Educación, familia y delincuencia, asunto de todos
LA ALFABETIZACIÓN, como parte prioritaria de la educación, es un término que debe sostenerse como sinónimo de democracia, el cual tuvo su génesis de atención prioritaria con la constitución de las Naciones Unidas, donde se iniciaron relevantes esfuerzos en la formulación de políticas dirigidas a países que presentaban un atraso social evidente. Como resultado, se efectuó la Conferencia de la Educación de Adultos en Canadá, Montreal, en 1960, en la cual se programaron actividades futuras para lograr la erradicación del analfabetismo hacia el año 2000 en todas partes del mundo.
Realmente la erradicación del analfabetismo no se ha logrado de acuerdo a lo programado en la Conferencia de la Educación de Adultos; pero, definitivamente, hay que admitir que se han obtenido logros notables en su disminución. Producto del esfuerzo se han adquirido relevantes experiencias resultantes en cuanto al perfeccionamiento de métodos de enseñanza alrededor del mundo.
La alfabetización no sólo se limita al aprendizaje de la lectura y la escritura, sino que se deben introducir factores de la vida cotidiana.
En 1965 se trabajó en la afirmación de que la alfabetización debía atenderse como recurso dentro del proceso de desarrollo social del hombre.
Para dar seguimiento a los esfuerzos ya iniciados por las Naciones Unidas en el tema, se llevó a cabo la Conferencia de Jomtien (Tailandia, 1990), cuyo lema fue "Educación para todos", en la cual se cimentó el constante compromiso deefectuar todos los mecanismos dirigidos a la importancia y a la concretización de la alfabetización para todos los humanos.
Los esfuerzos por desarrollar mecanismos dirigidos a la alfabetización son básicamente fundamentales, ya que de esto depende la desaparición gradual de sociedades olvidadas y por olvidar, producto de la carencia de competitividad que cada día va a ser más exigente debido a la globalización.
Es tan importante la educación de los pueblos que es obligación de todos los que conformamos esta sociedad poner absoluta atención a la inminente carencia educativa y la delincuencia como uno de los males sociales más delicados y esgrimidos en la actualidad, no sólo en nuestro país, sino en la mayoría de los territorios del mundo, sin importar el poder económico obtenido.
Panamá no escapa de la criminalidad, y todas las consecuencias que ella conlleva, ya que no es una actividad aislada y lo más peligroso es que nosotros, como integrantes de la sociedad, no lleguemos jamás a la cómoda posición de inobservancia por costumbrismo.
En nuestro país existen centros para adultos privados de libertad, los cuales son administrados por el Ministerio de Gobierno y Justicia, a través de la Dirección General del Sistema Penitenciario, los cuales albergan en la actualidad unos once mil 500 privados y privadas de libertad, en proceso y condenados, cifra que va en aumento ante las actividades antisociales tipificadas como delitos penales de acuerdo al Código Penal panameño, responsabilidad de la jurisdicción ordinaria; así como las faltas y contravenciones tipificadas en el Código Administrativo; la Ley 112 de 1974, que regula la materia correccional de Policía de jurisdicción de los Corregidores y Jueces de Policía Nocturnos, responsabilidad de la justicia administrativa.
Además, existen centros de recepción de Adolescentes en Conflicto, mediante la Ley Penal, materia especial regulada por la Ley 40 de 1999, administrados por el Ministerio de Desarrollo Social, bajo el Instituto de Estudios Interdisciplinarios; recintos clasificados en Centro de Custodia y Centro de Cumplimiento, ubicados en el distrito de Panamá; y Centros de Custodia y de Cumplimiento como el Basilio Lakas en Colón; el Centro Aurelio Granados en Chiriquí y el Centro de Chitré. Los demás son lugares de atención de jóvenes bajo riesgo social.
En cuanto a la población de adolescentes en conflicto con la ley, podemos indicar que se atiende en estos centros de custodia y de cumplimiento a nivel nacional una cantidad que oscila entre doscientos quince jóvenes a doscientos cincuenta, sin tomar en cuenta a los que por ordenamiento jurídico son atendidos bajo medidas de orientación y supervisión y que no se encuentran privados de libertad, de acuerdo a la Ley 40 de 1999.
De acuerdo a estudios que se han realizado en cuanto a la conducta delictiva del ser humano, independientemente de la edad, de forma concluyente, se han identificado entre los factores más relevantes, la carencia de educación, baja autoestima, familias desintegradas y disfuncionales, y la consecuente inadaptación social, aspectos que con facilidad se acompañan de la fácil inserción al mundo de consumo drogas, que está afectando profundamente nuestra sociedad. La base de la carencia del desarrollo social del individuo se encuentra en la inexistencia de educación.
Para atender el problema de la delincuencia, debemos desarrollar grandes esfuerzos por tratar de que los mecanismos de controles sociales sean los más adecuados, éxito que va a depender de la puesta en práctica de elementos de prevención a la conducta delictiva, que siempre va a ser menor en costos de inversión, que cuando ya existe el delito como tal; la ejecución y seguimiento de programas socio- educativos accesibles, e inclusive, a los adolescentes y adultos que se les ha dificultado, por diversas situaciones, haciéndosele imposible en el tiempo indicado formar parte del sistema regular de educación. Se debe tomar como elemento prioritario de observación permanente con el consecuente seguimiento, la interacción del adolescente, de la familia y de la sociedad sin dejar desapercibida la coordinación interinstitucional.
