Ecología en extinción
Biólogo y Legislador de la República
Buscando un buen programa en la televisión, dejé el aparato en un canal especializado en la conservación de la flora y fauna, donde se hablaba de la deforestación en las zonas amazónicas del Perú.
¿Sabían ustedes que 8 millones de hectáreas han sido deforestadas en ese país, de las cuales 261,000 son depredadas cada año?
Esta situación conlleva, según los narradores del reportaje a la pérdida de las prácticas tradicionales de manejo sustentable de los recursos naturales por parte de las comunidades indígenas.
Además el cultivo ilícito de la hoja de coca es otro de los factores que inciden en la desaparición de los bosques amazónicos y la consecuente pérdida de la biodiversidad.
Perú ocupa el segundo lugar en Amércia Latina en extender bosques tropicales amazónicos y 300,000 indígenas que están distribuidos en 55 grupos étnicos y 1297 comunidades; sin embargo existen 18 grupos en peligro de extinción por tener menos de 250 habitantes.
Traigo esta historia a los lectores, para que nos preocupemos por conservar nuestros recursos naturales, ya que de su conservación dependerá entre otras cosas, el funcionamiento de la Séptima Maravilla de la Ingeniería Moderna. El Canal de Panamá.
Nuestro país está sufriendo una deforestación indiscriminada que abarca migraciones masivas de personas a lugares que reúnen las condiciones para la Agricultura y Ganadería.
Nuestros bosques con su Biodiversidad, que hasta 1950 abarcaban la mitad del territorio, mantiene en la actualidad un tercio de la región geográfica, las cuales se encuentran amenazadas por los andares del progreso, la necesidad de vivienda, la deforestación sin control y por la poca planificación del Gobierno por constituir un verdadero plan de conservación ambiental.
Esperamos que esta situación sufrida por los países de América del Sur, vislumbre preocupación de las autoridades panameñas, porque estamos a pocos días de recibir el Canal, el cual se constituye en el mayor recurso económico; sin embargo, de poco servirá si no protegemos las cuencas hidrográficas naturales que abastecen dichas estructuras.
Buscando un buen programa en la televisión, dejé el aparato en un canal especializado en la conservación de la flora y fauna, donde se hablaba de la deforestación en las zonas amazónicas del Perú.
¿Sabían ustedes que 8 millones de hectáreas han sido deforestadas en ese país, de las cuales 261,000 son depredadas cada año?
Esta situación conlleva, según los narradores del reportaje a la pérdida de las prácticas tradicionales de manejo sustentable de los recursos naturales por parte de las comunidades indígenas.
Además el cultivo ilícito de la hoja de coca es otro de los factores que inciden en la desaparición de los bosques amazónicos y la consecuente pérdida de la biodiversidad.
Perú ocupa el segundo lugar en Amércia Latina en extender bosques tropicales amazónicos y 300,000 indígenas que están distribuidos en 55 grupos étnicos y 1297 comunidades; sin embargo existen 18 grupos en peligro de extinción por tener menos de 250 habitantes.
Traigo esta historia a los lectores, para que nos preocupemos por conservar nuestros recursos naturales, ya que de su conservación dependerá entre otras cosas, el funcionamiento de la Séptima Maravilla de la Ingeniería Moderna. El Canal de Panamá.
Nuestro país está sufriendo una deforestación indiscriminada que abarca migraciones masivas de personas a lugares que reúnen las condiciones para la Agricultura y Ganadería.
Nuestros bosques con su Biodiversidad, que hasta 1950 abarcaban la mitad del territorio, mantiene en la actualidad un tercio de la región geográfica, las cuales se encuentran amenazadas por los andares del progreso, la necesidad de vivienda, la deforestación sin control y por la poca planificación del Gobierno por constituir un verdadero plan de conservación ambiental.
Esperamos que esta situación sufrida por los países de América del Sur, vislumbre preocupación de las autoridades panameñas, porque estamos a pocos días de recibir el Canal, el cual se constituye en el mayor recurso económico; sin embargo, de poco servirá si no protegemos las cuencas hidrográficas naturales que abastecen dichas estructuras.