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Educación


Entre los asuntos pertinentes al desarrollo que, de acuerdo a Sahid Yusuf y Joseph Stiglitz, muestran un acuerdo entre los estudiosos del tema se destaca la educación. Ya sea que se entienda como acumulación de capital humano, siguiendo a los economistas ortodoxos, o como la formación de trabajo complejo, según el enfoque de la economía política, el consenso es que la educación constituye un elemento central del desarrollo.

Desde el punto de vista de las fuerzas productivas la educación no solo está en la base del incremento de la productividad generada por una fuerza de trabajo con habilidades productivas superiores. También juega un papel central en el proceso de innovación y difusión tecnológica, que depende del volumen de personal calificado que se dedica a la investigación y desarrollo, como de la magnitud de los bancos de conocimientos a los que estos tienen acceso. Sin embargo, más allá de la interpretación mecánica de la teoría del crecimiento, la educación se refiere de manera esencial a la formación de ciudadanos, esto es de personas con la capacidad de participar plenamente en la toma la toma de decisiones, esfuerzos y beneficios del proceso de desarrollo. Se trata de un proceso humanista, de una práctica de la libertad, destinada a desarrollar todo el potencial creativo de los hombres y mujeres.

En contraste con lo anterior, la educación panameña muestra graves problemas de cobertura y calidad. En relación con la cobertura se puede señalar, por ejemplo, que sólo el 72% de los panameños en edad de atender la educación secundaria efectivamente lo están haciendo. En el caso de la población que pertenece al 20% más pobre de la población, este indicador se reduce al 48%. En la esfera de la calidad los problemas se pueden ejemplificar destacando que, en el 2005, el 31% de los matriculados en los niveles de media y premedia resultaron aplazados o reprobados, mientras que un 4% adicional desertó del sistema.

La solución de la problemática educativa sólo puede darse a partir de un enfoque sistémico. De acuerdo a éste, en primer lugar, se deberá consolidar el carácter integral de la educación, avanzando tanto en el aspecto humanístico como en el específicamente científico y técnico. Así mismo, por su naturaleza, el proceso debe estar incluido en un proyecto que le otorgue seguridad alimentaría y de salud a todos quienes participen en el mismo.

Hay que recalcar la necesidad, hoy ausente, de concebir y poner en práctica un efectivo plan nacional de desarrollo, del cual el plan de educación sea una parte integral. Esto permitirá el uso eficaz y óptimo de los recursos. No menos importante es la asignación de todos los recursos necesarios para asegurar una adecuada y oportuna dotación de infraestructuras y otros insumos materiales para la educación. Además, se debe establecer un sistema que reconozca el esfuerzo de los docentes, concretándolo en un régimen remunerativo que estimule la excelencia en un marco de justicia social. La noble tarea del educador no puede seguir siendo la profesión peor remunerada del país.

Finalmente, la solución de los problemas educativos hace necesario que los recursos se concentren en el fortalecimiento del sistema de educación pública. Cualquier desviación de este principio que favorezca la educación privada no hará más que ampliar la inequidad y la falta de calidad.

jovajun@yahoo.com

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