Responsablemente no podemos dejarnos vencer ante los problemas crecientes debido al natural incremento poblacional. Por el contrario, hay que adoptar conductas constructivistas para lograr que Panamá sea el país que todos queremos, herencia de nuestras generaciones.
No podemos ser buenos ciudadanos si no entendemos que los problemas de nuestra sociedad es responsabilidad de todos.
(crislex02@hotmail.com)
Realmente la erradicación del analfabetismo no se ha logrado de acuerdo a lo programado en la Conferencia de la Educación de Adultos; pero, definitivamente, hay que admitir que se han obtenido logros notables en su disminución. Producto del esfuerzo se han adquirido relevantes experiencias resultantes en cuanto al perfeccionamiento de métodos de enseñanza alrededor del mundo.
La alfabetización no sólo se limita al aprendizaje de la lectura y la escritura, sino que se deben introducir factores de la vida cotidiana.
En 1965 se trabajó en la afirmación de que la alfabetización debía atenderse como recurso dentro del proceso de desarrollo social del hombre.
Para dar seguimiento a los esfuerzos ya iniciados por las Naciones Unidas en el tema, se llevó a cabo la Conferencia de Jomtien (Tailandia, 1990), cuyo lema fue "Educación para todos", en la cual se cimentó el constante compromiso deefectuar todos los mecanismos dirigidos a la importancia y a la concretización de la alfabetización para todos los humanos.
Los esfuerzos por desarrollar mecanismos dirigidos a la alfabetización son básicamente fundamentales, ya que de esto depende la desaparición gradual de sociedades olvidadas y por olvidar, producto de la carencia de competitividad que cada día va a ser más exigente debido a la globalización.
Es tan importante la educación de los pueblos que es obligación de todos los que conformamos esta sociedad poner absoluta atención a la inminente carencia educativa y la delincuencia como uno de los males sociales más delicados y esgrimidos en la actualidad, no sólo en nuestro país, sino en la mayoría de los territorios del mundo, sin importar el poder económico obtenido.
Panamá no escapa de la criminalidad, y todas las consecuencias que ella conlleva, ya que no es una actividad aislada y lo más peligroso es que nosotros, como integrantes de la sociedad, no lleguemos jamás a la cómoda posición de inobservancia por costumbrismo.
En nuestro país existen centros para adultos privados de libertad, los cuales son administrados por el Ministerio de Gobierno y Justicia, a través de la Dirección General del Sistema Penitenciario, los cuales albergan en la actualidad unos once mil 500 privados y privadas de libertad, en proceso y condenados, cifra que va en aumento ante las actividades antisociales tipificadas como delitos penales de acuerdo al Código Penal panameño, responsabilidad de la jurisdicción ordinaria; así como las faltas y contravenciones tipificadas en el Código Administrativo; la Ley 112 de 1974, que regula la materia correccional de Policía de jurisdicción de los Corregidores y Jueces de Policía Nocturnos, responsabilidad de la justicia administrativa.
Además, existen centros de recepción de Adolescentes en Conflicto, mediante la Ley Penal, materia especial regulada por la Ley 40 de 1999, administrados por el Ministerio de Desarrollo Social, bajo el Instituto de Estudios Interdisciplinarios; recintos clasificados en Centro de Custodia y Centro de Cumplimiento, ubicados en el distrito de Panamá; y Centros de Custodia y de Cumplimiento como el Basilio Lakas en Colón; el Centro Aurelio Granados en Chiriquí y el Centro de Chitré. Los demás son lugares de atención de jóvenes bajo riesgo social.
En cuanto a la población de adolescentes en conflicto con la ley, podemos indicar que se atiende en estos centros de custodia y de cumplimiento a nivel nacional una cantidad que oscila entre doscientos quince jóvenes a doscientos cincuenta, sin tomar en cuenta a los que por ordenamiento jurídico son atendidos bajo medidas de orientación y supervisión y que no se encuentran privados de libertad, de acuerdo a la Ley 40 de 1999.
De acuerdo a estudios que se han realizado en cuanto a la conducta delictiva del ser humano, independientemente de la edad, de forma concluyente, se han identificado entre los factores más relevantes, la carencia de educación, baja autoestima, familias desintegradas y disfuncionales, y la consecuente inadaptación social, aspectos que con facilidad se acompañan de la fácil inserción al mundo de consumo drogas, que está afectando profundamente nuestra sociedad. La base de la carencia del desarrollo social del individuo se encuentra en la inexistencia de educación.
Para atender el problema de la delincuencia, debemos desarrollar grandes esfuerzos por tratar de que los mecanismos de controles sociales sean los más adecuados, éxito que va a depender de la puesta en práctica de elementos de prevención a la conducta delictiva, que siempre va a ser menor en costos de inversión, que cuando ya existe el delito como tal; la ejecución y seguimiento de programas socio- educativos accesibles, e inclusive, a los adolescentes y adultos que se les ha dificultado, por diversas situaciones, haciéndosele imposible en el tiempo indicado formar parte del sistema regular de educación. Se debe tomar como elemento prioritario de observación permanente con el consecuente seguimiento, la interacción del adolescente, de la familia y de la sociedad sin dejar desapercibida la coordinación interinstitucional.
Responsablemente no podemos dejarnos vencer ante los problemas crecientes debido al natural incremento poblacional. Por el contrario, hay que adoptar conductas constructivistas para lograr que Panamá sea el país que todos queremos, herencia de nuestras generaciones.
No podemos ser buenos ciudadanos si no entendemos que los problemas de nuestra sociedad es responsabilidad de todos.
(crislex02@hotmail.com)