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Dos pases



Socorridamente se habla de un Panamá-Suiza y un Panamá-Haití para subrayar las diferencias abismales entre los llamados ciudadanos de primera categoría y los de cuarta o quinta. Es un canto recurrente, aunque en los últimos meses esas diferencias cuasi territoriales se manifiestan de otra manera, al término de expresarse en contrastes marcados.
Mientras que unos hablan de las enormes deficiencias por las que pasa el país, es evidente que otros no sólo saludan las cosas buenas que se registran sino que las aprovechan muy bien. Por ejemplo, no es posible seguir hablando de altos niveles de desempleo sin subrayar los miles de trabajadores que han engrosado las filas de los casi 175 proyectos que hay en el sector de la construcción, los incorporados al sector turismo o aquellos que han incrementado la tasa en la hotelería nacional. Y es que hay dos imágenes que aparecen en pugna permanente: un crecimiento económico que al parecer alcanzará este año un 11% y los males domésticos, en los que a menudo no sólo hay responsabilidad oficial, sino también personal.
La implementación venidera del TLC con Estados Unidos, la propia ampliación del Canal, el fortalecimiento fiscal del Estado, los requerimientos en los centros de llamada, un crecimiento casi explosivo en el sector turismo, todos esfuerzos oficiales y de la empresa privada, han ido creando condiciones que han abierto oportunidades a muchos panameños. Sin duda, existen aún situaciones que resolver como la de seguridad o tareas de modernización del Estado que incluyen obtener del personal un trato eficiente; pero es hora de valorar lo que los panameños estamos creando sin soslayar las cosas donde todavía tenemos notorias deficiencias. Claro está, de forma constructiva y no con el morbo y la sospecha que poco favor hacen no sólo al país, sino a quienes creemos y luchamos por una comunidad de mejores actitudes. Aunque puedan existir muchos enfoques, el nuestro es un solo país.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América