Eduardo Ritter Aislán
El día 10 de junio de 2006, dejó de existir en la hermana República de El Salvador, el Dr. Eduardo Ritter Aislán, ilustre hombre de letras, humanista, poeta, profesor universitario, académico, periodista y diplomático. Él, por su talento, por su cultura, por su virtud, contribuyó como pocos a renovar las bases de la convivencia social, al crear y formar en las conciencias respaldo necesario para las ideas y para las instituciones panameñas. Su rectitud fundamental, su desinterés, su capacidad de lucha y sacrificio, su valor civil, su patriotismo ardiente, son patrimonio no fungible de la nacionalidad. Tuvo el mérito adicional de ser un grande escritor, en cuya prosa la claridad de su lenguaje dice mucho de la sabiduría. La obra educativa, cultural y humana de Ritter Aislán es de una extensión, de una profundidad y un valor inmensos.
El presidente de la República, don Marco A. Robles, le confió la cartera de Educación en 1964. Aunque duró poco tiempo en el cargo, como ministro del ramo, dejó como testimonio de su labor ministerial, entre otras obras, la creación del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (IFARHU) en 1965, institución educativa, cuya labor a través de los años, ha significado un importante aporte a la sociedad y al Estado panameño, enriqueciendo cultural y profesionalmente a los panameños y panameñas de todos los estratos sociales, sin distinción alguna, sólo con el mejor propósito de promover el talento para mejorar el servicio público en todas y cada una de las dependencias estatales y de la empresa privada. ¡Es bueno que esto lo sepan los estudiantes de hoy y de mañana, los profesionales todos que buscan mejorar y perfeccionar su condición de tales, a través de los programas de beca y de crédito educativo del IFARHU, y la ciudadanía en general!
Fue un diplomático de primera: culto, gentil, generoso, negociador inteligente y hábil, despertaba especial simpatía por su don de gente. Se desempeñó con altura en el servicio exterior. Fue Embajador de Panamá en Guatemala, Colombia, España y en El Salvador. Además, ocupó con brillo y lucidez los cargos de Embajador Adjunto ante las Naciones Unidas (ONU) y Representante ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Ritter Aislán deja con nosotros una obra de pensamiento vigoroso y coherente, tan importante como la más sustantiva y vasta que en nuestro Panamá se haya realizado: obra poética, artículos, conferencias y discursos, ensayos, correspondencia, estudios, llenarían gruesos volúmenes y significarían para cuantos en el país se interesan por la cultura y por los ideales nacionales, fuente insustituible y fecunda de inspiración, de orientación y de conocimiento.
El Gobierno, la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá y las instituciones académicas, culturales y literarias del país tienen una especial deuda de gratitud contraída para con la memoria del Dr. Eduardo Ritter Aislán, un panameño excepcional. Un panameño que, a través de su trayectoria como intelectual, hombre público y diplomático supo mantener en alto el nombre de Panamá para el afianzamiento de su prosperidad y de su prestigio internacional.
Fui orgullosamente alumno y amigo probado del Dr. Eduardo Ritter Aislán, del auténtico maestro que fue sin duda, del ciudadano ejemplar, del combatiente con la pluma, siempre en defensa de la libertad, la justicia y los sagrados derechos humanos. Por eso, hoy recomiendo a todos mis compatriotas la lectura de sus escritos como fuente adonde se puede acudir en busca de luces, y los ejemplos de su vida pública como norma de inspiración y de estímulo para todos los que aspiren como él, a la soberanía del intelecto y de la razón, a la consolidación de la nacionalidad, a la paz entre los pueblos, y al imperio del derecho como regulador de las relaciones humanas.
(*) El autor es, además, Especialista en Planificación y Administración de la Educación.
Las autoridades esperan que los panameños tomen conciencia y que en unos años, la realidad de nuestro país con respecto a este fenómeno haya cambiado notoriamente.
El ruido es todo sonido desagradable que puede producir molestias y daños al sistema auditivo de los seres humanos.
Según la OMS, el nivel de sonidos permisibles es de 70 decibeles, por lo que toda fuente sonora superior al límite perturbará el desempeño normal del individuo. Según especialistas, la contaminación acústica en las ciudades va cada día en aumento.
El presidente de la República, don Marco A. Robles, le confió la cartera de Educación en 1964. Aunque duró poco tiempo en el cargo, como ministro del ramo, dejó como testimonio de su labor ministerial, entre otras obras, la creación del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (IFARHU) en 1965, institución educativa, cuya labor a través de los años, ha significado un importante aporte a la sociedad y al Estado panameño, enriqueciendo cultural y profesionalmente a los panameños y panameñas de todos los estratos sociales, sin distinción alguna, sólo con el mejor propósito de promover el talento para mejorar el servicio público en todas y cada una de las dependencias estatales y de la empresa privada. ¡Es bueno que esto lo sepan los estudiantes de hoy y de mañana, los profesionales todos que buscan mejorar y perfeccionar su condición de tales, a través de los programas de beca y de crédito educativo del IFARHU, y la ciudadanía en general!
Fue un diplomático de primera: culto, gentil, generoso, negociador inteligente y hábil, despertaba especial simpatía por su don de gente. Se desempeñó con altura en el servicio exterior. Fue Embajador de Panamá en Guatemala, Colombia, España y en El Salvador. Además, ocupó con brillo y lucidez los cargos de Embajador Adjunto ante las Naciones Unidas (ONU) y Representante ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Ritter Aislán deja con nosotros una obra de pensamiento vigoroso y coherente, tan importante como la más sustantiva y vasta que en nuestro Panamá se haya realizado: obra poética, artículos, conferencias y discursos, ensayos, correspondencia, estudios, llenarían gruesos volúmenes y significarían para cuantos en el país se interesan por la cultura y por los ideales nacionales, fuente insustituible y fecunda de inspiración, de orientación y de conocimiento.
El Gobierno, la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá y las instituciones académicas, culturales y literarias del país tienen una especial deuda de gratitud contraída para con la memoria del Dr. Eduardo Ritter Aislán, un panameño excepcional. Un panameño que, a través de su trayectoria como intelectual, hombre público y diplomático supo mantener en alto el nombre de Panamá para el afianzamiento de su prosperidad y de su prestigio internacional.
Fui orgullosamente alumno y amigo probado del Dr. Eduardo Ritter Aislán, del auténtico maestro que fue sin duda, del ciudadano ejemplar, del combatiente con la pluma, siempre en defensa de la libertad, la justicia y los sagrados derechos humanos. Por eso, hoy recomiendo a todos mis compatriotas la lectura de sus escritos como fuente adonde se puede acudir en busca de luces, y los ejemplos de su vida pública como norma de inspiración y de estímulo para todos los que aspiren como él, a la soberanía del intelecto y de la razón, a la consolidación de la nacionalidad, a la paz entre los pueblos, y al imperio del derecho como regulador de las relaciones humanas.
(*) El autor es, además, Especialista en Planificación y Administración de la Educación.
Las autoridades esperan que los panameños tomen conciencia y que en unos años, la realidad de nuestro país con respecto a este fenómeno haya cambiado notoriamente.
El ruido es todo sonido desagradable que puede producir molestias y daños al sistema auditivo de los seres humanos.
Según la OMS, el nivel de sonidos permisibles es de 70 decibeles, por lo que toda fuente sonora superior al límite perturbará el desempeño normal del individuo. Según especialistas, la contaminación acústica en las ciudades va cada día en aumento.