Educación con calidad igual para todos
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, durante su reciente visita a Panamá, se refirió a innumerables asuntos de gran interés; pero entre los que queremos destacar aquí está lo dicho por la mandataria sudamericana sobre el tema educativo. Dijo que tanto en Chile como en otras regiones de América Latina se estaba dando gran importancia a la calidad educativa, por lo que las políticas de su gobierno se encaminaban fundamentalmente a garantizar una "educación con calidad igual para todos".
Bachelet, gobernante de una nación caracterizada por la calidad de su enseñanza en todos los niveles, agregó que ya no se trataba de ampliar sólo la cobertura educativa, ni de dotar de equipamientos materiales a los estudiantes, sino de garantizar altos contenidos de calidad igual para todos. Este es un principio, y en el cual hemos venido insistiendo desde aquí, que debería convertirse en el eje del cambio a introducirse en Panamá para corregir las deficiencias actuales del sistema educativo y la angustiosa brecha que separa la educación pública de la privada, puesto que la calidad y la equidad son elementos asociados para lograr el cambio.
Por lo demás, tanto la UNESCO como diversos organismos mundiales especializados, que desde hace poco más de una década han estado midiendo la calidad de la educación en diversas zonas del mundo en desarrollo, han demostrado que si bien el horizonte político educativo de muchos gobiernos se centró en lograr para el presente milenio el "acceso universal de la educación" para toda la población, una década después se ha confirmado que la meta no era suficiente para lograr la equidad educativa.
Resulta apremiante corregir el énfasis original, casi exclusivo, que sobre el tema de la cobertura se argumenta en el país, y agregarle la calidad; pues este factor, junto a la inequidad del sistema, equivaldría a sostener la desigualdad social y a frenar el desarrollo.
Es importante que nos sumemos a las corrientes de los nuevos estándares mundiales de "calidad igual para todos", y así iniciar el cambio educativo. No tener esta realidad en la agenda gubernamental equivale a desvalorizar lo que se ha demostrado es hoy el reto organizativo en todos los países que deseen un desarrollo social sostenido.