¿Dos o más partidos?
Hace unos días asistí a una simpática reunión de un grupo de señoras que se llama "Poesía eres tú", que se reúne una vez al mes en diferentes casas con distintas anfitrionas. La última fue en casa de la gran Marta Estela Clement de Vallarino. Tanto la oradora Virginia Fábrega como las anfitrionas y la dueña de casa estuvieron maravillosas.
Escuché una conversación interesante sobre tema político del día: ¿Qué sucederá ahora que suban los arnulfistas? ¿Colocar sus fichas políticas porque pertenecen al partido sin pensar si son o no capaces? ¿Sucederá lo que en otros países que por una u otra causa se alternan el poder los dos partidos más grandes, ahora yo y luego tú? Me interesé por lo que decían y me quedé escuchando para ver si coincidían con mi forma de pensar ya que la reflexión era profunda. ¿Qué será de mí -decía una de ellas- si quisiera ocupar un alto cargo público si no pertenezco a ninguno de los dos grandes partidos? Si soy política, no tengo hacia dónde ir, cómo rendir de acuerdo a mi convicción, a mi preparación. No me agrada ninguno de los dos partidos y no veo alternativa.
Un par de días más tarde apareció en los diarios la noticia de la posible formación de una tercera fuerza que le diera esa alternativa de que hablaba mi amiga y que dispute el poder como alternativa de tres partidos. Me pareció buena idea y conveniente políticamente hablando para el país. De lo contrario veremos las mismas caras cada cinco años, la misma manera de ejercer el poder, la misma filosofía y los mismos atrasos porque los partidos no cambian, no se modernizan, no aprenden. Vendría el aburrimiento de los panameños que son políticos por naturaleza, la falta de interés y aumentaría el número de independientes.
La ley electoral sería siempre modificada de manera que cada vez se exija mayor número de inscritos para tener un partido lo que eliminaría a los pequeños. Me gusta la democracia de contar con varias alternativas y que no me limiten a lo existente; de lo contrario debo alejarme de la política y olvidarme de ella. Ya no habría mayoría ni minoría en la Asamblea, sino un equilibrio que sólo mediría fuerzas entre los dos partidos. Aunque hubiera partidos pequeños, lograr un triunfo electoral en los mismos se haría cada vez más difícil y habría cada año menos y menos elegidos en ellos.
Hace unos días le dije a Maribel Cuervo de Paredes que su tragedia había sido postularse por un partido pequeño y que no se sintiera mal porque ella tenía los méritos para que la hubieran elegido. El sistema partidista de Panamá es aún muy fuerte; la Ley electoral protege al máximo los partidos en contra de los independientes. Si encima de esto, alimentamos el bipartidismo, estamos fritos en aceite de mala calidad.
Sin embargo, no creo que progrese mucho el nuevo partido si dos partes desean persistir en lo existente. Unos quieren seguir la doctrina del Dr. Arnulfo Arias y otros quieren la misma doctrina demócrata cristiana con diferente nombre. No se los aconsejo porque no llegarán a ningún lado. Tienen que hacer borrón y cuenta nueva con nueva ideología, con nueva filosofía, con criterio moderno tratando de superar lo clásico ya existente. De lo contrario no conseguirán más que a cuatro fanáticos que se inscriben en cualquier partido que parezca oposición porque eso les agrada. No es lo que pienso que debe ser una tercera opción, una alternativa para gente seria que busca lo nuevo en contra de lo instituido. La gente que hoy es independiente está esperando algo diferente que en el 94 creyeron que ofrecía Rubén Blades. Esto refleja la necesidad de la gente de encontrar algo que realmente valga la pena dejar de ser "apolíticos" (cosa que no es cierta) para dar el salto a un partido. Si comienzan con la lucha por la persistencia de lo viejo, van mal. No desperdicien los nuevos liderazgos, el hecho de que el arnulfismo está en el poder y en cinco años estará desgastado, y el desgaste del PRD por estar saliendo del poder. Se les presenta una linda oportunidad de acabar con el bipartidismo que se aproxima a pasos agigantados y que no es beneficioso para el país. Espero que reconsideren para que tengan éxito y no pierdan la oportunidad.
