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Droga vs gobierno


El jueves 21 de mayo de 1992, varios medios de comunicación social comunicaron al público que Panamá es en América Latina, el mayor consumidor de cocaína y marihuana, informe presentado por la Cruz Blanca Panameña, de acuerdo a un Estudio Epidemiológico sobre prevalencia y actitudes del uso de drogas. Desde entonces, el uso y consumo de estupefacientes se ha incrementado a tal punto, que las bandas juveniles en los colegios secundarios venden drogas y se pelean los principales mercados para la venta de los estupefacientes, según indica un estudio de Gilberto Toro, aparecido el 4 de febrero del presente año en El Panamá América.
El Gobierno Nacional se interesa en privatizar las Empresas Estatales, en incrementar los salarios de los legisladores, asesores, ministros y funcionarios públicos, siguiendo la trayectoria de gobernantes de antes, destituir a personas para nombrar a otras inscritas en sus partidos políticos o amigos que no hacen nada positivo para Panamá. La prueba la tenemos en el Ministerio de Eduación, donde se la pasan diciendo que "hemos elevado consulta a los organismos pertinentes... y "que a partir del primero (1) de enero del año 1994, se procederá a suspender el uso de las obras de Ciencias Sociales...", o que no pueden eliminar libros de textos de "Estudios Sociales en todos los niveles educativos, sin antes realizar un estudio concienzudo que respalde dicha petición". Estudio que lleva un mínimo de siete años, y no tienen la preparación adecuada, para sobre la verdad, enseñando en ciertas áreas errores que distorcionan la mente de la juventud. Desde diciembre 1, 1994 se le ofreció al Ministerio de Educación un programa de prevención (drogas) y nada hicieron. Tengo la prueba de ello.
Por otro lado, la televisión enseña violencia y desintegración familiar desde la mañana y el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, dice que ha nombrado su representante ante la Junta Consultiva para reglamentar el artículo 485 del Código de la Familia, donde expresa que los medios de comunicación no deben transmitir programas de violencia, mensajes que contengan violencia, apología del delito, y las telenovelas y cómicas están plagadas de enseñanza que va contra la misma Constitución Política del país y contra los Derechos del Niño. El Gobierno Nacional sigue acuerpando a las televisoras con el Acuerdo de Autorregulación de los Canales de Televisión, sacando de la Junta Nacional de Censura la regulación que antes existía, desde la Ley No. 24 de 30 de junio de 1999 y 4 de febrero del año pasado. No pueden los servidores públicos que aprobaron y patrocinan dichos actos, decir que desean una moral sana para el pueblo panameño, cuando hasta la fecha que redacto la presente, dicho Ministerio pone trabas para otorgar una Certificación donde conste la verdad de lo que aconstece, deseando que se gaste dinero para otorgar cassettes para grabar, cuando por la Constitución y por Ley, tienen la obligación de hacerlo gratuitamente.
De acuerdo a las encuestras llevadas a cabo, en las provincias de Panamá, Coclé, Colón y en el distrito de San Miguelito, el nivel del uso de cocaína y marihuana, es el más alto de toda América Latina. Más de 43 mil jóvenes entre los 12 a 45 años han usado una droga ilícita, para no mencionar la piedra y el bazuco, ascendiendo la cifra cuando están sin trabajo, cuando el costo de la vida sube, la gasolina se incrementa, los precios de los medicamentos son prohibitivos, el alimento cada vez aumenta, los taxis y los diablos rojos desean incrementar los pasajes, los funcionarios públicos de cierta alta categoría se la pasan en reuniones políticas, viajando o destituyendo a la población humilde, no hay buenas escuelas públicas por estar en pésimo estado su construcción, los litros no se pueden comprar por ser sus precios altísimos, no existe de parte del Gobierno Nacional incentivos que valgan la pena, no hay sitios de sana distracción, porque están llenos de lodazal, hierba o en mal estado.
¿Cuál distracción tienen la juventud o los adultos? El licor, la droga, aprender por televisión cómo gritarle a sus padres o a su cónyuge, o escuchar por la radio bochinches. La televisión sí dialoga muchos minutos con políticos, los entrevista y se someten a su colaboración, pero cuando un ciudadano desea un programa serio para hacer resaltar la verdad legal o histórica, no le dan cabida, porque la entrevista es sólo por unos cinco o diez minutos. El Gobierno Nacional no lleva a cabo reglas claras y específicas para prevenir el uso y consumo de drogas, porque la educación en Panamá, es una de las peores que he apreciado en Estados Unidos, Canadá, Centro América, Sur América, Europa, parte de Asia y parte de Africa. Aquí no hay buena cultura, no existe la urbanidad adecuada que yo implanté hace años, ni la adecuada enseñanza. La droga avanza, el mal continuará a menos que se tomen medidas adecuadas.

101 años de Panamá América

 
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