Economía 100a
Los textos de Principio de Economía, que normalmente acompañan los típicos cursos de economía 100a y 100b de cualquier universidad del mundo, destacan que en condiciones de una crisis recesiva, caracterizada, para decirlo en los términos de Keynes, en un faltante de demanda efectiva, el remedio está en la reducción de la tasa de interés, en el caso de que exista un banco central, o en una política fiscal contracíclica que eleve el gasto público y/o reduzca los impuestos. En estas circunstancias no puede menos que resultar extraño que las nóveles autoridades del ámbito de la economía y las finanzas del país, en medio de una crisis mundial, le hayan recetado a nuestra economía un incremento de impuestos.
En este aspecto se destaca, entre otras cosas, el incremento impositivo en algunos elementos del llamado ITBMS, los cuales si bien en principio se tratan de dirigir a elementos que no constituyen directamente parte de la canasta básica, lo cierto es que al afectar costos que entran en prácticamente la producción y comercialización todos los bienes y servicios, terminarán, como un análisis simple de incidencia tributaria puede mostrar, afectando la capacidad adquisitiva de la población. No menos importante es que, de acuerdo a las nóveles autoridades, este tipo de movimiento llevaría a una mayor equidad tributaria. Estas, a diferencia de las enseñanzas de los cursos de Economía 100a, parecen desconocer que la forma más directa y adecuada de hacer equidad social es por medio de un impuesto progresivo sobre la renta, es decir que asegure que quien más se beneficie de la sociedad más aporte al mismo. Esta última forma de hacer las cosas, se puede añadir, siempre han sido rechazadas por los representantes de las oligarquías financieras y comerciales que tradicionalmente han dominado el país.
Lo que más llama la atención del nuevo paquete tributario es su sesgo antiproductivo y su ataque directo a la soberanía y seguridad alimentaria del país. Es así que el artículo 45 del proyecto de reforma tributaria, en el que se ratifica un impuesto del 1% para los préstamos personales y comerciales, propone un importante cambio en el destino de la recaudación del mismo. La misma de acuerdo a la legislación vigente se dirigiría en un 50% al BDA, de acuerdo a la propuesta esta porción sería entregada al Tesoro Nacional. Teniendo en cuenta que los nuevos créditos a la agricultura se han visto diminuidos en cerca de un 33% en relación al año anterior, mientras que la debacle de la agroexportación apunta al despido de la mitad de la población empleada en dichas actividades, resulta errado restarle fondos de financiamiento al BDA. Cualquiera que haya estudiado un curso de Economía 100a estaría en capacidad de entender que el país necesita en estos momentos una política de seguridad alimentaría como medio de asegurar los elementos de la canasta básica y proteger el empleo en el área rural del país.
Elementos como los aquí expuestos son los que llevan a la necesidad de aclarar a los jóvenes estudiantes del curso de Principios de Economía, que la economía solo se puede entender como economía política y que esta explica como los intereses materiales de quienes gobiernan, y no el bien común, tienden a primar en las llamadas políticas públicas.