Escuché una conversación interesante sobre tema político del día: ¿Qué sucederá ahora que suban los arnulfistas? ¿Colocar sus fichas políticas porque pertenecen al partido sin pensar si son o no capaces? ¿Sucederá lo que en otros países que por una u otra causa se alternan el poder los dos partidos más grandes, ahora yo y luego tú? Me interesé por lo que decían y me quedé escuchando para ver si coincidían con mi forma de pensar ya que la reflexión era profunda. ¿Qué será de mí -decía una de ellas- si quisiera ocupar un alto cargo público si no pertenezco a ninguno de los dos grandes partidos? Si soy política, no tengo hacia dónde ir, cómo rendir de acuerdo a mi convicción, a mi preparación. No me agrada ninguno de los dos partidos y no veo alternativa.
Un par de días más tarde apareció en los diarios la noticia de la posible formación de una tercera fuerza que le diera esa alternativa de que hablaba mi amiga y que dispute el poder como alternativa de tres partidos. Me pareció buena idea y conveniente políticamente hablando para el país. De lo contrario veremos las mismas caras cada cinco años, la misma manera de ejercer el poder, la misma filosofía y los mismos atrasos porque los partidos no cambian, no se modernizan, no aprenden. Vendría el aburrimiento de los panameños que son políticos por naturaleza, la falta de interés y aumentaría el número de independientes.
La ley electoral sería siempre modificada de manera que cada vez se exija mayor número de inscritos para tener un partido lo que eliminaría a los pequeños. Me gusta la democracia de contar con varias alternativas y que no me limiten a lo existente; de lo contrario debo alejarme de la política y olvidarme de ella. Ya no habría mayoría ni minoría en la Asamblea, sino un equilibrio que sólo mediría fuerzas entre los dos partidos. Aunque hubiera partidos pequeños, lograr un triunfo electoral en los mismos se haría cada vez más difícil y habría cada año menos y menos elegidos en ellos.
Hace unos días le dije a Maribel Cuervo de Paredes que su tragedia había sido postularse por un partido pequeño y que no se sintiera mal porque ella tenía los méritos para que la hubieran elegido. El sistema partidista de Panamá es aún muy fuerte; la Ley electoral protege al máximo los partidos en contra de los independientes. Si encima de esto, alimentamos el bipartidismo, estamos fritos en aceite de mala calidad.
Sin embargo, no creo que progrese mucho el nuevo partido si dos partes desean persistir en lo existente. Unos quieren seguir la doctrina del Dr. Arnulfo Arias y otros quieren la misma doctrina demócrata cristiana con diferente nombre. No se los aconsejo porque no llegarán a ningún lado. Tienen que hacer borrón y cuenta nueva con nueva ideología, con nueva filosofía, con criterio moderno tratando de superar lo clásico ya existente. De lo contrario no conseguirán más que a cuatro fanáticos que se inscriben en cualquier partido que parezca oposición porque eso les agrada. No es lo que pienso que debe ser una tercera opción, una alternativa para gente seria que busca lo nuevo en contra de lo instituido. La gente que hoy es independiente está esperando algo diferente que en el 94 creyeron que ofrecía Rubén Blades. Esto refleja la necesidad de la gente de encontrar algo que realmente valga la pena dejar de ser "apolíticos" (cosa que no es cierta) para dar el salto a un partido. Si comienzan con la lucha por la persistencia de lo viejo, van mal. No desperdicien los nuevos liderazgos, el hecho de que el arnulfismo está en el poder y en cinco años estará desgastado, y el desgaste del PRD por estar saliendo del poder. Se les presenta una linda oportunidad de acabar con el bipartidismo que se aproxima a pasos agigantados y que no es beneficioso para el país. Espero que reconsideren para que tengan éxito y no pierdan la oportunidad.