Educación
El muy serio problema de mejorar la educación en nuestro país parece ser un sueño de opio. ¿Cómo y con quiénes vamos a mejorarla? El nivel de la misma entre muchos de nuestros actuales educadores, y que viene por arrastre desde hace ya bastante tiempo, está lejos del que se requiere para poder enseñar.
Los alarmantes fracasos de estudiantes graduandos de la escuela secundaria que aspiran a hacer carrera profesional y no califican para ingresar a la universidad, son desalentadores.
Conforme a declaraciones públicas hechas por el señor rector de la Universidad de Panamá, de 25 mil aspirantes que intentaron matricularse en ella, más del 60 % fracasó en la prueba de admisión. La gran mayoría de ellos no falló por su propia culpa. Sencillamente, esos estudiante no fueron preparados adecuadamente para graduarse, pero los diplomaron.
Cuando una persona de mediana cultura lee cualquier tipo de publicación o escucha a importantes personajes hablar por la radio o en programas de televisión, sufre la impresión de estar presenciando una maratón en la cual cada uno de los participantes trata de demostrar que su crasa ignorancia no es tan grave como la de los demás.
Doloroso es decirlo y resulta antipático hacerlo, pero es ya urgente que defendamos la imagen de nuestro país que, irónicamente, tiene muy buenos gramáticos y escritores. Es hora ya de que comencemos a librarnos de la pesadilla de la gran cantidad de fantasmas circulantes que dan la impresión de no haber estado en la escuela primaria, y si lo estuvieron, de haberla abandonado prematuramente.