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Economía y empleo


EXISTE EN el mundo y en Panamá un alto nivel de desempleo. En números ajustados la fuerza laboral panameña asciende a un millón 200 mil personas. Algo mas de un millón trabaja y 160 mil no lo hace. El mundo tiene, hoy día, una masa trabajadora potencial de 2800 millones y más del 25 por ciento (%) está desempleada. Esto es parte del trasfondo mundial de la pobreza que algunos proponen erradicar y otros, más realistas, sugieren reducir en forma significativa.
Un estudio económico que se realizó hace varios años establecía que las economías debían crecer a una tasa de 6% para poder emplear el 3% de incremento anual de la fuerza de trabajo. Debemos recordar que el economista Arthur Okun había establecido la ley que señala que una disminución del 2% del PIB potencial en un año genera un aumento del 1% en la tasa de desempleo. Esto sigue siendo un indicador valioso para los estudios de desempleo mundial, particularmente frente a la profunda reorganización del mercado de mano de obra con la globalización, el incremento del sector informal y el paso de muchos trabajadores de la industria hacia el sector servicios.
En cifras frías, de grandes agregados, se logró estimar, hace unos veinte años, que la creación de un empleo en Panamá tenía un costo aproximado de 30 mil balboas. La cifra se obtuvo de estudios realizados por un organismo internacional y ajustes prácticos que hicimos en el Banco Nacional de Panamá donde ejercíamos las funciones de Consultor Económico. La cifra antes mencionada obedecía al promedio de valores distintos para tres sectores: agropecuario, industrial y servicios.
Si hacemos, en este momento, un ejercicio mental -sin ninguna rigurosidad científica actualizada- llegaríamos a la conclusión de que resolver, hoy día, el problema de Panamá de unos 160 mil desempleados costaría unos 5 mil millones de dólares, cifra equivalente a uno de los estimados iniciales del costo de la ampliación del Canal, tal como fue expresado por algunas autoridades de la ACP hace algunos años y reiterado en fechas recientes.
Por la interrelación que tiene el crecimiento económico, el empleo y la disminución de la pobreza -objetivos de la política económica del actual gobierno- sería de interés, a mi juicio, empezar a ubicar el potencial de trabajadores panameños que serían requeridos para la ampliación del Canal y cuyo estimado original de 10 mil personas se ha sostenido durante los últimos años.
La excelente visión de hombres como Eusebio A. Morales permitió lograr, a partir de l907, la creación del Artes y Oficios, para hacer posible la importante, progresiva y efectiva participación de trabajadores panameños en el cierre de la construcción e inicio de la operación, mantenimiento y modernización del Canal.
Ahora se nos presenta una nueva oportunidad que debemos aprovechar a fin de que los panameños capacitados e identificados con la magnitud de la tarea que se avecina seamos incluidos en forma preferente y podamos participar, de los beneficios y proyecciones de la Gran Vía Interoceánica.

101 años de Panamá América

 
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