Dos pugnas al Canal
Mientras que el Canal se va deteriorando por el tiempo, ya han pasado 92 años. Y las mejoras a las esclusas son necesarias, los pases de los barcos cada día pueden llegar a ser menos en proporción a las nuevas construcciones de los barcos en su anchura, es decir, a más ancho sea el barco menos será el tránsito por el Canal. A medida que aumenten otros canales por el mundo va a ser obsoleto su tránsito. Independiente de que gobierno esté al frente en Panamá, es necesario que se den varias opciones al mejoramiento del Canal. Uno de los problemas fue la estrategia utilizada, si era necesario ampliar el Canal, pero en la forma que se divulgó el mensaje, la ciudadanía reacciona con vehemencia, inseguridad, y con protesta. La pregunta que incendió el vox populi fue quiénes serán los beneficiados? Si se hubiera dicho se ampliará el Canal y se necesita la mano de obra, de seguro existirían filas para el reclutamiento. Ahora aparecen dos pugnas, el Sí y el No. Ambos buscan el beneficio propio, uno desea ganar ventaja en su propaganda y ganar más dinero haciendo conciertos supuestamente para su divulgación. Pero, ¿a dónde va el dinero? Por otro lado, el No buscando beneficios propios. ¿Quién tiene la razón? Mientras ambas fuerzas buscan "beneficios e intereses propios" nuestro Canal debe ser depurado y sanado. Desde adentro hacia fuera. Pedimos a Dios que tome partida en esto y lo que diga el pueblo será puesto por Dios. Vox Populi Vox Dei.
Según un informe de la Dirección de Catastro, la Dirección de Responsabilidad Patrimonial (DRP) de la Contraloría General de la República, mediante Resolución DRP No. 122-2005 del 15 de junio de 2005 traspasó al MEF los bienes incautados a la familia Noriega-Siero.
Esto se hizo en cumplimiento a la sentencia de decomiso dada por el Juzgado Cuarto Municipal, ramo penal.
Hasta el 24 de agosto de 2003, el Estado panameño había recuperado sólo B/. 10 millones del ex dictador y su familia y en la actualidad, todavía se está en el avalúo de todas las propiedades.
Después de 17 años desde la entrega del Noriega a las autoridades norteamericanas, todavía se desconoce la cuantía total de sus bienes, información que servirá de base para la realización de los actos públicos de venta de las propiedades.
"Se harán los avalúos correspondientes para tomar la decisión sobre que se hará con todo eso (la propiedad). Todas las propiedades, excepto las que heredó o compró con su salario, comprobado por la corte o un juzgado, están en manos del Estado", afirmó Quintero.
El director de Catastro se mostró esquivo cuando se le preguntaron detalles del tema y dijo desconocer si dentro de la residencia hay importantes enseres como lámparas, cuadros y muebles, pues "no ha estado allí", con lo que admite que no ha participado en las limpiezas que se llevan a cabo.
"No sabemos si la propiedad se someterá a la venta o qué se hará con ello, si se va a donar a una institución, no sabemos nada".
En febrero de este año permanecían en la casa, armarios, mesas, sillones, cuadros, lámparas y demás accesorios que un día adornaron los salones y pasillos donde predominó el lujo.
También fueron cauteladas cuentas bancarias, equipo rodante, aeronaves y otras casas ubicadas en distintos puntos del país y el extranjero.
Más tarde, precisamente el pasado 13 de septiembre se realizó una gran limpieza a la casa de Noriega y hace poco se efectuaron otras, donde los desperdicios permanecieron fuera de la propiedad.
Desde afuera se observa una casa en ruinas. Se trataba de restos de madera, objetos inservibles y deteriorados por el tiempo.
Peor aún, esa estructura que en sus tiempos fue una lujosa mansión, según los moradores es una guarida de maleantes.
Es desconocido el paradero de todos los artículos retirados, pero se habla de que el desalojo obedece a que la propiedad será puesta en venta.
