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Economía y política


El pueblo panameño siente gran temor y frustración. Temor de que debajo de ese aparente crecimiento económico y prosperidad tan cacareada por el gobierno y sus voceros, las cosas en el país sigan andando mal y que de repente haya un precio alto que pagar. La creencia generalizada es que ese crecimiento y esa prosperidad son simplemente una gran burbuja.

Hoy, como en el pasado, hemos experimentado grandes expansiones y contracciones en nuestra economía de forma cíclica que ha creado patrones predeterminados de corta, mediana y larga duración y efecto.

Panamá ha pasado por tres grandes períodos económicos marcados por gran crecimiento de la economía, transformaciones sociales y mejoría en los niveles de vida del pueblo. Fueron los períodos de la construcción del ferrocarril, el intento de construcción del canal francés y la construcción del canal actual. Esos períodos de bonanza se han alternado con largos períodos de estancamiento económico, recesión e inflación.

Desde el golpe militar de 1968 se ha intensificado una fluctuación cíclica de corta duración en la economía hasta llegar ahora, a la globalización; esta era tecnológica y de alto consumismo caracterizada por el cambio de una economía de base industrial a una de base tecnológica y de servicios que requiere ajustes muy profundos. Seguir implementando métodos paternalistas, usando las mismas técnicas de los períodos pasados para resolver problemas, sin duda nos llevará a una nueva crisis, a más inflación, desempleo y nuevamente al estancamiento económico.

Pero, ¿tienen nuestros políticos la visión necesaria para advertir los problemas económicos y los traumas sociales que nos depara el futuro? Lo dudamos, pero lo que sí vemos es cómo han vuelto a hacer su aparición en escena los mismos personajes políticos de siempre, los mismos grupos de poder económico y los mismos partidos que siempre se han turnado en el poder, sin ningún tipo de innovación a un sistema político anticuado. Son los mismos partidos y políticos que no han podido resolver ninguno de los grandes problemas que nos afligen, que quieren hacernos repetir nuevamente como tontos útiles el mismo ciclo de arengas y promesas sin siquiera advertir en ellos claridad ni lógica en sus planteamientos, nuevas alternativas, nuevos planes o un nuevo enfoque sobre los diversos acontecimientos en el país. ¿Cómo tener fe en políticos y partidos que no han variado su postura politiquera ni electorera ni han mostrado ningún interés por la total inconformidad de la población?

No se observa dentro de los partidos políticos seriedad ni respeto entre sí ni al país. No hay dignidad ni integridad partidaria, sólo el juega vivo que más bien representa un obstáculo para el desarrollo político del país. Es la ejecutoria de nuestros políticos y el permanente espectáculo político, lo que está sustentando adecuadamente esa negativa apreciación del pueblo panameño hacia ellos y hacia un proceso político dañado por la avaricia y la corrupción.

Apelo a la conciencia del pueblo panameño, dueño del poder político en el país, a que veamos como un total irrespeto y falta de consideración que los políticos insistan en atiborrarnos con licor, con discursos vacíos en contenido y compromiso y sin mostrar la más mínima preocupación por su propia preparación, capacidad y aptitudes para aspirar a cargos de elección popular.

ckdondy@hotmail.com

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