Economía salvaje o humana
Existe una estrategia histórica mundial desde hace muchos años, incluyendo las guerras mundiales en que los poderes macro-económicos de las grandes potencias, pretenden controlar las finanzas universales y para afianzarlo apoderarse de los poderes políticos de las naciones. Los grandes bancos, las grandes corporaciones, USA y Londres, tienen excedentes, controlan las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs), los más violentos ejércitos y las tecnologías de punta. Todo el sistema flota con sus monedas, consolidadas en su producción y sus fuerzas militares, ya que desde los 70 no existe el patrón oro.
Todo son intereses, dividendos, empréstitos, especulación, créditos, transferencias, crecimiento económico; no importa que ello se haga a expensas de la quiebra de empresas y crisis de países, el desempleo, la pobreza, la violencia y la muerte.
Las leyes del mercado deciden, pero, ¿quién es el anónimo mercado? Los grandes productores, los distribuidores, los intermediarios. No lo es el consumidor, porque éste es manipulado con la publicidad consumista, la globalización y la libertad de explotación.
El que no acepta sus exigencias no tiene créditos, ni préstamos, y aunque obedezca tampoco le llegan las inversiones, ni la tecnología y los desvían hacia el ahorro interno.
Definitivamente las macro empresas no cumplen su función social de crear, producir, dar empleo, reducir los precios y distribuir con equidad el producto de la producción y el trabajo.
La globalización y su reducción de aranceles lo que pretende es monopolizar el comercio mundial con grandes consorcios fusionados.
Ese capitalismo tiene el sartén por el mango y si no actúa para sostenerse en sus "clientes" manteniéndolos con desarrollo social y en crear más consumidores, creando empleos, entonces la violencia, las emigraciones y las epidemias terminarán también por alcanzarlos.
Los "clientes" y los trabajadores merecen lealtad, justicia, reciprocidad y solidaridad de los empresarios, estabilizadores y previsores con participación en la gestión, educación, esto en precios, sueldos justos y cooperativismo.
El gobierno representativo democráticamente tiene que estar al servicio de las mayorías del pueblo, dejarlo en manos sólo de los economistas y banqueros o militares como hasta ahora ha provocado guerras, epidemias y pobreza. Por eso los empresarios conscientes de sus responsabilidades sociales y futuristas, tienen que apartarse del capitalismo salvaje, para ir al capitalismo humanizado con justicia social, poner en recursos y experiencias al beneficio de toda la comunidad para que un auténtico pueblo en el gobierno nos permita a todos, aún siendo un país pequeño, sobrevivir a la crisis de valores y económica y lograr el progreso que nuestra capacidad, nuestras riquezas y nuestra posición geográfica nos dan.
Todo son intereses, dividendos, empréstitos, especulación, créditos, transferencias, crecimiento económico; no importa que ello se haga a expensas de la quiebra de empresas y crisis de países, el desempleo, la pobreza, la violencia y la muerte.
Las leyes del mercado deciden, pero, ¿quién es el anónimo mercado? Los grandes productores, los distribuidores, los intermediarios. No lo es el consumidor, porque éste es manipulado con la publicidad consumista, la globalización y la libertad de explotación.
El que no acepta sus exigencias no tiene créditos, ni préstamos, y aunque obedezca tampoco le llegan las inversiones, ni la tecnología y los desvían hacia el ahorro interno.
Definitivamente las macro empresas no cumplen su función social de crear, producir, dar empleo, reducir los precios y distribuir con equidad el producto de la producción y el trabajo.
La globalización y su reducción de aranceles lo que pretende es monopolizar el comercio mundial con grandes consorcios fusionados.
Ese capitalismo tiene el sartén por el mango y si no actúa para sostenerse en sus "clientes" manteniéndolos con desarrollo social y en crear más consumidores, creando empleos, entonces la violencia, las emigraciones y las epidemias terminarán también por alcanzarlos.
Los "clientes" y los trabajadores merecen lealtad, justicia, reciprocidad y solidaridad de los empresarios, estabilizadores y previsores con participación en la gestión, educación, esto en precios, sueldos justos y cooperativismo.
El gobierno representativo democráticamente tiene que estar al servicio de las mayorías del pueblo, dejarlo en manos sólo de los economistas y banqueros o militares como hasta ahora ha provocado guerras, epidemias y pobreza. Por eso los empresarios conscientes de sus responsabilidades sociales y futuristas, tienen que apartarse del capitalismo salvaje, para ir al capitalismo humanizado con justicia social, poner en recursos y experiencias al beneficio de toda la comunidad para que un auténtico pueblo en el gobierno nos permita a todos, aún siendo un país pequeño, sobrevivir a la crisis de valores y económica y lograr el progreso que nuestra capacidad, nuestras riquezas y nuestra posición geográfica nos dan.