Educación ambiental
La falta de educación ambiental nos debe llevar a capacitar a la mayor cantidad posible de ciudadanos a través de programas sobre el uso racional de los recursos naturales, conservación, preservación y recuperación del ambiente natural y de especies silvestres.
La impostergable tarea de salvar el planeta, que avanza a pasos grandes hacia su destrucción, hace imprescindible que los ciudadanos tomemos conciencia del daño irreparable que le estamos haciendo al ambiente y a nosotros mismos. La naturaleza se venga de todo el mal que le hacemos, ya que la capacidad humana para saquear y destruirla no tiene límites. Es cierto que los fenómenos naturales no se pueden evitar, pero las inundaciones pudieran minimizarse si fuéramos más amigables con el ambiente. Lamentablemente, a estas tragedias contribuyen los afectados, quienes arrojan hasta refrigeradoras a ríos y quebradas. Es común ver a la gente tirando basura a la calle desde los vehículos. Estos desperdicios terminan tapando los desagües y, por ende, provocando inundaciones. Y más culpables aún son los empresarios por construir barriadas en áreas inundables.
El compromiso es cuidar el ambiente. La acción comienza desde la casa, con la actuación eficiente de los ciudadanos. Además, debe caerle todo el peso de la ley a los empresarios inescrupulosos y a los funcionarios que no hacen cumplir la normativa ambiental.