interoceánica de que se le había privado en 1903.
Motivada por el sacrificio de los mártires de enero, la sociedad civil, con el Colegio Nacional de Abogados a la cabeza, proyectó una onda expansiva de unidad nacional, para reclamar sin sectarismos el rescate de la soberanía panameña y la cancelación definitiva de la Convención del Canal Istmico de 1903, lo cual se plasmó en los Tratados Torrijos-Carter de 1977, que dieron lugar a la transferencia del Canal a Panamá y a la finalización de la presencia militar norteamericana el 31 de diciembre del año 1999.
La gesta heroica del 9 de enero desvirtuó los presagios expuestos en los primeros años de la República por el Dr. Eusebio A. Morales, al expresar que "nuestro mal más hondo es la casi total ausencia del sentimiento de la nacionalidad en la masa del pueblo panameño." Los adolescentes del Instituto Nacional que desafiaron la furia norteamericana al sacrificarse por izar la bandera patria en los predios de la Escuela Superior de Balboa, echaron por tierra la afirmación del Dr. Morales en el sentido de que Panamá, país nacido a la vida independiente sin luchas y sin sangre, no apreciaba en todo su valor el bien inestimable de la independencia.
Decía el doctor Morales que "el sentimiento de la nacionalidad es nulo o es débil entre nosotros, porque ese sentimiento no nace y se desarrolla, sino al calor de dolores y de infortunios comunes, de luchas largas y sangrientas, del sacrificio de preciosas vidas y del martirio de algunos seres predestinados que vienen a ser finalmente los creadores de la nacionalidad". Ese sentimiento de la nacionalidad, sí existe en lo más profundo del alma de nuestro pueblo y se manifestó en esa histórica fecha, en que los aguiluchos y las aguiluchas del Instituto Nacional encarnaron, condensaron y revelaron en su gesta, en sus vidas y aún en su martirio, los pensamientos de liberación y las aspiraciones intuitivas de todo un pueblo.
La conclusión de algunos pesimistas de que la República no podía durar mucho, fue enterrada con los cuerpos y la sangre de los mártires, que como semillas de identidad nacional, hicieron florecer a la nueva República que vimos nacer el 9 de enero de 1964 y que perfeccionó su independencia el 31 de diciembre de 1999.
Desde la Gesta de Enero de 1964, es el fulgor del martirio de los estudiantes, el que nos ayuda a disipar sombras, dudas, desalientos. Los mártires de enero encarnaron el destino más singular del siglo XX en Panamá. Exaltar los hechos que ellos protagonizaron exige una actitud permanente de parte de los panameños. El combate que ellos libraron, costó vidas y sacrificios, al mismo tiempo que los convirtió en llama eterna de la nacionalidad.
El sacrificio de los mártires de enero no fue estéril. En el calendario estipulado en los Tratados de 1977, rescatamos, dos años después de su firma, cerca de las dos terceras partes del territorio de que fuimos desposeídos en 1903. El 1° de octubre del 1979, recuperamos, bajo nuestra jurisdicción, los puertos terminales del Canal en ambos océanos y el ferrocarril transístmico.
La Gesta de Enero como antecedente inmediato de la negociación y concertación de los Tratados Torrijos-Carter, significó por virtud de dichos Tratados que me correspondiera como Canciller de la República, actuar en nombre del Gobierno Nacional, el día 1° de abril de 1982, al asumir, la República de Panamá, la Administración de Justicia, el Servicio de Policía y el Sistema Carcelario en el territorio que constituyó la Zona del Canal.
Quedó constancia en esa fecha de que por primera vez en cinco siglos, al cabo de 48 decenios de jurisdicción española, jurisdicción colombiana y jurisdicción norteamericana, Panamá recuperó su plena soberanía y jurisdicción en toda la extensión del territorio nacional.
Al destacar la significación de las dos fechas estelares a que me vengo refiriendo, los Obispos de la Conferencia Episcopal Panameña expresaron en los inicios del año 1999, su alegría de ver cómo llegaba el momento de la recuperación de la plena soberanía nacional, al cumplirse el 31 de diciembre de ese año, lo pactado en los Tratados Torrijos-Carter. "Ante este gran acontecimiento -señalaron los prelados- el 9 de enero del año 99, adquiría características especiales por el sacrificio de las personas que ofrendaron sus vidas por la integridad y la dignidad de la Patria panameña".
No hay otra fecha en la historia común de los panameños en la que se evidencie tan claramente la coincidencia nacional y la comunión de ideales republicanos. El 9 de enero de 1964, los panameños y las panameñas dimos prueba de lealtad y de compromiso absoluto con la Patria, con su libertad, con su integridad, y con su independencia.
Las experiencias nos enseñan que debemos cultivar el sentido de nuestra historia nacional, de darle valor positivo a las actuaciones de sus fuerzas populares y de no desmayar en el esfuerzo de fortalecer y dinamizar, nuestro propio Estado nacional.
En los tiempos que vivimos, cada vez que tengamos necesidad de recuperar energías cívicas, deberemos obtenerlas de las lecciones de los grandes hechos del pasado que, como los sucedidos el 9 de enero de 1964 y el 31 de diciembre de 1999, nos imprimen autoestima y orgullo nacional.
Haciéndole honor a esa condición insoslayable del futuro de la Nación, registramos complacidos que el Pleno de la Asamblea Legislativa, al cumplirse el primer aniversario de las reivindicaciones cristalizadas el 31 de diciembre de 1999, reconoció que esta fecha histórica es el corolario de la línea ascendente recorrida por nuestro pueblo desde que se fundó la República en 1903, y adoptó la Resolución No.23 del 31 de diciembre de 2000, en que decidió declarar el 31 de diciembre de cada año "Día del Perfeccionamiento de la Independencia de la República de Panamá."

101 años de Panamá América

 
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