Panamá América le hizo la pregunta tres veces a Quintero, pero se limitó a responder: "ahorita no lo puedo confirmar, pues se está en las evaluaciones."
Se conoció extraoficialmente que dentro de la propiedad sólo reposan unas pilastras de mármol, sillones de cuerina rosado, colchones viejos, pero no deteriorados y algunos discos de acetato.
El 3 de enero de 1990 Manuel Antonio Noriega se entregó al ejército norteamericano, desde la Nunciatura Apostólica donde se refugió.
El 4 de enero subió a un avión procedente de Miami, donde al llegar fue recluido en el condado Dade en espera de juicio.
Noriega fue condenado a 40 años de prisión como prisionero de guerra.
En Panamá quedan huellas imborrables y aún hay quienes se preguntan qué pasó con todos sus bienes, entre ellos sus residencias.
Según un informe de la Dirección de Catastro, la Dirección de Responsabilidad Patrimonial (DRP) de la Contraloría General de la República, mediante Resolución DRP No. 122-2005 del 15 de junio de 2005 traspasó al MEF los bienes incautados a la familia Noriega-Siero.
Esto se hizo en cumplimiento a la sentencia de decomiso dada por el Juzgado Cuarto Municipal, ramo penal.
Hasta el 24 de agosto de 2003, el Estado panameño había recuperado sólo B/. 10 millones del ex dictador y su familia y en la actualidad, todavía se está en el avalúo de todas las propiedades.
Después de 17 años desde la entrega del Noriega a las autoridades norteamericanas, todavía se desconoce la cuantía total de sus bienes, información que servirá de base para la realización de los actos públicos de venta de las propiedades.
"Se harán los avalúos correspondientes para tomar la decisión sobre que se hará con todo eso (la propiedad). Todas las propiedades, excepto las que heredó o compró con su salario, comprobado por la corte o un juzgado, están en manos del Estado", afirmó Quintero.
El director de Catastro se mostró esquivo cuando se le preguntaron detalles del tema y dijo desconocer si dentro de la residencia hay importantes enseres como lámparas, cuadros y muebles, pues "no ha estado allí", con lo que admite que no ha participado en las limpiezas que se llevan a cabo.
"No sabemos si la propiedad se someterá a la venta o qué se hará con ello, si se va a donar a una institución, no sabemos nada".
En febrero de este año permanecían en la casa, armarios, mesas, sillones, cuadros, lámparas y demás accesorios que un día adornaron los salones y pasillos donde predominó el lujo.
También fueron cauteladas cuentas bancarias, equipo rodante, aeronaves y otras casas ubicadas en distintos puntos del país y el extranjero.
Más tarde, precisamente el pasado 13 de septiembre se realizó una gran limpieza a la casa de Noriega y hace poco se efectuaron otras, donde los desperdicios permanecieron fuera de la propiedad.
Desde afuera se observa una casa en ruinas. Se trataba de restos de madera, objetos inservibles y deteriorados por el tiempo.
Peor aún, esa estructura que en sus tiempos fue una lujosa mansión, según los moradores es una guarida de maleantes.
Es desconocido el paradero de todos los artículos retirados, pero se habla de que el desalojo obedece a que la propiedad será puesta en venta.
Panamá América le hizo la pregunta tres veces a Quintero, pero se limitó a responder: "ahorita no lo puedo confirmar, pues se está en las evaluaciones."
Se conoció extraoficialmente que dentro de la propiedad sólo reposan unas pilastras de mármol, sillones de cuerina rosado, colchones viejos, pero no deteriorados y algunos discos de acetato.
El 3 de enero de 1990 Manuel Antonio Noriega se entregó al ejército norteamericano, desde la Nunciatura Apostólica donde se refugió.
El 4 de enero subió a un avión procedente de Miami, donde al llegar fue recluido en el condado Dade en espera de juicio.
Noriega fue condenado a 40 años de prisión como prisionero de guerra.
En Panamá quedan huellas imborrables y aún hay quienes se preguntan qué pasó con todos sus bienes, entre ellos sus residencias.