default

Economía, pobreza y la oposición


El crecimiento del Producto Interno Bruto de los últimos tres años (que supera en promedio el 7.5%) confirma una inédita recuperación de la actividad económica en Panamá. A pesar de esto, algunos desprevenidos analistas procuran desmeritar este hecho señalado que tal crecimiento ha sido obra no del actual Gobierno sino de la economía mundial, y que esta expansión ha sido incapaz de reducir la pobreza. Domingo Latorraca, presidente de la Cámara de Comercio, y ex viceministro de Economía del gobierno arnulfista, reconoció hace poco que éste constituye uno de los periodos de mayor auge nacional. Sería improcedente negar tan evidente hecho.
Esa expansión que se proyecta habrá de mantenerse en los venideros 3 a 4 años, oscilando entre un 7% a 8% y, de mayor importancia, continuará a pesar de que la economía mundial denotará un crecimiento menos dinámico.
El propio ex vice ministro reconoce que este futuro desarrollo será impelido por la ampliación de Canal. Sólo habría que agregar; y gracias a las coherentes políticas del Estado panameño, que logró durante los últimos dos y medio años reducir el déficit público que había alcanzado niveles históricos en la anterior administración. Además, se logró mejorar el riego país mediante la aprobación de importantes tratados de libre comercio e introducir mejoras al ambiente de negocios, lo cual ha estimulado la inversión directa extranjera. Por ende, no sólo se habrá logrado una de las más prolongadas y sostenidas expansiones, sino que se habrá hecho mediante la activación de motores internos de crecimiento -lo cual de por sí constituye uno de los más anhelados objetivos de política de cualquier gobierno.
El argumento sobre la pobreza, por otro lado, conduce a varias reflexiones. ¿Hubiera sido preferible una situación de nulo crecimiento? Resulta indudable que, salvo que exploremos la fracasada vía del comunismo, que centraba sus esfuerzos en redistribuir la riqueza, la única opción para combatir la pobreza es justamente el crecimiento. ¿Es sensato asumir que tres años de crecimiento pueden reducir o eliminar una indigencia que se ha venido acumulando por decenios? ¡Es obvio que no! Lo único que puede garantizar una adecuada reducción de la miseria es un prolongado crecimiento de varios años, aunado a una efectiva política complementaria de mejoramiento social.
De allí que se requiera un dramático incremento en la calidad de los servicios que ofrece el Estado en educación y salud; cambios que, de paso, es posible lograr sólo con el activo y desprendido concurso de toda la sociedad, sobre todo de los gremios involucrados y de las figuras de oposición. Pero, quizá el más significativo avance de Panamá no sea tanto el de su economía. Más importante: se han gestado estos avances dentro del marco del pluralismo, del consenso y del rejuego democrático. Lejos se está de haber logrado todas las metas. Aún resta la delicada, pero necesaria tarea de profundizar la lucha contra el hampa y afianzar la seguridad jurídica, metas que el actual gobierno ha acometido con la serenidad, pero firmeza necesaria. Al final del proceso habrán quedado sentadas las bases para una sociedad más prospera, libre y democrática. Esto nos beneficia a todos los que aspiramos un mejor Panamá indistintamente a que tales metas se hayan gestado o no bajo la actual administración.
"Ellos andan paseando, porque desprecian todas las carreras. Deben quitarle los cupos", dijo Irina García, quien recordó que hace tres años debía llegar a su graduación en un hotel de la localidad, pero ningún taxista la quería llevar.
Cuenta que tuvo que suplicarle a un taxista y ofrecerle más dinero del que cuesta la carrera que realizaría, ya que estaba atrasada.
García expresó que los conductores de taxis le preguntaban hacia dónde se dirigía, no obstante, no la llevaban, porque decían que "no les convenía".
Las quejas por el mal servicio que prestan los taxistas son del conocimiento de la ATTT, ya que a través de los medios de comunicación la entidad les ha recordado a los transportistas las sanciones por el incumplimiento de sus obligaciones.
En un comunicado de prensa de la ATTT, fechado del 24 de enero, les solicita a los usuarios del transporte selectivo (taxis) que denuncien a las unidades que se nieguen a llevar pasajeros.
En la nota, la entidad reconoce que la práctica es conocida como "no voy para allá", por lo que se pide al usuario que anote el número del taxi y placa para que las autoridades puedan realizar la investigación y verificar si dicha unidad es reincidente en este tipo de infracciones.
Las denuncias se reciben al número 502-0527 de la Dirección de Información y Relaciones Públicas.
El actual Decreto Ejecutivo No. 640 de 27 de diciembre de 2006, por el cual se expide el Reglamento de Tránsito Vehicular establece una multa de B/. 75 al conductor de transporte selectivo o colectivo que se niegue a llevar pasajeros.
Sin embargo, los ciudadanos opinan que se trata de "letra muerta", porque estos quieren hasta aumentar el pasaje.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América